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Un hogar para el corazón | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-02 05:00:00

Un hogar para el corazón

La Fundaci√≥n Cardiovascular de Bucaramanga a trav√©s de su programa ¬ďMonta√Īas Azules¬Ē abri√≥ en 2007 una Casa Hogar que recibe a pacientes de todo el pa√≠s e incluso del extranjero, que ser√°n operados o trasplantados del coraz√≥n. Son pacientes de escasos recursos con historias de lucha y sufrimiento, que¬† al llegar encuentran un techo, alimento, medicinas y hasta un pasaje de regreso a su hogar.
Un hogar para el corazón

En un monitor, la frecuencia cardiaca de uno de los bebés parece que aumenta.

En la sala, desde alguna parte, se emite siempre un pitido persistente que mantiene a los médicos, a las enfermeras y a los padres con una cierta calma, con la sensación de que la situación está controlada. Las enfermeras se desinfectan las manos, entran, salen y vuelven a entrar. Los padres están afuera, esperan. Toman café, buscan conceptos médicos, revisan los exámenes una y otra vez. El médico analiza sobre una pantalla una radiografía.

Pero en el monitor, que vigila la frecuencia cardiaca, la presi√≥n arterial y la saturaci√≥n de ox√≠geno de los peque√Īos, una luz amarilla se sobrepone a unos n√ļmeros que se√Īalan que el coraz√≥n de uno de los beb√©s va un poco m√°s a prisa de lo que deber√≠a.

La mam√° de Michelle escoge justo ese momento para mirar a trav√©s del vidrio hacia la pantalla y se agita. Le da un peque√Īo toque a su esposo en el brazo para que se ponga en marcha hacia la habitaci√≥n de su beb√©. Luego de que desaparece un segundo en la entrada lateral de la sala, el hombre surge de nuevo al otro lado,¬† con el gorro y el tapabocas de un traje de mayo.

Todo est√° bien, parece, pero su mujer no le quita los ojos de encima. Cuando ve que nada extra√Īo pasa en la sala y en la habitaci√≥n de su hija, se relaja s√≥lo un poco.

Una de las enfermeras la mira. ¬ďCuando no entiende algo se agita mucho¬Ē, dice. La peque√Īa Michelle, que tiene apenas 30 d√≠as, naci√≥ con una cardiopat√≠a C.I.V: tiene un orificio entre los dos ventr√≠culos del coraz√≥n.

El Dr. Gonzalo Erasmo C√°ceres, del √°rea de Cuidados Intensivos Pedi√°tricos de la Fundaci√≥n Cardiovascular, explica que este orificio ¬ďla llev√≥ a una falla de todos sus √≥rganos conocido como falla cardiaca y eso hizo que ella no ganara peso al nacer. Cuando la remiten a esta instituci√≥n se opera, pero nos dimos cuenta que este problema le hab√≠a afectado tambi√©n los pulmones y que tiene una inmadurez de las v√≠as respiratorias, principalmente la traquea¬Ē.

El viernes se le realizó una broncoscopia para determinar si tiene otras alteraciones en su sistema respiratorio.

¬ďLa ni√Īa estaba siempre azul¬Ē, dice su pap√° que acaba de salir. ¬ďPero ya se ve mejor, mi chiquita¬Ē. Habla con acento llanero, un poco cantado. Su mujer lo mira y muestra las palmas de las manos hacia arriba para preguntarle qu√© pasa. √Čl le explica como puede que todo va bien. Ella casi nunca sonr√≠e. Hoy cumplen 24 d√≠as de su llegada a Bucaramanga. Viajaron 22 horas desde Villavicencio en ambulancia y les han dicho que tienen que esperar no se sabe cu√°nto tiempo m√°s. Hasta que la ni√Īa est√© bien, cuando menos. √Čl la ve mejor. ¬ďPero ahora tienen que ver lo del pulmoncito, porque si se le quita el ventilador la ni√Īa se pone azul¬Ē. ¬†

Cansada de solo mirarlo, su esposa entra, se pone el gorro de mayo y se desinfecta las manos. Camina hacia la habitación de su hija sin ver los monitores, sin preguntar nada a las enfermeras.

Cuando llega hasta donde su beb√©, agita las manos para darle un aire que no necesita. Le toca la parte inferior de la cabecita y mira a las enfermeras para decirles, en el lenguaje de se√Īas que conoce, que su hija tiene mucho calor. La ni√Īa la ve moverse y con sus ojitos, ligeramente inclinados hacia arriba, la busca.

A la espera de un corazón

Al final de la tarde, cuando el horario de visitas termina y sin quererlo del todo, los padres de Michelle van hasta la casa Hogar del Corazón, en Villabel, Floridablanca.

Jos√© Orlando, que est√° sentado en la verja, los saluda con un movimiento t√≠mido de cabeza. Jos√© es un jovencito de 16 a√Īos, moreno, un poco peque√Īo para su edad pero muy listo. Est√° en el Hogar hace 13 meses, cuando fue tra√≠do desde el Tolima para trasplantar su coraz√≥n.

De un momento a otro, en medio de sus juegos de quinto grado, se le subi√≥ la fiebre. Y no bajaba. El cuerpo se le inflam√≥, se ahogaba. La empresa de salud lo remiti√≥ hasta la Fundaci√≥n Cardiovascular, cuyos equipos son de lo m√°s avanzado del pa√≠s para trasplantes del coraz√≥n y ri√Ī√≥n.

Un mes. Jos√© s√≥lo espero un mes y fue afortunado. Hace 180 d√≠as que una ni√Īa, en Bucaramanga, espera un corazoncito para seguir viviendo. Para correr, jugar, saltar y montar bicicleta, como hoy lo hace Jos√©, mientras espera en el Hogar estar perfectamente bien para devolverse a su natal Ortega.

El Dr. Fernando Andr√©s Quintero, coordinador de trasplantes de la Fundaci√≥n Cardiovascular, dice que dos personas en promedio donan sus √≥rganos al mes y que se trasplantan, en ese lapso de tiempo, entre tres y cuatro ri√Īones, y un coraz√≥n.

Desde enero de este a√Īo hasta la fecha, la Fundaci√≥n realiz√≥ cinco trasplantes de coraz√≥n y cuatro renales, mientras que 16 pacientes esperan por un ri√Ī√≥n.
A Jos√© le salv√≥ la vida un donante en corto tiempo, pero algunos ya han esperado 10 a√Īos para que su vida pueda continuar sin estar sometidos a ver el mundo pasar frente a una ventana.

Como en el caso de Laura.

Laura tiene 15 a√Īos y durante mucho tiempo, vio jugar a los dem√°s ni√Īos mientras caminaba unos pocos pasos en su apartamento. ¬†

¬ďLo que queremos es sensibilizar a la gente para que tome la decisi√≥n de donar sus √≥rganos¬Ē, dice el Dr. Quintero.

Algunos padres en Santander, que es el departamento con menor n√ļmero de donantes, quieren que su hijo ¬ďse vaya completo¬Ē o esperan un milagro que los devuelva a la vida y por eso se abstienen de donar. El m√©dico asegura que ¬ďno tiene sentido enterrar o cremar una persona con todos su √≥rganos, que s√≠ pueden servir para darle vida a otros. Una persona que fallece de muerte cerebral y que no dona sus √≥rganos va a dejar en espera a por lo menos 55 personas¬Ē.
No se paga por donar y tampoco se cobra. Y la entidad prestadora de salud  cubrirá los gastos.

En el caso de los ni√Īos, el trasplante se necesita en menor cantidad que en el caso de los adultos, pero parad√≥jicamente, esperan m√°s. Ahora mismo, la ni√Īa que lleva seis meses, 180 d√≠as en espera, va todos los d√≠as con sus padres a la Fundaci√≥n. Tal vez se le haga el mismo milagro que a Jos√©.

Jos√© es tranquilo, en la casa Hogar del Coraz√≥n hace dibujos y las tareas que deber√≠a si estuviera estudiando. Quiere mucho hacerlo. En el Hogar tiene una muy buena alimentaci√≥n ¬Ėpara que no se enferme ni decaiga-, tiene un techo y una cama donde dormir.

En abril de 2007, ¬ďMonta√Īas Azules¬Ē abri√≥ su Casa Hogar del Coraz√≥n, en una vivienda del barrio Villa Espa√Īa, cerca de la FCV. Sin embargo, su capacidad era muy limitada, pues s√≥lo recib√≠an 12 ni√Īos y a sus madres.

Hoy llegan en promedio 40 personas al mes, la mayor√≠a ni√Īos. Ana Mar√≠a L√≠an, la directora, les consigue mediante donaciones las medicinas que necesitan y el pasaje de regreso, cuando su cardiopat√≠a ya ha recibido tratamiento.

Incluso a algunos les consigue tambi√©n un detalle para adornar su alegr√≠a, puede ser algo tan peque√Īo como un angelito de cer√°mica.

La ni√Īa azul

Para Laura y Mercedes este ángel es un símbolo, es la representación de la nueva vida. Laura nació con Síndrome de Down y una serie de complicaciones en sus órganos, entre ellos, el corazón.

Luego de una primera operaci√≥n a los tres meses de nacida, Mercedes recibi√≥ la noticia de que no hab√≠a otra cosa que hacer con la ni√Īa y que para el resto de su vida deb√≠a acostumbrarse a su colorcito azul y a una conexi√≥n ineludible a la bala de ox√≠geno.

Durante 13 a√Īos, Mercedes se cambi√≥ tres veces de residencia y visit√≥ todos los hospitales y cl√≠nicas de la capital con la esperanza de mejorar la calidad de vida de Laura, que por la altura, sent√≠a su corazoncito hacer tic tac tic tac.

Mercedes nunca se resign√≥. Luego de un examen de control, su cardi√≥logo le recomend√≥ traer a Laura a Bucaramanga. ¬ď¬ŅPara Bucaramanga?¬Ē. Mercedes no conoc√≠a a nadie en la ciudad. Y no ten√≠a c√≥mo pagarse un hotel. Mercedes vive de su pensi√≥n, despu√©s de 20 a√Īos de trabajar en una f√°brica de confecciones. El pap√° de Laura se alej√≥ cuando vio a la ni√Īa y le dieron el diagn√≥stico. Son s√≥lo ellas dos. Mercedes y Laura. ¬†¬† ¬†

¬ďNo se preocupe¬Ē, le dijo el m√©dico, ¬ďall√° hay una casa donde la ayudan¬Ē. La casa Hogar del Coraz√≥n las recibi√≥ y aqu√≠ est√°n. El 29 de julio de 2008, el Dr. V√≠ctor Castillo oper√≥ a Laura para corregir su cardiopat√≠a C.I.V.. Laura sostiene el angelito en sus manos y sale corriendo, sin esperar ning√ļn aviso por parte de nadie. Hace toda clase de preguntas. ¬ďYo me voy contenta¬Ē, dice Mercedes. Es como si su hija hubiese vuelto a nacer.

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