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Medicina de ayer y de hoy | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-15 05:00:00

Medicina de ayer y de hoy

Medicina de ayer y de hoy

Las terapias eran “ingestión, sangrado o inhalación… aliviantes y eficaces en algunos casos”. Para picadura de culebra “taya”, aceite, sumo de guaco bejuco, sumo de almoraduz y aguardiente; para el hígado y hemorragia, aspirar paños de vinagre y fomentos de agua bendita; para pérdida de conocimiento, ladrillos fogueados en los píes y sangrías en los brazos para sacar sangre renegreada; para dolor de costado por resfrío: sangrías y sumo de altamisa con caldo de piña; para las tercianas, quina; para molestias del bazo caldos diuréticos, cremas de tártaro, agua de tamaco o paracenthesis por barbero experto para sacar el agua acumulada; para calentura maligna o gangrena interior: baños, manzanilla agria y dulce, caldos de pollo tierno con verdolaga y arroz, lavativas, astringente y vinagrada, aguardiente y de acuerdo con el pulso, sangrías.

Para hidropesía, purgante; para sarampión, lavativas, sangrado, baños; para sofocación sanguínea o pulmonar de mujeres embarazadas:  cesárea por barbero; para problemas de hígado por calentura: antibiliosos como verdolaga, nitro, cremor, tamarindos, sangrías y agua potable; para complicaciones de coto:  caldos diuréticos, purga de jalapa, lavativas con jabón criollo, jarabe de sarsa, sen y jalapa; para apoplejía: sangrías, ventosas, sajadas en la nuca, baños, friegas, ladrillos caldeados, vinagre con agua y tamarindo.  La verdad es que yo vengo de la verdolaga y la ventosa.  Tal la medicina que les correspondió al Libertador y al General Santander.  Aquél llegó a Santa Marta y necesitó silla de manos para salir de la goleta. Hoy nos beneficiamos de la medicina extraordinariamente evolucionada, por obra de la investigación y los laboratorios.

Pedro María Ibáñez habla de la medicina colonial: cal viva a cadáveres de enfermedades contagiosas para rápida descomposición; las viruelas se trataban cortando el pelo, tisanas nitradas, abrigo, gargarismos de vinagre, unciones con aceite, purgante de sen, y contra las niguas aceite de oliva, que las expulsa.

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