La protesta | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-13 05:00:00

La protesta

Los artículos 20 y 37 de nuestra Carta Política garantizan a los ciudadanos la posibilidad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, además de manifestarse pública y pacíficamente.
La protesta

Estas son garantías propias de los regímenes democráticos, no de las dictaduras. La Corte Constitucional ha reiterado que se trata de libertades públicas fundamentales y medios para ejercer los derechos políticos. Pero las personas no deben, ni pueden confundir tales derechos, con el uso abusivo de los mismos, porque el Estado está en la obligación de reprimir y contener cualquier exceso. La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse. Hay una locución latina que es sabia: “la libertad es la facultad de hacer lo que la ley permite”.

En estas últimas semanas en diferentes ciudades del país, se han realizado marchas o protestas callejeras, para conmemorar el Día del Trabajo, para censurar los sistemas de transporte masivo y otros motivos donde las personas muestran su inconformidad con decisiones gubernamentales. Todo esto lo hallamos razonable y válido porque podemos discrepar de otros pensamientos siempre y cuando ese sentimiento sea civilizado. Sin embargo se presentaron en esas fechas un sinnúmero de atropellos contra bienes públicos, de la Iglesia, propiedades privadas, etc. que comprueban la infiltración en esos movimientos de agitadores de profesión que se creen revolucionarios, buscando sembrar el caos y poniendo en tela de juicio la actitud cívica de los ciudadanos que concurren a ejercer sus derechos.

Desde que yo era estudiante universitario en Bogotá observé esos deleznables comportamientos y jamás han triunfado, han sido inútiles.  Me he convencido de que todos esos sujetos que en notoria minoría posan de reivindicadores de las aspiraciones colectivas, son meros delincuentes que deben judicializarse e imponerles su condigno castigo. Debemos impedir que ese camino tortuoso de la barbarie deje huella en las comunidades dando un mal ejemplo. La libertad significa responsabilidad, por eso le tienen tanto miedo la mayoría de los hombres. La libertad sin una autoridad fuerte, no es libertad, sino anarquía. Si esos espectáculos bochornosos de que fuimos testigos por las imágenes de prensa y televisión no se controlan a tiempo y de manera contundente, puede ocurrir lo que alguna vez dijo Goethe: “...los hombres, luego de que logran libertad, imponen sus defectos; los fuertes, su exageración, los débiles, su indolencia...”. No olvidemos que el respeto de sí mismo, riñe con la grosería.

 

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