¿Quién paga los platos rotos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-09 05:00:00

¿Quién paga los platos rotos?

Fedegán nunca ha sido enemigo de los TLC. Por el contrario, creemos en este instrumento y lo hemos apoyado porque son necesarios para ampliar el mercado. Y ese es el caso de la ganadería bovina. Un país que está produciendo, gracias a la seguridad democrática, 1.700 millones de litros más y que logró mantener una oferta con destino al mercado de Venezuela de más de 400.000 animales equivalente canal que le representaron al país 700 millones de dólares, tiene claramente un sector económico que requiere de un TLC para consolidar nuevas oportunidades de mercado.
¿Quién paga los platos rotos?

Infortunadamente Colombia ha negociado mal los TLC para el sector rural. Siempre ha cedido mercado y en muy pocos casos el balance es positivo. En otras palabras, han sido acuerdos que le quitan al productor nacional el mercado interno, que ya es insuficiente para absorber la oferta disponible de carne y leche.

El problema es tan sencillo como esto: en el 2011 tendremos, por importaciones, una oferta adicional de 18.000 toneladas de leche en polvo y 8.000 toneladas de queso, que equivalen a 280 millones de litros de leche líquida, sin contar el comercio de lactosueros, mantequilla, bebidas lácteas, etc., que es casi el 10% del total procesado hoy por la industria. El impacto no se hará esperar. El año pasado, con un stock inferior en planta, el precio al ganadero cayó por encima del 14%.

Pero además de no ganar mercados, la firma de los TLC se ha realizado en un contexto muy complejo, que profundiza el estado de indefensión en el que se encuentra sumido el sector productor de leche por las siguientes razones:

Primero, porque está conformado por pequeños ganaderos: son 400.000 productores que tienen menos de 50 cabezas de ganado; segundo, porque la estructura de transformación está concentrada en no más de 5 empresas. La combinación de estas dos características frente a un choque externo (ingreso de productos lácteos) tiene grandes implicaciones, porque la industria dejará de procesar la cantidad de litros que ingresan del exterior. Indudablemente será a los pequeños productores a los que primero se les dejará de comprar leche, creando una presión a la baja en el precio y estimulando el mercado informal.

Cuando se firmó, hace 4 años, el TLC con Estados Unidos, el contexto de precios internacionales era muy diferente al actual, lo mismo que la tasa de cambio. En ese entonces, el kilo de novillo gordo en finca costaba, en EU US$2 y aquí US$0,93; el litro de la leche $31 centavos de dólar y aquí 0,22 centavos de dólar. Éramos claramente competitivos. Hoy las cosas son diferentes, los precios relativos de los commodities cambiaron y en Estados Unidos la leche se transó en finca a 34 centavos de dólar y en Colombia a 41, y la carne a US$2,2 en USA y a US$1,68 en Colombia.

Por ello, esta semana la prensa registró un llamado de los ganaderos americanos al Congreso de su país, para ratificar el TLC con Colombia. Tengo la impresión que de firmarse el TLC los americanos llenarán las cuotas otorgadas y nosotros no pondremos un solo kilo en ese mercado.

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