HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-11 05:00:00

HAGASE OIR

No bote el votoPiense, decida y act√ļe. Si queremos una patria m√°s amable, progresista, respetuosa, solidaria y de equidad social y econ√≥mica, con las garant√≠as de seguridad, reconciliaci√≥n, depuraci√≥n pol√≠tica y puente de entendimiento con los actores de los conflictos para lograr la paz y por ende el rescate del campo y la familia campesina.
HAGASE OIR

Se oyen cantos de sirena, falsas promesas y toda la jerga que mueve muchedumbres hacia el abismo de la irreflexión.

Se oyen propuestas sensatas que invitan a la comparación y a la posibilidad de mejorar mentalmente a este neurótico país.

Se informa en forma sesgada para desorientar a la opini√≥n p√ļblica con la premisa de ¬ďdivide y reinas¬Ē.

Los de siempre monopolizan, mueven el andamiaje político y pactan bajo cuerda los caudales electorales del pueblo hambriento, empobrecido y necesitado.

¬ŅCu√°ntos lentejos entrenados en triqui√Īuelas pol√≠ticas ofrecen lechona, almuerzos y licor para llenar los costales de sufragios de irresponsables por necesidad?

Pensemos en el futuro de Colombia, en sus fronteras abiertas a la hermandad y la cooperación. Analicemos qué queremos para el futuro familiar. Propongamos fórmulas de reconciliación con la insurgencia y de paso erradicar los cultivos ilícitos. Todo se puede con voluntad y verdadero amor por nuestra nación.

As√≠ pues, interioricemos la pregunta ¬ŅBoto el Voto?

Pensemos y elijamos al se√Īor Presidente que merecemos. Vote por el pacifista, diplom√°tico, reconciliador,¬† defensor de la familia y adalid de la paz, la seguridad y la libertad. Bote de la conciencia a los falsos profetas con piel de lobo y palpar√° los resultados de tan sabia decisi√≥n.

Hernando Loayza Camargo

La publicidad política y otros demonios

Estamos en plena campa√Īa presidencial y la guerra de los afiches¬† que se ven en cada esquina, muro, poste o √°rbol, est√° en su apogeo. Es una manera de tratar de conquistar a los votantes.

Es la costumbre de mostrar las bondades de cada candidato, ya sea en la radio, la TV o en la prensa escrita y como ¬ďel todo se vale¬Ē est√° tan en moda, no deja de aparecer algo ins√≥lito y de mal gusto.

Un palpable ejemplo fue la valla de Villavicencio. Su contenido muy mal dise√Īado y no produjo lo deseado; al contrario, m√°s adhesi√≥n al candidato Mockus.

Hay por ah√≠ un afiche¬† del Dr. Mockus que m√°s o menos dice que Colombia entera se contagi√≥ de gripa, todos con Mockus. A mi parecer esta clase de propaganda es irrespetuosa, mal intencionada y en lugar de atraer a los votantes, es m√°s probable que los aleje y no por la gripa, sino porque est√° mal dise√Īada y su contenido no dice algo valioso. Se podr√≠a pensar que viene de sus adversarios. Como chiste, mal√≠simo y como se√Īuelo, un desastre.

La euforia por el cambio de pronto no ha dejado pensar a quienes asesoran al futuro Presidente de los colombianos y la ligereza los lleva a escribir, decir o publicar lo que no conviene a su campa√Īa. La corbata no lo hace a uno doctor y hasta para pon√©rsela hay que tener estilo.

Tobías Herrera Méndez

Fue una noche para la esperanza, incluso para so√Īar. Ocurri√≥ en la calle de los Estudiantes; Mockus y su combo, como all√≠ se dec√≠a. Fue una manifestaci√≥n novedosa, con un nuevo libreto. All√≠ quedo sepultado el viejo caudillismo, aquel que solo trajo frustraciones, bien, porque no llegaron Gait√°n, Gal√°n, Jaramillo y otros que si llegaron pero no lograron cambiar el pa√≠s a excepci√≥n del viejo L√≥pez Pumarejo. Esa noche el discurso fue corto y las ideas largas. Fue la perfecta interacci√≥n entre l√≠deres y comunidad. Fue √ļnica la vez¬† que uno miraba a su vecino y se repet√≠a que aquello que se o√≠a era para todos. Una perfecta comuni√≥n. Asistimos a la novedad de una nueva pedagog√≠a para hacer pol√≠tica. La ret√≥rica del ayer que alcanz√≥ en ocasiones a ser arte literario en la garganta de mentes brillantes, ahora es la lucidez de la idea presentada en peque√Īas dosis con un fondo entre musical e histri√≥nico. Esta nueva forma de expresi√≥n pol√≠tica produce un contagio moderado y c√≠vico. Creo que le arrebata a las masas, la pasi√≥n. Las conduce a un actuar ordenado y m√°s cohesionado. Pretender arraigarnos a las viejas formas de hacer pol√≠tica es volvernos arcaicos. Al pueblo le cost√≥ trabajo dejar la ruana y la chicha. La nueva generaci√≥n es otro cuento.

Ernesto Rodríguez Albarracín

Facundo el Cocacolo

Este humilde trabajador urbano ten√≠a una zorra de madera con la que hac√≠a acarreos, cargaba cajones de tabaco y mercados donde la gente lo necesitara. √Čl trataba de vestir bien y casi estar a la moda, por eso le pusieron el mote de Cocacolo. √Čl vivi√≥ muchos a√Īos en una casita. Ten√≠a una larga escalera de guadua y qui√©n lo creyera, esas gradas de madera ten√≠an peque√Īas ranuras; cada vez que le daban un billete de a peso, de a dos, de cinco y hasta de diez, lo doblaba con mucho cuidado y lo introduc√≠a en esos huequitos haciendo de ella una gigante alcanc√≠a; estamos hablando de los a√Īos de 1960. Un mal d√≠a, digo mal porque personajes como √©stos yo desear√≠a que no murieran nunca la vida y el destino hicieron el milagro a la muerte de Facundo, sus hijos encontraron esa fortuna y todo cambi√≥ y hoy en d√≠a son dos prestigiosos abogados. Estas historias los √ļnicos que no las creen son los incr√©dulos y ap√°ticos a todo precepto Divino.

Germ√°n Valenzuela S√°nchez

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