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Del miedo a la esperanza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-07 05:00:00

Del miedo a la esperanza

Cuando Fajardo pensó en darle un titulo a su gestión en Medellín, optó por la frase “Del Miedo a la Esperanza”. Hoy, aquel mensaje que permitió que la capital antioqueña pasara de ser la ciudad del peligro y el sicariato a la del progreso, la educación, y el desarrollo social, parece ser el ideal para describir el fenómeno político de la actualidad en nuestro país.
Del miedo a la esperanza

Los comerciales que “amenazaban” con el secuestro de nuestros familiares en caso de no elegir a determinado candidato, fueron desplazados por mensajes de transformación y renovación. A los colombianos ya no solo nos preocupa dejar de viajar por las carreteras, ahora nos parece esencial un gobierno que se comprometa con la legalidad, que luche en contra del clientelismo, que rechace con vehemencia la chuzadas y los falsos positivos, que le apueste y no con migajas a la educación, que nos lleve “de las trincheras a los tableros”, que sea de mano dura con las Farc y también con los corruptos.

El país ha empezado a valorar el trabajo en equipo. Ahora Colombia apoya la acción colectiva entre personas que compartan valores y principios comunes, y a su vez rechaza el transfuguismo hipócrita, la importación de estrategas de dudosa reputación y las alianzas fundamentadas en maquinarias políticas y no en coincidencias programáticas.

Hemos comenzado por fin a apreciar a líderes con capacidad de reconocer sus errores y pedir perdón público a la hora de equivocarse. Nos hemos cansado del síndrome del “Yoismo” y de los “todo poderosos” de la política tradicional colombiana. En todos los rincones de este territorio se sienten ganas de un cambio profundo en nuestra sociedad.

Colombia sabe que retroceder no es una opción, pero que avanzar hacia una Colombia donde los recursos públicos sean sagrados es una obligación. A los colombianos nos puede dar miedo regresar a los tiempos violentos donde las Farc y los paramilitares controlaban parte del territorio, pero la esperanza de que sin regresar a aquellos tiempos, podremos caminar hacia una nación donde la vida y los derechos humanos sean respetados, es más poderosa que el temor a nuestro propio pasado. Este país quiere mayor inversión extranjera, pero a su vez está convencido de que el verdadero progreso llegará cuando con mayor eficiencia gubernamental logremos construir las grandes autopistas hacia la competitividad.

No es un color ni un apellido los que están de moda. Lo que se está imponiendo es el trabajo en equipo basado en el respeto y la mutua cooperación. Tampoco son los girasoles, es la honestidad y la eficiencia en la gestión de lo público de cuatro ex Alcaldes y sus propuestas destinadas a una derrota integral del crimen y a la construcción de una sociedad equitativa, justa, legal y educada. Ha llegado una nueva era donde los medios definirán qué tan noble y digno es el fin.

 

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