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Estrellas en el cielo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-13 05:00:00

Estrellas en el cielo

¬ŅUsted cree en Dios? Guarde la respuesta en su coraz√≥n. S√≥lo mire al cielo y busque en ese inmenso tapete azul el brillo de las estrellas.
Estrellas en el cielo

La verdad es que creer en el Ser Supremo no significa postular ni tampoco obligar a los dem√°s a hacerlo. No es un asunto de fan√°ticos religiosos.

Dios es fe y √Čl, por s√≠ solo, implica una percepci√≥n √≠ntima que lo invita a la esperanza¬† y a creer en que se puede ser feliz.

Para los casados con ¬Ďx¬í o ¬Ďy¬í doctrinas, creer en Dios es matricularse en determinadas religiones; para los esc√©pticos, eso es s√≥lo un absurdo; y para otros m√°s, la idea del Alt√≠simo depende s√≥lo de si les va mal o bien en sus cosas.

Pero, tener presente a Dios es algo que va m√°s all√° de los rezos y de las penitencias.

Una persona se atrevió a comparar a Dios con las estrellas, esas que nos regalan los brillos de la noche.

Quien hizo tal comparaci√≥n no fue un astr√≥logo; fue la misma ¬ĎEstrella de la Esperanza¬í, tambi√©n llamada la ¬ĎLuz de la Fe¬í.

Entre tantos enigmas, sufrimientos e ingratitudes, existen demasiadas cosas buenas como para condenarlo todo a las tinieblas.

En el fondo, creer en Dios significa amar.

¡Sí! es amar tanto al mundo, como a las personas y a la vida misma.

Creer en Dios es afirmarlo como aquello que no podemos explicar, como aquello que es absolutamente primero y gratuito, pero que está ahí en nuestro corazón.

Es abrirse y saberse acogido a los misterios de la gratitud y del amor.

Dios es el brillo de las cosas. Esa luz nos sirve para iluminar los senderos que podemos encontrarles a las duras situaciones que nos trae la vida.

Al despertar cada ma√Īana podemos ofrecer nuestro primer pensamiento al Padre Eterno y darle gracias por el nuevo d√≠a y por el regalo de la vida.

Y en la noche, podemos mirar al cielo y entender que, en cada estrella que nos regala, est√° un ser que logra anidarse en nuestros corazones.

una bella historia

Existen millones de estrellas en el cielo: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules, en fin...

¬°Pues bien! hace alg√ļn tiempo, todas ellas se acercaron a Dios y le dijeron:

- Dios, nos gustaría vivir en la tierra entre los hombres.

- ¬°As√≠ ser√°! respondi√≥ el Creador. ¬ďLas conservar√© a todas peque√Īitas, para que puedan bajar a la tierra¬Ē.

Cu√©ntase que, en ese entonces, hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar junto con las luci√©rnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los ni√Īos; ¬°... y la tierra qued√≥ iluminada!

Con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura.

- ¬ŅPor qu√© regresaron? les pregunt√≥ Dios.

- Se√Īor, no nos fue posible permanecer all√≠, pues existe mucha maldad.

Entonces, Dios les habló así:

- ¬ď¬°Claro! el sitio de ustedes es aqu√≠ en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel

que yerra, de aquel que muere. El cielo es el lugar de la perfecci√≥n, donde nada perece¬Ē.

Después de que llegaron las estrellas, Dios habló de nuevo:

- ¬ďNos est√° faltando una estrella; ¬Ņser√° que se perdi√≥ en el camino?¬Ē

Un ángel, que estaba cerca, contestó:

- ¬°No Se√Īor! una estrella resolvi√≥ quedarse entre los hombres. Ella descubri√≥

que su lugar era exactamente en donde existe la imperfección, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor.

- ¬ŅQu√© estrella es esa? volvi√≥ Dios a preguntar.

- Es la Estrella de la Esperanza, le contestaron.

Y cuando miraron para la tierra, la estrella de la que hablaban no estaba sola.

La tierra estaba de nuevo iluminada porque había una estrella optimista en el corazón de cada persona.

Dios no se sorprendi√≥ por esta situaci√≥n. √Čl sabe que el √ļnico sentimiento que el hombre tiene y que jam√°s puede perder es el que irradia la Estrella de la Esperanza.


OJO CON MIRARLO DE OTRA FORMA

No podemos pensar en Dios como un ser que est√° lejos y que nadie puede sentir. Tampoco podemos construirlo seg√ļn la medida de nuestros caprichos. Si lo hacemos, sin darnos cuenta nos encontraremos con un ¬ď√≠dolo¬Ē entre las manos, un ser deformado y hecho a la medida de nuestra insensatez.

No son √≠dolos solamente las figuras grotescas de piedra o de madera; tambi√©n pueden ser √≠dolos muchas construcciones teol√≥gicas y religiosas manipuladas por personas que dicen ser ¬Ďpiadosas¬í.

Muchos que se creen religiosos; quizás sólo son idólatras de una imagen de yeso, una que ellos mismos han elaborado o que otros les han vendido.

Lo peor de esta idolatr√≠a es que puede tener grav√≠simas consecuencias. Y es que hay gente ¬ďmuy piadosa¬Ē que, en nombre de Dios, realiza y justifica grandes perversidades.

Por algo la Biblia, después de mandar ante todo a amar a Dios sobre todas las cosas, mandaba seguidamente no tomar su nombre en vano.

Ojo: no respetar el misterio de Dios y manipularlo para convertirlo en el galante defensor de nuestros intereses inconfesables, puede llegar a ser un juego bastante peligroso.

Y es que se ha abusado tanto de Dios en la historia religiosa de la humanidad, que quiz√°s no nos deber√≠a extra√Īar que hoy muchos se nieguen a creer en √Čl.

CONSEJO

Acost√ļmbrese a ver siempre el lado bueno de todo lo que le ocurra y de lo que pase a su alrededor. Siempre habr√° algo nuevo en cada ma√Īana; hay algo bueno y digno de aprender en cada persona; cada d√≠a hay algo nuevo para aprovechar; y cada atardecer trae algo digno de admirar. As√≠ ser√° m√°s feliz, llenar√° su vida de optimismo y de positivismo y, sobre todo, podr√° sobrellevar el dolor.

 

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