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El mundo es de Dios, √Čl s√≥lo nos alquila una banca | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-29 05:00:00

El mundo es de Dios, √Čl s√≥lo nos alquila una banca

Casi por naturaleza, todos pensamos que controlamos el mundo a nuestro antojo. A veces pretendemos manejar las circunstancias, el futuro y la gente y hasta a Dios, si pudiéramos. Pero eso no es así, sólo tenemos arrendada la banca del parque.
El mundo es de Dios, √Čl s√≥lo nos alquila una banca

Nos creemos los due√Īos del mundo. Es m√°s, por nuestra mente jam√°s pasa la idea de enfermarnos, de sufrir alguna decepci√≥n amorosa, ni creemos que alg√ļn d√≠a podr√≠amos fracasar.

La vida es prestada, as√≠ no lo queramos admitir. No somos imprescindibles ni mucho menos seremos eternos en el mundo. No lo han sido los famosos, mucho menos lo seremos nosotros, seres ¬Ďcomunes y corrientes¬í.

En el fondo, la vida es sólo una banca que Dios nos alquila y por la cual nos corresponde pagar un arriendo.

Así tengamos toda la plata del mundo, al final nos tocará rendir cuentas de nuestros actos; y por mucho dinero que repose en el banco, no podremos escapar de la auditoría celestial.

El tiempo, por ejemplo, es una de las herramientas con las que Dios nos tiene bajo control. Sin darnos cuenta, los segundos que pasan nos hacen sentir y lucir más viejos a medida que nos empuja, de manera implacable, hacía el día en el que tendremos que partir.

Aunque no nos demos cuenta, es asombrosa la velocidad con la que pasan nuestros a√Īos y nos arrebatan la juventud, la salud, los amigos y la vida misma.

La idea de este texto no es que nos estresemos por el ¬Ďarriendo¬í de esa banca que El Creador nos prest√≥. El prop√≥sito es que entendamos que todo es hermoso, pero en su momento, y que Dios teje sus amorosos prop√≥sitos con el tapiz del tiempo.

Por eso mismo, nos corresponde disfrutar lo que √Čl nos env√≠a cada d√≠a y, sobre todo, recordando que no podemos apegarnos ni a objetos, ni a cargos laborales, ni mucho menos a las personas.

Porque así como nosotros controlamos la dirección de nuestras vidas individuales con nuestras decisiones humanas, así también el Creador controla el destino fundamental de todo el universo con su voluntad Divina.

Mejor dicho: nos conviene aprovechar la banca en la que estamos sentados porque, tarde o temprano, debemos levantarnos para darles esa silla a otros que vienen detr√°s.

 

NI LA FELICIDAD NOS ES PROPIA

Siempre esperamos algo: un regalo, el regreso de un ser querido, la invitación a una fiesta, un amor...

Por supuesto, existe tambi√©n el deseo de conseguir metas m√°s lejanas: los ni√Īos quieren ser mayores, los alumnos quieren haber terminado ya la escuela, los empleados quieren ganar m√°s dinero, los hombres desean ser independientes, hay quienes desean casarse, otros anhelan una casa y un seguro bien asegurado.

A√ļn as√≠, nunca podemos asegurar definitivamente el futuro. Siempre tenemos todav√≠a algo adelante que nos parece deseable. En el momento que lo hemos alcanzado algo, ya hemos descubierto un nuevo objetivo.

La misma intranquilidad nos sigue empujando a tener, a conseguir más y más... es como si corriéramos detrás de nuestra propia sombra, quedando siempre a la misma distancia.

Hay momentos en la vida en los que nos sentimos felices, por lo que hemos terminado, por lo que hemos hecho, por lo que hemos servido. Pero, ¬Ņcu√°nto tiempo nos duran esos momentos?

Seguimos la insaciable carrera de la b√ļsqueda de cosas, cosas y m√°s cosas. Justamente en los momentos ¬ďfelices¬Ē sufrimos por el hecho de que estos son pasajeros y nosotros no los podemos retener. As√≠, hasta en las horas de dicha, no nos sentimos plenamente contentos.

De una satisfacción real y definitiva no se puede hablar jamás. Y este mundo, aunque nos ofrece tantas cosas, no deja sin embargo de ser limitado junto con lo que la vida misma ofrece.

TODO EN SU DEBIDO MOMENTO

Un hombre se sent√≥ a observar la apertura de un capullo. De pronto vio la mariposa naciente, la cual trataba durante horas de estallar su refugio y forzar el peque√Īo agujero a aumentarse.

A él le pareció que el insecto no progresaba, ya que a pesar de haber avanzado un poco, la mariposa no parecía moverse.

Fue entonces cuando se creyó el salvador: tomó un par de tijeras y recortó delicadamente el capullo, para ayudar a la mariposa a salir.

¡Así el animal surgió fácilmente!

Pero tenía un cuerpo débil y sus alas arrugadas estaban atrofiadas.

Siguió observando la mariposa a la espera de que desplegara sus alas para volar. Pero eso nunca llegó. La mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose sobre su cuerpo.

Morajela: El capullo demasiado apretado es un ¬Ďtruco¬í de la naturaleza, para forzar la mariposa a taladrarlo y a implicar sus alas, como una condici√≥n para as√≠ poder llegar a volar.

 

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