Sobre el ¬ďapaciguamiento¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-02 05:00:00

Sobre el ¬ďapaciguamiento¬Ē

El tema del apaciguamiento junto con la fallida experiencia del Caguán están sobre el tapete. Todos aquellos candidatos que, a excepción de Vargas Lleras, en su tiempo estuvieron de acuerdo, buscan sacarle el quite al espinoso episodio. Lo racional sería aceptarlo, analizarlo y sacar de él experiencias hacia el futuro.
Sobre el ¬ďapaciguamiento¬Ē

El t√©rmino ¬ďapaciguamiento¬Ē fue fraguado en los albores de la segunda Guerra Mundial. Un Hitler armado y apoyado por un fanatizado pueblo alem√°n, amenazaba a Europa. El miedo invad√≠a a sus gobiernos acentuando su debilidad. Todos trataban de apaciguar al monstruo. L√≠der del apaciguamiento fue el bueno e ingenuo Primer ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain. Es hist√≥rico el triunfal recibimiento que le brind√≥ el pueblo ingl√©s como a un h√©roe a su regreso de los di√°logos de Munich, portador de una carta firmada por el F√ľhrer en la cual se compromet√≠a a no invadir a los pa√≠ses vecinos. Meses despu√©s se anexar√≠a Checoslovaquia e invadir√≠a a Polonia. Solamente Winston Churchill se opuso a tal actitud y, prometiendo a su pueblo ¬ďsangre, sudor y l√°grimas¬Ē, lo condujo al triunfo sobre el nazismo. Las aguas tibias y la tolerancia sobre los violentos s√≥lo conducen a mayores desgracias.

Recuerdo el episodio del pastor evang√©lico que quiso llevar su mensaje hasta las fieras. Despu√©s de haber pacificado con sus pr√©dicas a un tigre, para comprobar la eficacia de su evangelizaci√≥n se meti√≥ en su jaula terminando devorado por la ¬ďapaciguada¬Ē fiera.

En relaci√≥n con los grupos violentos (guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, delincuencia en general), los colombianos hemos cometido errores en los ¬ďdi√°logos¬Ē, y ser√≠a irracional dejar de aprender de ellos y repetirlos. Todos los realizados hasta ahora han sido una tomadura de pelo al pa√≠s para robustecerse, una t√°ctica pol√≠tica para aparecer como grupos civilizados y buscadores de paz, para continuar sus fechor√≠as.

¬ŅQui√©n no est√° de acuerdo con dialogar y con ¬ďintercambios humanitarios¬Ē?¬† ¬ŅPero en qu√© circunstancias y a qu√© precio? ¬ŅSacrificando la legalidad a la debilidad, la √©tica y los principios a las conveniencias, la raz√≥n al coraz√≥n y la emoci√≥n, el inter√©s general al inter√©s particular, la eficacia inmediata a sus repercusiones en el futuro?

No es posible llegar a diálogos verdaderos con los subversivos mientras no dejen las armas y se sometan a la legalidad. No es éticamente aceptable dialogar y negociar con secuestradores. Hay asuntos que no son negociables y condiciones que no son aceptables. Aceptar un canje entre secuestrados y subversivos encarcelados sería equiparar legalidad con ilegalidad. Acuerdos para liberar a unos secuestrados robusteciendo la fuerza de los secuestradores, sacrifica el interés general al interés particular.

Sin duda, el final del conflicto deberá pasar por un diálogo político. Pero por ahora a tales grupos hay que darles duro hasta que dejen la pretensión de tomarse el poder por las armas y se sometan a la autoridad legal.

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