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El placer de pintar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-06 01:34:41

El placer de pintar

El recibimiento es c谩lido. Un abrazo y tras 茅l la primera de las pinceladas de esa acuarela de recuerdos que nutren la extensa paleta del pintor vivo que hoy d铆a m谩s se reconoce en Santander.
El placer de pintar

Guillermo Spinosa, a sus 70 a帽os y tras superar con arrestos un delicado traspi茅s en su salud, sigue conservando la vitalidad f铆sica, emotiva y creativa que desde su ni帽ez le traz贸 la ruta para hacer de su vida un tributo al arte y la est茅tica.

La memoria es fr谩gil y juguetona. A ella por momentos le da por jugar a las escondidas, pero, como si fuera una ni帽a, f谩cilmente se delata y se asoma tras la menor sugerencia de haber sido descubierta. 聯Tengo unas virtudes especiales para acordarme de fechas exactas, de nombres de obras de los grandes pintores del arte universal, de sus biograf铆as y aconteceres, pero se me borran muchos de los recuerdos propios聰, asegura el maestro a modo de advertencia sobre posibles deslices en la g茅nesis de su universo como artista.

聯Yo nac铆 en un hogar sencillo en el barrio Girardot; mi padre era herrero y mi madre, una especie de arquitecta criolla, pues trabajaba en la construcci贸n de casas de tapia. Yo creo que de ella aprend铆 las primeras letras del alfabeto del escultor y con seguridad que las paredes tapadas en holl铆n de la herrer铆a de mi pap谩 fueron unos de mis primeros bastidores, pues en ellas yo pintaba los retratos de los obreros y de la gente que all铆 trabajaba, aplicando a mi manera la t茅cnica del esgrafiado que a煤n hoy est谩 presente en mi obra聰.

El arte ef铆mero

Sin saberlo, Spinosa hizo sus primeros pinitos en una modalidad del arte contempor谩neo que hoy goza de gran tributo por parte de la cr铆tica; se trata de arte ef铆mero, aquel que se deja ver para el disfrute inmediato y, con la misma, desaparece sin dejar registro de su presencia. Pues bien, entre los recuerdos que afloran de su mente, est谩 la tarde aquella cuando a sus doce a帽os se enfrent贸 al m谩s grande de los bastidores que jam谩s haya tenido frente a s铆. Se trataba de intervenir con sus dibujos la totalidad del pavimento de la calle 23 entre las carreras 10 y 13, que bien apenas hab铆a sido fraguado para recibir la 煤ltima capa de cemento. All铆 durante m谩s de seis horas continuas dibuj贸 la totalidad de las 聯monas聰 extra铆das de los cuentos y 聯aventuras聰 de moda; Tarz谩n, el Fantasma, Benit铆n y Eneas y Mandrake, entre otros muchos h茅roes que bajo el 谩nimo de la muchachada del barrio iban tomando forma en el h谩bil manejo de pedazos de carb贸n que sus auxiliares le iban pasando a medida que se gastaban.

Ef铆mero tambi茅n ser铆a pocos a帽os despu茅s su paso por la academia de bellas artes dirigida por el maestro 脫scar Rodr铆guez Naranjo y apoyada por maestros como Carlos G贸mez Castro en escultura, Humberto Delgado en dibujo y Jes煤s Ni帽o Bott铆a en pintura mural. 聯Me declar茅 en contra de la academia porque para m铆 era m谩s valioso aprender de la vida de los artistas por medio de la lectura de sus biograf铆as que esperar la doctrina r铆gida de la escuela de bellas artes. Entonces me compr茅 una enciclopedia de 30 libros muy peque帽os sobre la historia del arte universal y empec茅 a estudiar su obra, pero en especial las vidas de los grandes maestros, y por ese camino fue como corrobor茅 que en realidad quer铆a ser artista聰.

A la larga lista de situaciones ef铆meras en su vida se sumar铆a su paso por el ej茅rcito en el batall贸n Jaime Ruth en el Tolima, donde vivi贸 de cerca penosos episodios de la violencia partidista que por entonces azotaba al pa铆s. Igualmente r谩pido pasar铆a la dolorosa muerte de su madre y la decisi贸n de olvidarse del estudio para dedicar su vida a ser pintor, como se lo manifest贸 a su padre al momento de ser indagado sobre su porvenir. Vendr铆a luego su trabajo como dibujante de avisos publicitarios en los talleres de Ne贸n Ardila y la creaci贸n de un grupo de j贸venes pintores callejeros que por pocos pesos y bajo el seud贸nimo de 聯el B煤ho聰, plasmar铆a paisajes, bodegones y retratos cuyo destino hoy desconoce.

Pinceladas de vida

Por el taller del maestro, alegor铆a m谩s que precisa a una reconocida canci贸n, han pasado varias generaciones de artistas que, primero como aprendices, luego como compa帽eros de creaci贸n y finalmente, al obtener el paso a la luz propia de su creaci贸n est茅tica, como artistas con vuelo propio, han pasado distintas generaciones de escultores y pintores que, sin duda, son el mayor orgullo que ostenta Espinosa como creador.

聯A mis hijos siempre los tuve pegados al estudio; all铆 cada uno a su manera se involucraba en los procesos creativos ayud谩ndome en la preparaci贸n de las manchas o las mezclas. Creo que cada ni帽o es un artista en potencia; lo que se debe hacer es canalizar ese esp铆ritu inquieto a favor del deporte, la m煤sica o el arte聰. De hecho,聽 sus hijos tomaron el camino del arte; unos lo hicieron en la m煤sica y otros en la pintura. Marco Tulio es hoy uno de los pintores j贸venes que goza de mayor reconocimiento en Vancouver (Canad谩), donde est谩 radicado hace varios lustros.

A sus hijos los han seguido otros alumnos, despu茅s maestros, como el caso de Pablo Rinc贸n, sin duda uno de los grandes exponentes del abstraccionismo en Colombia, como quiera que ya es figura reconocida en distintas bienales de arte internacional.

Ellos, como las innumerables obras que han salido de destreza y expresi贸n creativa, son orgasmos de dicha plena. As铆 lo confiesa sin rubores:聽 聯No existe una sola obra de la que me haya enamorado, pues ese amor es como el origen mismo de cada pintura, tan ef铆mero y fugaz, que tan s贸lo me brinda el placer moment谩neo de vivir para gozar del placer de pintar, y ese placer no me abandonar谩 mientras viva. Es un placer en cuya b煤squeda invierto por lo menos ocho horas diarias, todos los d铆as de mi vida聰.

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