Oasis | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-05 05:00:00

Oasis

Una niña estaba muriendo de una enfermedad de la que su hermano se había recuperado tiempo atrás.
Oasis

El médico le dijo al muchacho: “sólo una transfusión de tu sangre puede salvar la vida de tu hermana.

¿Estás dispuesto a dársela? Los ojos del joven reflejaron verdadero pavor. Dudó unos instantes y luego dijo: “Bueno, doctor”.

Una hora después de realizada la transfusión, el muchacho preguntó indeciso: “¿doctor, cuándo voy a morir?”.

Sólo entonces comprendió el médico el momentáneo pavor que había detectado en los ojos del muchacho.

Y sintió una emoción muy intensa al ver que ese adolescente creía que al dar su sangre también daba la vida por su hermana.

¿Es ese el amor que decimos tener? Ojalá que sí, un amor sin límites e incondicional.

Un amor total que todo lo da y no espera nada a cambio porque “la medida del amor es amar sin medida”: San Agustín.

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Cuando la envidia de otros te quiera hacer daño, actúa con amor y no abandones tus sueños.

Todos los seres valiosos se enfrentaron a esa plaga, pero no se engancharon allí y siguieron adelante.

Sé humilde y sin pavonearte, aprende algo y recuerda que sólo envidian al que hace algo valioso.  

Eso le sucedió a Miguel Ángel cuando el Papa Julio II le encargó la construcción de su futuro sepulcro y el artista aceptó el reto.

Diseñó un majestuoso monumento con cuarenta estatuas de mármol y un sarcófago de bronce.

Pero los envidiosos convencieron al Papa de que le encargara pintar el techo de la Capilla Sextina.

Creían que no podría porque brillaba como escultor, no como pintor. Y el genio les calló la boca.

Nos dejó una obra única y, quién lo creyera, cambió la envidia de pocos en la admiración de millones. No le hagas caso a la envidia.

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