Medicina de ayer y de hoy | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-15 05:00:00

Medicina de ayer y de hoy

La investigación médica fundamenta grandes progresos. Mi larga vida me facilita comparar cómo era ayer. Lo que practican en nosotros los médicos ahora es maravilloso.  El historiador (UIS) Luis Rubén Pérez, escribió “Historiar la Muerte”; se refiere la medicina del siglo anterior que se basaba en la botánica, y cita al padre Juan Eloy Valenzuela, cura y médico en Bucaramanga, cerca de  cincuenta años, hasta cuando fue asesinado.
Medicina de ayer y de hoy

Las terapias eran “ingestión, sangrado o inhalación… aliviantes y eficaces en algunos casos”. Para picadura de culebra “taya”, aceite, sumo de guaco bejuco, sumo de almoraduz y aguardiente; para el hígado y hemorragia, aspirar paños de vinagre y fomentos de agua bendita; para pérdida de conocimiento, ladrillos fogueados en los píes y sangrías en los brazos para sacar sangre renegreada; para dolor de costado por resfrío: sangrías y sumo de altamisa con caldo de piña; para las tercianas, quina; para molestias del bazo caldos diuréticos, cremas de tártaro, agua de tamaco o paracenthesis por barbero experto para sacar el agua acumulada; para calentura maligna o gangrena interior: baños, manzanilla agria y dulce, caldos de pollo tierno con verdolaga y arroz, lavativas, astringente y vinagrada, aguardiente y de acuerdo con el pulso, sangrías.

Para hidropesía, purgante; para sarampión, lavativas, sangrado, baños; para sofocación sanguínea o pulmonar de mujeres embarazadas:  cesárea por barbero; para problemas de hígado por calentura: antibiliosos como verdolaga, nitro, cremor, tamarindos, sangrías y agua potable; para complicaciones de coto:  caldos diuréticos, purga de jalapa, lavativas con jabón criollo, jarabe de sarsa, sen y jalapa; para apoplejía: sangrías, ventosas, sajadas en la nuca, baños, friegas, ladrillos caldeados, vinagre con agua y tamarindo.  La verdad es que yo vengo de la verdolaga y la ventosa.  Tal la medicina que les correspondió al Libertador y al General Santander.  Aquél llegó a Santa Marta y necesitó silla de manos para salir de la goleta. Hoy nos beneficiamos de la medicina extraordinariamente evolucionada, por obra de la investigación y los laboratorios.

Pedro María Ibáñez habla de la medicina colonial: cal viva a cadáveres de enfermedades contagiosas para rápida descomposición; las viruelas se trataban cortando el pelo, tisanas nitradas, abrigo, gargarismos de vinagre, unciones con aceite, purgante de sen, y contra las niguas aceite de oliva, que las expulsa.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad