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Mujeres libres | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-14 05:00:00

Mujeres libres

Emperatriz -¿habrase visto un nombre más pasado de moda y colonial?- se coge la cabeza con una mano, mientras con la otra aspira una bocanada de humo del cigarrillo que acaba de sacarse de la boca. Ella no es colonial ni pasada de moda, es una mujer admirable, digna y libre. La he visto siempre clavándole sus ojos azules a la máquina de coser para sacar adelante a sus hijas.
Mujeres libres

“No coja otra vez ese vicio, vieja; recuerde que casi la mata”, le reclamo. “Ah no, no me joda usted como mis hijas con ese cuento, ya el cáncer me cobró el vicio con las tetas, al fin y al cabo no las necesito a esta edad”, replica con gracia y altanería.

La tiene inconforme el embarazo de su hija Natalia. Buscado por la joven pareja para traerle un hermanito a Andrés (el primer nieto de Empera), está poniendo en riesgo de muerte a la recién preñada. El embrión tiene altas probabilidades de tener malformaciones graves y deficiencias cerebrales. El aborto es la opción más segura para todos. Pero empiezan las trabas. Natalia está decidida, ¿qué más hace falta? Por si acaso, Empera también y el marido de Natalia se adhiere.

Al menos 5000 mujeres mueren anualmente en Latinoamérica y cientos de miles más terminan hospitalizadas por prácticas de aborto ilegal. Las que sobreviven temen a la ley y, sobre todo, al oprobio social de una moral hipócrita que las aliena y esclaviza, como si ellas -las mujeres- no tuvieran derecho a elegir sobre su cuerpo, ni en sexo ni en reproducción. Los avances de la Corte Constitucional son sorprendentes, pero el miedo, que tiene agentes en los pasillos de los hospitales, en los colegios femeninos y, por desgracia, hasta en las oficinas civiles, se erige como una pared. Al otro lado están las fauces de un mundo clandestino, peligroso y sucio.

La criminalización no ha reducido el aborto. La objeción moral es de cada cual. La represión solo está logrando que la cifra de mujeres muertas o con su aparato reproductivo mutilado y condenadas a un submundo, siga en aumento. ¿Cuándo entenderemos que el Estado es laico? Empera mira con odio a los médicos que se ahogan en una fauna burocrática de salvedades, consentimientos firmados y desconcierto, mientras Natalia puede morirse. Otro tema para la agenda de cualquier presidenciable.

 

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