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Las prácticas del miedo (II) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-26 05:00:00

Las prácticas del miedo (II)

“Miente, miente, que al final algo quedará. Cuanto más grande sea una mentira, más gente la creerá...”. Así finalizaba un texto del año pasado en esta misma columna que hablaba sobre los principios goebbelianos con que el gobierno de Álvaro Uribe ha manipulado la información buscando el beneficio suyo y de los suyos. Un ejemplo de las prácticas gubernamentales es el “principio de la transposición”, que se refiere a voltear sobre el supuesto adversario los propios errores o defectos, así que, cuando recibe un ataque, responde con otro ataque: “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
Las prácticas del miedo (II)

Cuando se vio acosado por las pruebas que saltaban a la vista acerca de las vinculaciones de sus aliados en el Congreso con organizaciones paramilitares, arrancó con furia una investigación obstinada buscando la vinculación de congresistas con la guerrilla. Es decir, ante la parapolítica contra los suyos, la farcpolítica contra los que fuera. Apenas comenzó a destaparse la terrible olla de las chuzadas del DAS, el Gobierno se emperró en investigar a personajes de la política colombiana con las Farc, único enemigo, según sus principios: es decir, los principios goebbelianos de los que hablamos; en este caso, el “principio de simplificación y del enemigo único”, que busca centrar todo las discusiones alrededor de una única idea, de un único símbolo, e individualizar al “adversario” en un único enemigo: para el Presidente, lo que no esté de su lado, es terrorista, es decir, aliado de las Farc. Es así como ha puesto al Procurador a investigar a una lista importante de opositores de su régimen, entre ellos Piedad Córdoba, que si bien puede discutirse por palabras o hechos en su propósito de resolver tantos años de secuestros y extorsiones, bien difícil será probar todas las pretensiones de nuestro “flamante” inquisidor Ordóñez. Hasta el senador Robledo cayó en la lista de los guerrilleros, alguien cuyo discurso por siempre ha estado precisamente matizado por la oposición a estos movimientos armados.

Y ahora que las evidencias de las chuzadas están más cerca del escritorio presidencial, el tipo salta en ira a “dar la cara” para apostar a que nadie podrá encontrar pruebas de que fueron suyas las órdenes. Pero alguien ha sido el jefe supremo de Santos y sus responsabilidades en los asesinatos de Soacha. Pero alguien ha dado las órdenes para que se haga seguimiento a quienes incomodan el poder. Pero alguien está asustado porque posiblemente perderán –él y su escogido– el solio presidencial.

Ya sienten lo que les viene pierna arriba.

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