Así sobreviven las Farc | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-02 05:00:00

Así sobreviven las Farc

Las Farc hacen presencia en 24 de los 32 departamentos del país, pero su fortaleza está en Putumayo, Huila, Nariño, Cauca, Caquetá, Guaviare y Valle del Cauca.
Así sobreviven las Farc

Las Farc, la guerrilla más antigua del mundo, con 46 años de existencia, pareciera haber tomado un respiro tras dos años de recibir golpes contundentes, pero no lo suficientes para hacerla desaparecer.

Las agencias de seguridad del Estado estiman que esa guerrilla, en la actualidad, no suma más de 9.000 integrantes y dicen que su capacidad bélica se basa sólo en acciones ‘terroristas’, con el fin de hacer sentir que están vivas.

La discusión sobre la real capacidad que tienen hoy las Farc la reabrió el Comité Internacional de la Cruz Roja, Cicr, que en un informe revelado esta semana resaltó su capacidad de “adaptación dinámica”, luego de la crisis militar y política de 2008 y 2009.

Al respecto, el Ministro de Defensa, Gabriel Silva, explica que las Farc hacen presencia en 514 municipios. Para la Fundación Nuevo Arco Iris, están fortalecidas en 276 de ellos. Aún hace presencia en 24 de los 32 departamentos, pero con mayor capacidad operativa en Putumayo, Huila, Nariño, Cauca, Caquetá, Guaviare y Valle del Cauca.

Hoy, el objetivo central del Ejército es acabar con su máximo cabecilla, Guillermo León Sáenz Vargas, alias ‘Alfonso Cano’ quien se refugia en el ‘Cañon de las Hermosas’, en el departamento del Tolima. Para eso fue creado el Comando de la Fuerza de Tarea del Sur, la cual concentra a más de cuatro mil uniformados. La otra preocupación importante es por la ubicación de campamentos en las fronteras con Ecuador y Venezuela.

Estructuras

Las Farc aún tienen estructuras distribuidas en diferentes regiones. Sin embargo, la capacidad de interactuar es muy pequeña por falta de comunicación, de comando y de control.

Los bloques que se mantienen son, el Oriental, el Central, el Occidental y el del Sur.

Según oficiales de inteligencia, de la Policía y del Ejército que adelantan los seguimientos, el Bloque de las Farc que más insurgentes tiene es el Oriental, dirigido por Luis Suárez Briceño, alias ‘Mono Jojoy’.

De esa estructura también hace parte su hermano, Germán Briceño Suárez, alias ‘Grannobles’, quien se encontraría en Venezuela viviendo del negocio del narcotráfico. Los hermanos Briceño cuentan con un aparato militar integrado por 4.250 hombres, distribuidos en una zona de influencia de los departamentos de Arauca, Meta, Vaupés, Guaviare, Boyacá y Cundinamarca.

Por su parte, el Bloque Occidental, que comanda Jorge Torres Victoria, ‘Pablo Catatumbo’, está conformado por 1.900 hombres. La zona de influencia es Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

El Bloque Sur está conformado por 1.600 guerrilleros comandados por Milton de Jesús Toncel Redondo, alias ‘Joaquín Gómez’, siendo su zona de influencia Caquetá, Putumayo, Amazonas y Cauca.

El Comando Conjunto Central (o Secretariado, máximo órgano de dirección), está al mando de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, quien ordena a los 8.700 guerrilleros que, se dice, hoy tienen las Farc. Se ha podido establecer que su guardia personal tiene al menos 650 insurgentes.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, informó que “cualquiera de estas organizaciones criminales que perdió su guerra política, es despreciada por el pueblo colombiano (...) En 1998 las Fuerzas Armadas nos sentíamos impotentes ante las Farc; para 2002 eran 26 mil hombres mal contados, hoy no llegan a ocho mil”.

El número total de combatientes disminuyó de los 26 mil que estaban armados hace ocho años, a esa cifra cercana a los 9.000, en 2010. Además, de acuerdo con la ONG Human Rights Watch, entre el 20% y el 30% de sus integrantes son menores de 18 años, reclutados a la fuerza, principalmente.

Objetivos de la guerrilla

Una de las pretensiones de las Farc es imponer su ‘Plan Renacer’. Esta es una de las estrategias que han pretendido para recuperar espacio.
Un informe del Ejército da cuenta de que ante las circunstancias, tanto nacionales como internacionales, la guerrilla concluyó que no hay “nada mejor que adaptarse y diseñar y ejecutar estrategias que permitan sacar provecho”. De acuerdo con el más reciente documento de “análisis de guerra”, la subversión trata de aguantar la ofensiva de la Fuerza Pública y se limita a defender sus campamentos.
“Una de las tácticas criminales es el empleo masivo de campos sembrados de minas antipersonas, la activación de bombas en centros urbanos poco protegidos, asesinar indígenas y otros civiles indefensos y reclutar ‘jóvenes’ para mantener su masa”, dice el informe.

Repliegue

El llamado Centro de Despliegue Estratégico, ubicado sobre la Cordillera Oriental, aledaña a Bogotá, y desde el cual las Farc pretendían hace una década lanzar la que llamaban su ofensiva final, fue neutralizado con operaciones como la “Libertad” que desterró de Cundinamarca y Boyacá a los frentes 28 y 38, así como a los frentes urbanos de la capital del país.

Lo propio ocurrió en áreas estratégicas como Los Montes de María, La Sierra Nevada de Santa Marta, La Serranía del Perijá, Urabá, Catatumbo, Arauca, Bajo Caguán y Putumayo, obligándolas a replegarse a zonas fronterizas, como único refugio seguro.

Meta, la clave

En el Meta las cifras indican que los frentes que hacen presencia han sufrido duros golpes propinados por la fuerza pública, tanto en la parte operativa contra las estructuras mismas, como en el modo de su financiamiento, a través del tráfico de sustancias ilícitas.

El frente 39, que está al mando de alias ‘Cadete’, ha tenido importantes bajas no en el campo de batalla sino por la deserción de sus integrantes, quienes aseguran que se aburrieron de la guerra que no lleva a ningún punto y, fuera de eso, debido a la desmoralización de los que aún están en armas.

“Debido al maltrato y a la dura situación que se vive en la selva, por el acoso de las tropas y el hambre, es que ya no queremos estar más allá, pues nos tienen tapado el paso de víveres y de material de intendencia, muchos sabemos que queremos desertar, pero no lo decimos por temor a que se enteren los comandantes y nos hagan consejo de guerra”, aseguró una de las mujeres de confianza de ‘Cadete’, al entregarse a las tropas para salvar la vida de su hijo en gestación.

En Nariño, rearme y recomposición

La zona sur, fronteriza con Ecuador, es una de las que ha visto más accionar guerrillero, como el hostigamiento a las instalaciones de Policía, ocurrido en zona rural del municipio de Cumbitara, en la noche del jueves.

Ataques con artefactos explosivos dirigidos desde las montañas y ráfagas de fusil, dejaron un ambiente de zozobra entre la población civil, casi acostumbrada a los enfrentamientos entre la guerrilla, bandas emergentes y la Fuerza Pública en la zona.

“La Policía me ha informado que hay temor entre los habitantes pero que ya se encuentran adelantando operaciones para reforzar la seguridad, por fortuna no hubo heridos ni daños considerables”, dijo sobre este ataque Fabio Trujillo, Secretario de Gobierno de Nariño.

Precisamente en esa zona, entre los municipios de Cumbitara y Policarpa, es en donde se han concentrado las operaciones de erradicación manual por parte de la Policía y se han registrado los mayores índices de desplazamiento forzado por los intensos combates entre la Fuerza Pública y las Farc.
Es aquí, en donde según Zabier Hernández Asesor de Paz de Nariño, se ha visto una transformación de estos grupos armados, para adaptarse a las acciones de la Fuerza Pública, muy influenciados por el accionar de otras bandas ilegales.

“Lo que se ve es un rearme y una recomposición de las estructuras paramilitares, pues no sólo han logrado un crecimiento militar, sino una expansión territorial que ha conllevado a un cambio de estructuras”, señala Hernández, tras indicar que Los Rastrojos, con su poder militar, terminaron por extinguir a la Nueva Generación de Autodefensas y hoy, junto a las Farc, dominan una amplia zona de cultivos ilícitos.
Agrega el funcionario departamental que en otras regiones, como las comprendidas entre los municipios de Barbacoas, Roberto Payán y Magüí Payán, sobre la Costa Pacífica, ante la necesidad de generar alternativas a las acciones de las autoridades, los Rastrojos y las Farc han hecho acuerdos para seguir manteniendo el negocio del narcotráfico.

“Algunas estructuras paramilitares se encargan de la distribución de la droga y el manejo y diseño de rutas, mientras que la guerrilla se encarga del cuidado de los cultivos”, indica.

Situaciones como el incremento de ataques en la vía que comunica a Pasto con el puerto de Tumaco y las acciones en las que se evidencia la utilización de artefactos explosivos para generar, incluso, escenarios de confinamiento de poblaciones enteras, demuestran que tras disminuir su poder terrorista, la guerrilla es capaz de hacer alianzas para mantenerse.

“Aquí es evidente, de acuerdo con las investigaciones que hemos adelantado, que el Eln y las Farc se han unido para contrarrestar las acciones de la Policía y el Ejército”, explica, también, el asesor de Paz.

En un reciente informe presentado por el Comité Internacional de la Cruz Roja en Nariño, se señala que como consecuencia del incremento en el conflicto armado el desplazamiento de campesinos ha aumentado: “se verifica un incremento de las consecuencias humanitarias por el conflicto armado, como desplazamiento, afectación de la población civil por artefactos explosivos y aumento en el número de víctimas de violencia sexual”, señaló Philipe De Carvalho, delegado del Cicr en Nariño.

Finalmente, un informe emitido por organismos defensores de derechos humanos señala que, como consecuencia de las acciones adelantadas por la guerrilla de las Farc, sobre el piedemonte costero, la comunidad indígena Awá atraviesa una crisis que podría derivar en su extinción por las continuas masacres en su territorio y el desplazamiento hacia zonas urbanas.

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