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Defensa de los librepensadores | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-18 05:00:00

Defensa de los librepensadores

El af谩n de los periodistas bogotanos de macerar cada d铆a un bochinche nuevo, llev贸聽el diario traj铆n electoral al terreno de la fe y fue entonces cuando la perversidad que destila por sus poros el mefistof茅lico J.J. Rend贸n y el talante de ma帽oso jugador de naipes de Juan Manuel Santos parieron la especie de que Antanas Mockus no cre铆a en Dios, buscando desacreditarlo y sacar tajada electoral de ello. Ese fue el triste momento en que se puso en evidencia que buena parte de la opini贸n p煤blica colombiana atraviesa por un laberinto de oscurantismo porque para muchos el hecho de que el se帽alado candidato fuera librepensador, o bien, ateo, era suficiente para estigmatizarlo.
Defensa de los librepensadores

Es en ese punto donde yo, que no comparto la reaccionaria propuesta gubernamental de Juan Manuel Santos, ni la posici贸n de Mockus, levanto mi voz para protestar por la satanizaci贸n que alguna prensa ha hecho de los librepensadores y los ateos, de quienes los gacetilleros de pacotilla dan a entender que son en potencia herejes, traidores a la patria y perseguidores de la fe.

Fui criado por librepensadores; mis mayores lo fueron. Eran gentes de un r铆gido c贸digo de 茅tica, de moral pr铆stina, tolerantes, amantes de la libertad, el libre examen, el laicismo, la solidaridad y la igualdad social. No pusieron traba alguna porque sus esposas practicaran el catolicismo, ni impidieron que su descendencia (entre ellos yo) fu茅ramos bautizados, hici茅ramos la primera comuni贸n y si alguien decid铆a ir a misa, que fuera. 隆Qu茅 grandes ense帽anzas recib铆 de ellos! 隆Qu茅 lecciones de vida me dieron pese a las persecuciones que sufrieron por sus ideas!

Fui educado por nobles, honrados y exquisitos maestros librepensadores, defensores de la raz贸n humana, quienes me formaron para que mirara el mundo sin pasiones, ni dogmas; me inculcaron valores, dignidad, responsabilidad social y me ense帽aron que nadie pod铆a proclamar ser due帽o de la moral, lo nefasto que es el autoritarismo, lo funesto que es el fanatismo y las limitaciones de la versi贸n confesional de la sociedad pues nada es absoluto, ni inmodificable.

Mis profesores y gu铆as me ense帽aron que ninguna doctrina es due帽a de la verdad absoluta, que la intolerancia anatematiza y por eso no debe nadie hacer eco de todas las acusaciones que se lancen, ni de las mentiras, ni de las calumnias que se profieran contra otro.

Ninguno de mis profesores fue pederasta y sus alumnos jam谩s sentimos temor de que detr谩s de su generosidad se escondiera un h谩bil abusador.

Los librepensadores son francos, miran la vida con la frente en alto, son leales e hidalgos. Y ninguno de tales atributos tienen aquellas mentes oscuras que los estigmatizan en aras de lograr votos.

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