Una historia que cumple veinte años | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-15 05:55:37

Una historia que cumple veinte años

Hace veinte años, un grupo de quijotes, valientes, ilusos y utópicos, como todos los quijotes que en el mundo han sido, dio con la idea de instaurar un nuevo ritual estético y amoroso, destinado al regusto con el arte y con la amistad: el Festivalito Ruitoqueño de música colombiana. En un principio, tres mosqueteros: Carlos Gabriel Acevedo, amable anfitrión en su finca de recreo, Manuel Rey, soñador e inquieto diletante, y Luis Carlos Villamizar, ejecutivo de probada destreza, insuperable en el manejo de la elegancia y bohemio irredento, aunque muy bien disimulado.
Una historia que cumple veinte años

El pretexto, ninguno mejor: la música. Y el elemento de seducción, la exaltación de los afectos. Un cóctel embriagador en que se mezclan el ritmo y la cadencia melódica de bambucos, cumbias, joropos, vallenatos y currulaos, con los recuerdos nostálgicos de los, para siempre, ausentes o de aquellos cuya presencia es imposible por la distancia, con los abrazos cálidos entre amigos reencontrados y con amistades recién editadas. Lo que en un principio nació como divertimento, maduró hasta elevarse a la categoría de uno de los más exigentes y refinados escenarios para el arte musical en Colombia.

Tiempo después, a los tres intrépidos gestores de la idea se unieron Puno Ardila Amaya, maestro de la palabra y arcabucero de humoradas, y Fernando Remolina Chaparro, con su reserva de arte incubado por el paso de los años y en el fermento aromoso de largas noches de bohemia, y ambos, con el derroche de sus incuestionables habilidades musicales en el caso del segundo y literarias, en el del primero de los nombrados aquí. Hoy el equipo del Comité Organizador está fortalecido con la presencia de Bernardo Enrique Mesa Gómez, profesional de la sonrisa y artista insigne, y Roberto Villamizar Mutis, conocedor del campo y mecenas de incipientes artistas que crecen junto a él. Conocimos de primera mano los logros iniciáticos, cuando pensando en el distante e inalcanzable modelo que es y por entonces lo era aún más, el Festival Mono Núñez en el centro del tórrido Valle del Cauca, Rey, Acevedo y Villamizar concibieron la locura de intentar algo parecido entre nosotros. No fue fácil, pero fue una tarea feliz, y sigue siéndolo.

Desde un principio se estableció el formato no competitivo, para descartar los lances ingratos por cuenta del ímpetu de la competencia, y se optó por la modalidad del desfile de artistas con intención de proyección, si bien a partir de parámetros de excelencia que se han afirmado con el tiempo como referentes ineludibles. Lugar muy destacado y tiempo de privilegio han merecido la obra y las personas de los artistas que han dedicado toda su vida al cultivo y engrandecimiento de la música, y con ella, de la fraternidad y de la colombianidad.

Vale la pena destacar aquellos factores esenciales, de los cuales depende el éxito hasta hoy alcanzado: Sin duda y en primerísimo lugar, la música colombiana, con su paleta irisada de ritmos, texturas y versos, interpretada en vivo y muy cerca del auditorio. El paisaje que si bien en la noche apenas se insinúa, invade las almas y hace eco de la canción en el infinito. La mágica pócima de la amistad de hermanos en la música, que vence las barreras de la genética misma y las mucho más artificiales de la conducta humana. El trabajo refinado y perfeccionista de la selección previa de los artistas invitados, de entre miles que espontáneamente desean hacer presencia en la cita. Las excelentes condiciones técnicas para escuchar la música, gracias a un refinado manejo de los instrumentos de la técnica del sonido amplificado. La sobriedad y el buen humor que acompañan la entrega de reconocimientos, que no de premios obtenidos por competencia, sino por verificación pública de la vocación de artistas. La magia de la noche, con sus complicidades y penumbras, que propician el amor e inspiran los corazones.

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Invitados especiales

1996.

Como una manera de dar testimonio del Festivalito, fue invitado el maestro Octavio Marulanda Morales, folclorólogo, historiador, investigador y escritor, reconocido dentro y fuera del país. Su aporte fue tan importante, que, a partir de entonces, en cada edición se invita a un artista para que comparta su trabajo musical con los santandereanos.

1997.

Martha Elena Hoyos. Bumanguesa radicada en Armenia. Directora ejecutiva de Funmúsica.

1998.

Gustavo Adolfo Renjifo. Buga, Valle. Cantautor. Director cultural de Funmúsica.

1999.

Quinteto Eco. Músicos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

2000.

Camerata Colombiana.

2001.

Guafa Trío. Bogotá. Gran Premio Mono Núñez 1999.

2002.

Jaime Llano González. Titiribí, Antioquia. Organista y compositor.

2002.

Luciano Díaz Vargas. Compositor huilense.

2003.

John Jairo Torres De la Pava. Medellín. Cantautor.

2003.

Camerata Colombiana.

2004.

Hermanos Martínez.

2005.

Guafa Trío.

Nueva Gente. Medellín. Gran Premio Mono Núñez 1985.

2006.

Mauricio Ortiz. Medellín. Gran Premio Mono Núñez Vocal 2002.

Estudiantina Boyacá. Tunja. Gran Premio Mono Núñez 2005.

2007.

Jorge Velosa y Los Carrangueros. Ráquira.

Ruth Marulanda. Buga. Pianista

2008.

Carolina Muñoz y E2. Bogotá. Gran Premio Mono Núñez Vocal 2004.

Orquesta de Cámara de Cuerdas Colombianas Ritornello. Medellín.

2009.

Sexteto Cinco más Uno FAC. Cali. Gran Premio Mono Núñez Instrumental 2008

Grupo Bandola. Sevilla, Valle.

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Presentaciones

especiales

Con la ampliación definitiva del Festivalito, se decidió incluir para el primer día la presentación de artistas con un perfil similar al definido como invitado especial.

2005

Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Bucaramanga UNAB.

2006

Luz Marina Posada. Cantautora antioqueña.

2007

Ensamble Sinsonte. Bogotá.

2008

Dueto Primavera. Santa Rosa de Viterbo, Boyacá.

2009

Mejía y Valencia. Pereira. Gran Premio Mono Núñez 1998.

Reconocimiento a  maestros santandereanos

La organización decidió hacer cada año un reconocimiento público a nuestros artistas, y a quienes, por su trabajo y dedicación, hayan aportado al fortalecimiento de nuestra música. Hoy se entrega una obra del maestro Rito Hemel Patiño y se lee una pequeña semblanza anecdótica de su vida, en un acto muy afectivo.

Alcibíades Parra, Alfonso Guerrero García, Aquileo Téllez Medina, Carlos Acosta De Lima, Carlos Serrano Gómez, Cecilia Pinzón Urrea, Ciro Alberto Bautista Celis, Fidel Uribe, Gabriel Gómez Quijano, Gustavo Gómez Ardila, Gustavo Silva Ramírez, José Alejandro Morales, José Joaquín Gómez Gómez, Juan Crisóstomo López López, Juan Héctor Orejarena Plata, Libardo Torres Márquez, Marcela García Ordoñez, Melquisedec Palomino Gómez, Néstor Cáceres Aponte, Néstor Cáceres Wilches, Orlando Serrano Giraldo, Pedro Nel Martínez Poveda, Rafael Antonio Aponte Carvajal, Rafael Ortega Motta, Rito Antonio Mantilla Alvarez, Roberto Castellanos, Santos López Castillo, Wilson Hernández Páez, Rubén Darío Gómez Prada, Jairo Arenas Ribero, Amalia Cristina Carrera Duque, Nicolás Esteban, Maestre Martínez

Testimonios

Volviendo a la realidad... Es increíble lo vivido en estos días. Dios les pague por todo lo que hacen por nosotros. Siempre pienso que no puede haber nada mejor y aparecen sorprendiendo con grupos como los de este año. Gracias, mil y mil gracias, y hoy ya es el primer día para pensar en el próximo (Mireya Arenas).

Qué grato asistir a escuchar la frescura de las nuevas músicas en manos de los jóvenes con sus novedosas propuestas (la confirmación de lo muy bueno y aquello que nos sorprende, que nos permite ratificar el buen momento de la música colombiana) (…) Todo se constituyó en un verdadero manjar para los asistentes. Nostalgia por no estar en el escenario, pero otra vez será... (Patricia Casas Fernández).

Tuve el inmenso agrado de asistir y degustar un exquisito festival de música en Ruitoque, gracias a su bonhomía. A todos ustedes les hago llegar la más viva felicitación pues en cada versión la organización, la calidad musical de los intérpretes, el nivel del Festival es más alto. Hoy por hoy, el Festivalito Ruitoqueño es uno de los mejores espacios que hay en el país para la música colombiana (Eduardo Muñoz Serpa).

Mil y mil gracias por todo lo recibido durante cada una de las recientes sesiones de bordado de tejido social, al rededor de las innumerables expresiones musicales de nuestro querido folclor patrio. Una vez más quedó demostrado a través de esta sinfonía inconclusa de música colombiana, la grandeza de nuestra patria, la pujanza de nuestra tierra y la altivez de nuestra gente (Núñez Caballero – Núñez Bergsneider. Palco de Honor).

Gracias por ese inolvidable Festivalito; era la primera vez que asistía (‘pobrecita’, ¿no?). Lo disfruté intensamente y llevaré por siempre ese grato recuerdo en mi corazón. Prometo en el futuro asistir a ese bello evento (Rosalba Rugeles).

El abrazo que nos brindó el público asistente a los diferentes conciertos es la prueba real de que ustedes son los artífices de la capital mundial del afecto. Estaremos a la orden para cuando quieran “turumbistiar”. Abrazos “bandoleros”. (Grupo Bandola).

Fui descubriendo esa magia que encierra el Festivalito, esa energía que se encuentra encerrada en esa finca, esa sensación extraña que nos anuda la garganta y que solo nos permite expresarlo por escrito, ese orgullo que sentimos quienes hemos asistido más de una vez, ese orgullo de conocerlos a ustedes los quijotes del Festivalito, ese orgullo para con quienes nos visitan de ser de la tierra donde se hace el Festivalito (Rito hp, el escultor de la música).

De lo profundo del sonido nace la música, de la inmensa oscuridad nace la luz. Gracias a todos por permitirme mostrar mi trabajo de pintura y haber disfrutado de la música de este, el más grande de los eventos musicales de la región y del país. Felicitaciones a todos y un abrazo para todos quienes creemos en nuestra patria y sus manifestaciones culturales (Néstor Cáceres Aponte).

Era un sueño, y este se cumplió. Lo mejor de todo es que sigo soñando, pues recuerdo cada momento que disfruté de un festival tan lindo. Gracias por la oportunidad, gracias por tan buen evento, lleno de mucho amor.  Todo muy organizado. Además... ¡se creció! ¿Cómo harán para el siguiente año? ¡Qué viva el Festivalito Ruitoqueño! (Banda Vocal  Nvoz).

Me sentí como en mi casa, o como en un paseo a la finca (…) se respira afecto y, sobre todo, mucha familiaridad, tal como enseñaban los taitas de uno: a saber comportarse en la calle con el prójimo, con respeto, autenticidad y tolerancia (Gilberto Camargo Amorocho).

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Reconocimiento a intérpretes

Hasta el año 2001, un “comité técnico” se reunía bajo el palo de mango para deliberar (“delirar”, dicen ellos) y conceder a alguna de las agrupaciones la placa ‘Gran Premio Mesa de las Tempestades’, como reconocimiento por su interpretación. En razón a que el Festivalito no es un concurso, y por tanto no hay competencia, se suprimió este galardón.

1991. Trío Alma Nacional. Bucaramanga.

1992. Las Picatas. Bucaramanga.

1993. Grupo Tucán. Bucaramanga.

1994. Gilberto Núñez (q.e.p.d.). Ocaña.

1995. Jesús Villamizar Mantilla  (q.e.p.d.). Bucaramanga.

1995. Coral de Cámara Za-Chia-Ty. Bucaramanga.

1996. Jairo, Jaime y Enrique. Bucaramanga.

1997. Grupo Vientos de Ruitoque. Bucaramanga.

1998. Grupo Instrumental Comunero. Socorro.

1999. Dueto Carmen y Milva. Bucaramanga.

1999. Hermanos Cañas Camargo. Pamplona.

1999. Grupo de Cuerdas de la UPB. Bucaramanga.

2000. Gilberto Bedoya Hoyos. Manizales.

2000. Roberto Jairo Huertas Becerra. Duitama.

2001. Grupo Tiempo del ICP. Bucaramanga.

2001. Banda ARS Girón. Girón.

Los que se fueron

Algunos artistas, que actuaron o recibieron el reconocimiento público en el Festivalito, hoy no se encuentran entre nosotros. Los recordamos con alegría y nostalgia.

Alcibíades Parra Rojas

Aquileo Téllez Medina        Carlos Serrano Gómez

Eduardo Rodríguez Ribero

Gabriel Eduardo Rincón Rodríguez

Gabriel Gómez

Gilberto Núñez

Jesús Villamizar Mantilla

José Joaquín Gómez Gómez

Mauricio Serrano Serrano         Roberto Herrera

Santos López Castillo

Gustavo José Plata Cordero

Chucho Rey

Jaime Martínez Jiménez

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Gran Premio ‘Tarima de Oro Fernando

Remolina ChaparroÂ’.

Esta distinción surgió de una broma por las repetidas apariciones del maestro Remolina en el escenario, que, como chascarrillo de los organizadores, sólo aparece en tres grupos: en los del viernes, en los del sábado y en los del domingo. Es un modo afectuoso y sencillo de agradecer a quienes trabajan todo el año para depurar la calidad de los grupos.

2003.

Julio César Morales Mejía

2004.

Carlos Fernando Rivera Peña

2005.

Julio César Morales Mejía

2006.

Rubén Darío Gómez Prada

2007.

Milton Nohel Sanguino Pallares

2008.

Fernando Remolina Chaparro

2009.

Rubén Darío Gómez Prada

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