Un saludo a Cervantes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-10 05:00:00

Un saludo a Cervantes

Pasó  el 23 de abril, y el mundo de habla hispana recordó una vez más a la gloria de las letras castellanas, y los colegios organizaron desfiles en su honor, y nuevamente se hizo homenaje al libro, y hasta en rumba terminó el asunto, para aprovechar plenamente el viernes cultural.
Un saludo a Cervantes

En ese plan anda ahora todo el mundo, organizando festivales en torno a cualquier tema, con charlas y conferencias y mesas redondas, y cocteles y baile, pero sin la esencia del tema. Como dice Susanita, la amiga de Mafalda: “Cuando sea grande, organizaré banquetes con caviar y faisán y vino francés para recolectar fondos para los pobres y comprarles harina y lentejas y todo eso que ellos comen”. Entonces, en el Día del Idioma –también Día del Libro–, los profesores de castellano lideran el equipo que organiza las comparsas y el sainete y los disfraces y la fiesta. Y después, los profesores de otra asignatura lideran el equipo para organizar actividades parecidas; lo único que cambia es el tema, pero el objetivo es el mismo: divertirse. ¿Y por qué no? Bueno, ¿por qué no han de divertirse los niños en el colegio, si al final de cuentas, cuando terminan su bachillerato, reciben su cartón y no saben nada de nada? Cuando menos que la pasen bien.

¿Y qué está llegando a la universidad? Gente que no reconoce personajes históricos, sin nociones de geografía, que se enredan con una multiplicación; en definitiva, que no saben leer. Pero, eso sí, los profesores les exigen a sus estudiantes los análisis de todas las obras de la lengua castellana, y los ponen a resumir un libro mensual, y los obligan a escribir ensayos. Y los profesores, los pobres, inocentes y abnegados profesores, tal vez no saben que esos resúmenes y esos análisis se compran en la papelería, o, sencillamente, son copiados textualmente de Internet; y todos los años son entregados los mismos trabajos, hasta fotocopiados de compañeros adelantados, que los profesores ni siquiera se toman la molestia de leer. Estos profesores ignoran que escribir un ensayo no depende de en qué parte va la introducción y en qué otra las conclusiones, sino del conocimiento del tema. Estos profesores (no todos, lo sé, pero sí muchísimos) desconocen los libros que ponen a sus estudiantes a leer, y esos profesores, que a todo lo que se escriba en unas hojas de papel (informe, opinión o resumen) llaman “ensayo”, desconocen la esencia argumentativa de un ensayo porque, simple y llanamente, jamás han escrito uno. ¡Ni uno!

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