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Miedo a la guerra confina a los Embera | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-26 05:00:00

Miedo a la guerra confina a los Embera

Los recuerdos de aquella noche lluviosa del pasado 16 de marzo, en la que un hombre sin camisa, encapuchado, con pantalón camuflado y botas irrumpió en la vivienda embera, no se borran de la memoria de José*.
Miedo a la guerra confina a los Embera

El hombre, m√°s alto que √©l y cuyo torso negro era lo √ļnico que pod√≠a verse, se identific√≥ como guerrillero de las Farc. Sin dejar de apuntarles con su fusil a las dos mujeres embera que descansaban en la casa, le dijo a Jos√© que necesitaba a su esposa para ¬ďestar con ella¬Ē.

¬ďEso fue a las 9:00 p.m. Nadie se hab√≠a enterado en la comunidad de lo que suced√≠a. Mientras las mujeres lloraban, el hombre dec√≠a que si grit√°bamos nos mataba. Me acosaba para que le dijera a mi mujer que r√°pido, que quer√≠a estar con ella y yo le dec√≠a que no. Nos amenaz√≥ y nos amarr√≥ a la abuela y a m√≠. Cuando iba a violar a mi mujer, yo me solt√© y me tir√© encima de √©l, forcejeamos y se escaparon dos tiros¬Ē, recuerda Jos√© amargamente.

Con el ruido de los disparos, el negro se escapó entre los altos matorrales del resguardo con la complicidad de la noche oscura. La guardia indígena llegó unos minutos después y preguntó qué sucedía. Luego llegó el Ejército; la confusión reinaba entre los Embera.

¬ďEn la huida el hombre dej√≥ tirado el fusil que entregamos al otro d√≠a a las autoridades. Con eso nos dimos cuenta de que no era un guerrillero sino un soldado que quer√≠a aprovecharse de mi mujer¬Ē, dice Jos√©.

La denuncia de los Embera hizo que el coronel Juan Pablo Jerez Cuéllar, Comandante de la Brigada XV a la cual pertenece el presunto abusador, iniciara las acciones para una investigación.

¬ďApenas recibimos la queja nos fuimos con tres abogados al sitio. Tomamos las declaraciones e iniciamos las investigaciones. A ese soldado lo est√° investigando la justicia ordinaria para que haya transparencia en esa situaci√≥n¬Ē, explic√≥ Jerez Cu√©llar.

Pero aunque el soldado está en la cárcel, desde esa noche la mujer embera no ha sido la misma. No habla, come poco y la tristeza le ha cercado el alma. De su cuerpo se apoderó el jaiperabu: la enfermedad del miedo.

Jaiperabu llegó al resguardo

Ese mismo jaiperabu ha invadido a las comunidades ind√≠genas de El 20, El 18, Mambual, R√≠o Playa, Ovejas, Mateca√Īa, Abejero, Toldas y 13 m√°s de esta etnia que habitan cerca de la carretera entre Quibd√≥ y Carmen de Atrato, en Choc√≥ y que hoy est√°n en medio de los combates que libran el Ej√©rcito y la guerrilla.

Los enfrentamientos y las agresiones de los grupos armados les han cambiado sus costumbres ancestrales, al punto de que la caza, la pesca y la recolecci√≥n de los frutos y sembrados han quedado relegados. El √ļltimo enfrentamiento fue el 7 de abril pasado, a poca distancia de la comunidad El 18.

Las mujeres iban a sus fincas y los hombres trabajaban en las parcelas cuando el Ejército y el Eln chocaron, lo que provocó que la comunidad se refugiara en la escuela. Desde ese día no van por sus alimentos a sus parcelas y sólo comen primitivo (guineo) cocinado con sal.

Por √©sta y otras razones Jairo* y los otros Embera no salen de su comunidad. La situaci√≥n de verse en medio de las balaceras o sometidos a las requisas constantes por los soldados del batall√≥n Alfonso Manosalva Fl√≥rez les molesta. ¬ďCuando encontramos al Ej√©rcito en la v√≠a nos acusan de ser auxiliadores de la guerrilla. Nos maltratan con palabras soeces y hasta nos toman fotos. A nuestras mujeres les tumban los canastos buscando cosas que, seg√ļn ellos, llevamos a los guerrilleros¬Ē, dice.

Jairo camina preocupado. Con las manos en los bolsillos y cabizbajo recorre los caminos empantanados de su resguardo. Se pregunta cuándo el goro goro (Ejército) o la meambema (guerrilla) dejarán de recorrer y acampar en sus territorios, lo que pone en riesgo la vida de los Embera. Algunas veces los gobernadores les piden que se vayan para evitar ser objetivo militar.

¬ďDespu√©s de que ellos est√°n ac√° y se van, vienen los otros y nos dicen que somos colaboradores. A los ni√Īos, los soldados les ofrecen golosinas o dinero para que digan d√≥nde est√° la guerrilla. La meambema tambi√©n nos dice que los llevemos donde est√°n los soldados o que les colaboremos para que los ni√Īos y las mujeres les lleven las armas hasta donde ellos acampan, les carguen los mercados o les lleven mensajes; como nos oponemos, nos amenazan¬Ē, relata Jairo.

Patricia Tob√≥n Yagar√≠, abogada de la Asociaci√≥n de Cabildo Ind√≠gena Orewa, explica que las comunidades se encuentran estigmatizadas y afirma que ¬ďlos quieren utilizar como informantes, adem√°s sus territorios han sido campo de fuego cruzado, los l√≠deres se√Īalados y est√°n preocupados porque se puedan desplazar¬Ē.

Ante esta situaci√≥n el coronel Jerez Cu√©llar afirma que para el Ej√©rcito y seg√ļn la Constituci√≥n, no hay territorios vedados.

¬ďHemos respetado y dado instrucciones a los soldados. Todos saben qu√© pueden hacer y qu√© no y saben qu√© est√° prohibido. No dejaremos la carretera porque hay una amenaza de que las Farc y el Eln van a salir a la v√≠a a quemar buses, camiones, a robar mercanc√≠a y a secuestrar. No podemos deso-cupar la carretera solo porque los ind√≠genas no pueden salir¬Ē, agrega el militar.

Por eso las comunidades ya no cazan ni pescan y los alimentos sembrados se han quedado sin quien los arranque de la tierra. El jaiperabu que les produce la guerra los encerró, y en los territorios indígenas el hambre ha comenzado a hacer de las suyas.


Ni para el sexo ni la guerra

Francisco* siente rabia. En su tambo de madera, rodeado de selva espesa y de r√≠os inmensos como el Atrato, alejado de la carretera a unas cinco horas a pie por caminos empedrados o pantanosos que bordean las monta√Īas, no entiende c√≥mo un soldado va hasta las casas y ofrece dinero a las Embera para tener relaciones sexuales con ellas.

¬ďLe dijimos al comandante de la tropa y este nos respondi√≥ que antes eran las mujeres las que se ofrec√≠an por dinero¬Ē, afirma Francisco, gobernador ind√≠gena.

De ahí que las Embera wera ya no caminan solas por temor a encontrarse al goro goro.

Pero lo que más preocupa a las autoridades embera y a las madres de los indígenas, es el riesgo al que están expuestos sus hijos.

La guerrilla del Eln ha repartido CD y panfletos, y junto a las Farc buscan reclutar a los menores de edad.

¬ďEllos no entienden que nosotros no parimos hijos para la guerra. Nosotros parimos hijos para el futuro de nuestras comunidades. Queremos que los dejen tranquilos¬Ē, dice una embera mientras las l√°grimas mojan su inkera, el collar multicolor que pende de su pecho.

Francisco Moreno Mosquera, defensor del Pueblo en Chocó, afirma que están pendientes de recibir las denuncias.

¬ďEmitiremos un informe de riesgo para esta poblaci√≥n por su vulnerabilidad ante los actores armados, una vez haya desplazamiento o confinamiento declarado. Esto nos permitir√° dar una alerta temprana para que el Gobierno Nacional tome las acciones y evitar que ocurra una cat√°strofe¬Ē, comenta el Defensor.

Los Embera sienten que ya su tierra no les pertenece. El miedo que ronda por sus tambos les ha quitado sus costumbres ancestrales, y el jaiperabu les quita el sue√Īo, m√°s cuando los perros delatan su presencia en las noches silenciosas de sus resguardos.

Una comisión viajó a la zona

Los cerca de 1.900 embera de la zona carretera que habitan hace m√°s de 60 a√Īos en esta parte del Choc√≥ en condiciones de pobreza, han vivido entre el conflicto armado por m√°s de 30 a√Īos. Los ind√≠genas denunciaron que hace 14 a√Īos se recrudeci√≥ la violencia, pero desde el 2009 y m√°s a√ļn en lo que va del 2010, los combates y las continuas agresiones de los grupos armados los han confinado.

Esta situaci√≥n ha generado que las comunidades aguanten hambre y que los ni√Īos se enfermen de v√≥mito y diarrea. En cuatro meses han muerto cuatro ni√Īos ind√≠genas. Adem√°s han perdido sus tradiciones culturales. Los √ļltimos hechos propiciaron que una comisi√≥n observadora integrada por la Di√≥cesis de Quibd√≥, la organizaci√≥n Christian Aid, de Gran Breta√Īa e Irlanda; el Movimiento Sueco por la Reconciliaci√≥n, SweFor; la Defensor√≠a del Pueblo de Choc√≥, y la organizaci√≥n vasca Mundubat, viajaran a la zona para conocer la situaci√≥n y lanzar la voz de alerta.

 

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