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El drama del primer empleo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-17 05:00:00

El drama del primer empleo

El drama del primer empleo

En Colombia no se ha implementado una política estatal sobre tal asunto y el giro de los tiempos, la etapa actual del capitalismo como modo de producción, lo que ha ocurrido en el país durante los últimos 20 años -a partir del momento en que se implementó la política de apertura económica-, han vuelto una pesadilla el drama de la consecución de empleo para los nuevos profesionales.

A principios de los años 90 del siglo XX el giro de la economía y las exigencias de las empresas hallaron respuesta en las universidades cuando estas ofrecieron nuevas carreras a los estudiantes y, además, para responder al desafío del nuevo milenio, abrieron una amplia gama de cursos de especialización, maestrías y doctorados en muy diversas ramas del saber. El siglo XXI exige más profundo conocimiento científico, ha sido el lema; los nuevos profesionales llenaron las aulas y se amplió -de hecho-, el ciclo de estudios a nivel superior, pues incluida la etapa de posgrado se pasó de cursar los cinco años de pregrado y agregar, además, 2, 3 o 5 años a nivel de posgrado, lo que representa para el estudiante no solo más tiempo en el campus universitario, sino una inversión mucho más cuantiosa en dinero.

¿Y ese esfuerzo ha sido acaso respondido a nivel de salarios y estímulos para los profesionales? No, por el contrario, ante el aumento de la oferta de mano de obra, los sueldos han bajado considerablemente. Así, el modo de producción imperante se ha mostrado injusto con los profesionales, pues no solo cada día les es más difícil conseguir puesto, sino que los salarios ofrecidos son muy bajos.

Ello ha provocado una distorsión y ha gestado un silencioso y enconado motivo de insatisfacción de los nuevos profesionales con su país y su entorno. De añadidura, es uno de los grandes motores del éxodo de cerebros, pues cada día son más aquellos que buscan en otros meridianos una mejor remuneración. Y cada profesional que emigra es una inmensa pérdida para el país en inteligencia y dinero invertido en formar profesionales de primer nivel para que otras economías cosechen lo que hemos sembrado.

Está en mora el debate de este grave problema, pues las cosas no pueden continuar en el punto en que están, ya que la generalizada insatisfacción está agrietando la sociedad y las consecuencias pueden ser muy complicadas. Hasta hoy los empleadores se han beneficiado con personal calificado y remunerado con bajos sueldos pero el paso siguiente es la crisis social que puede aflorar si no se recapacita y enmienda lo que está ocurriendo.

 

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