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Armas en la educación | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-18 05:00:00

Armas en la educación

Armas en la educación

La reciente noticia de que nuestras Escuelas Normales de Málaga, Charalá y Bucaramanga ocupan los tres primeros lugares del país en instituciones de su tipo y que, además, entre las 10 primeras se encuentran las de Barrancabermeja y Puente Nacional, nos estimula en el sentido de comprobar que además del nivel universitario, también estamos destacándonos en el de la educación básica.

Pero estas buenas noticias dejaron de serlo tanto porque simultáneamente descubrimos que ha crecido exponencialmente el problema  de la violencia en los colegios.

Las cifras son, sencillamente, alarmantes: según la Policía de Infancia y Adolescencia, mientras en 2009 se incautaron 305 armas blancas y elementos ‘corto punzantes’ y contundentes en 27 colegios del área metropolitana, en lo que va de este año ya se superó esta cifra con un total de 316 armas decomisadas en 14 instituciones.

Y no se trata únicamente de cortaúñas o improvisados objetos afilados a la fuerza; en el morral escolar de un niño en un colegio de Bucaramanga, se encontró una escopeta recortada, con el obvio peligro que esto representa para la seguridad del mismo menor y de sus compañeros y maestros.

Presenciamos entonces una trágica ironía, porque mientras se hacen y se culminan con éxito proyectos educativos en primaria, secundaria y universidad y se nos identifica como los mejores del país, se ha desatendido el componente personal y familiar de los estudiantes y no se ha enfrentado con eficacia la inserción de estas patologías sociales en el ámbito escolar.

Debemos entonces pensar en que las metas educativas, por paradójico que parezca, no nos pueden llevar al descuido del factor primordial del sistema que es el ser humano, en este caso, los niños y adolescentes. No puede permitirse que, por una parte, su conflictiva realidad personal y familiar sea tratada como un fenómeno exógeno al proceso educativo y, por otra parte, no puede dejarse a los maestros totalmente indefensos frente a la amenaza concreta que representan inestables e inconformes estudiantes armados en sus salones de clase.

En síntesis, nuestros excelentes resultados en el sistema educativo no pueden celebrarse como quisiéramos, porque estamos viendo que en medio de la excelencia académica se vive la dolorosa y peligrosa realidad de la creciente violencia en las aulas de clase.

 

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