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Temas Urbanos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-27 05:00:00

Temas Urbanos

DESTRUCCION CREADORA.- Mientras la arrogancia de los seguidores del candidato Santos armaban, apoyados por la Alcaldía, el trancón de la madona que padecimos una tarde de viernes, pues hasta Metrolínea, considerada ruta fija debió dar vueltas y revueltas, en otro lugar de Bucaramanga, casi en silencio, otros ciudadanos protestaban con banderas blancas, por el proyecto de “renovación urbanística” que piensan desarrollar en los barrios La Concordia, Comuneros y Chapinero, en este último afectando 211 predios, construyendo 15 edificios de 20 pisos, 3.600 apartamentos “familiares” de ¡Sorpréndase! 43 mts.2 para estratos 2 y 3 con 5 miembros/promedio por familia. Otra burla a lo de la vivienda digna.
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Muy parecido a las “villas miseria”, como llamaron los gringos a los barrios construidos durante el gobierno Hoover (1929-1933) para paliar la crisis de 1930 y aquí para reemplazar espacios que como La Concordia y Comuneros, no son tan “villas miseria”.

¿Qué pude haber detrás de esto? Cierto que la verticalidad urbana evita la expansión ilimitada, creciente en las ciudades colombianas y otras que aún no lo eran, desde hace unos 70 años; así entraron de lleno a la villa miseria global; aunque tengan pequeños espacios ocupados por clases altas, que suelen mostrarse a los turistas y dieron para la inverecundia de llamar a Bucaramanga “Ciudad Bonita”. Cierto también que esa expansión encarece la instalación de servicios (agua, luz, gas, transporte), pero no es menos cierto que convertir espacios unifamiliares en multifamiliares implica lo mismo al ampliar ductos y vías. ¿Cuál es el afán de ofrecer masivamente viviendas urbanas, estimulando el gigantismo alimentado por la Revolución Industrial, cuando la ciudad como hábitat ya dio lo que tenía que dar y ahora se piensa que es más fácil administrar lo pequeño y que la calidad de vida mejora en asentamientos menores?

No me digan que los cerebros de esta destrucción creadora urbana, tendencia común hoy en los países subdesarrollados, aún tienen metida la idea de “progreso” que terminó dejándonos ciudades que crecieron sin desarrollarse. Liberar terrenos para construir viviendas de dudosa categoría, argumentando la renovación urbana pero eludiendo la cuestión social de la vivienda, tiene más que ver con intereses comerciales sobre renta del suelo, de firmas urbanizadoras; o “empresariales” para usar el lenguaje que tanto le gusta al señor Alcalde.

ADENDA.- La Profesora Blanca Inés Prada Márquez, apreciada por docentes y alumnos UIS, nos entrega un nuevo libro ajeno a toda frivolidad académica: “Educación, un camino para la paz”, Ed. (Sic), 112 pgs.

 

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