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¡Sólo salgo con gente ‘bien’! | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-19 05:00:00

¡Sólo salgo con gente ‘bien’!

-    Tiene carro … Sí -    Usa ropa de marca … Sí -    Me lleva a los mejores sitios … Sí
¡Sólo salgo con gente ‘bien’!

-    Estudia en la mejor universidad … Sí

-    Siempre me gasta … Sí

-    Definitivamente: ¡Es mi tipo!

Ese es el test que ahora los jóvenes hacen mentalmente cada vez que conocen a nuevas personas, el carro que tengan, el barrio en donde viven, la universidad a la que asisten y hasta los lujos que ostentan, son los nuevos criterios que ellos utilizan para clasificar quiénes son o serán sus potenciales amistades, y por supuesto los círculos sociales en que se desenvolverán.

Estos nuevos criterios de selección que se han presentado en las actuales generaciones de adolescentes son el resultado de varios factores entre los que se encuentran la gran influencia que ejercen los medios sobre ellos, la cultura actual de consumo y las imágenes que proyectan las nuevas estrellas juveniles en ellos.

Al respecto la psicóloga Fabiola Zúñiga explica que “que este fenómeno de selección de amistades se presente es claramente el resultado de la influencia que ejerce en los jóvenes la sociedad de consumo. Como todo para ellos entra por los ojos, siempre quieren  estar a la moda y ostentando los últimos lujos que salen al mercado y por eso sólo quieren reunirse con personas que hagan lo mismo; es algo que los satisface porque los deja en un lugar privilegiado frente a sus pares, es algo así como pertenecer al ‘grupo de los populares’”.

Y es que la dualidad  populares / ‘los del montón’, aunque existe desde tiempos inmemoriales, ahora tiene un acentuación especial en los adolescentes y está dada en términos económicos.

La psicóloga Ana Juliana Becerra explica que, “ahora la varita de aceptación o rechazo en los círculos juveniles parece estar determinada por la carencia o tenencia de bienes ya sean tecnológicos, de liquidez monetaria o de moda, y el hecho de que la cosas sean así hace que muchos jóvenes a los que no les interesan esa clase de cosas se inmiscuyan en esa dinámica por temor a ser excluidos”.

Dime cuanto tienes y te diré quién eres:

Tener Blackberry, poseer el computador de última generación, un Play Station 3, un carro que mínimamente pertenezca a un modelo de la última década y por supuesto solvencia monetaria para gastar dinero las veces que se prefiera, parecen ser los determinantes de la felicidad de los jóvenes. ¿Pero eso es realmente cierto?

En este sentido Becerra argumenta que, “Cuando se habla con los jóvenes y se les pregunta si poseer artículos de última generación los hace felices o les trae algún tipo de satisfacción, las respuestas más comunes son, “es que como todos mis amigos lo tienen, yo lo debía tener”, y eso evidencia que el tener los lujos que tanto piden es sólo la forma que han encontrado para figurar en los círculos sociales en los que se mueven, y que en últimas no les generan felicidad”.

Durante el proceso de construcción de la personalidad los jóvenes se darán cuenta cuáles son sus prioridades reales, empezarán a consumir lo que en realidad los llene y a escoger sus amistades de acuerdo a sus actitudes personales, ahí ellos se darán cuenta que si se sienten completos y seguros con lo que tienen, podrán ser quienes creen tendencias entre sus pares.

Es así que especialistas ponen de manifiesto la necesidad de que los padres les inculquen a sus hijos la capacidad de decidir respecto a lo que creen y en realidad necesitan.

El psiquiatra Camilo Umaña advierte que, “el problema de que las actuales generaciones prioricen las amistades de esa manera se debe a que los padres en incontables ocasiones por el querer que sus hijos no tengan las carencias que ellos tuvieron se abalanzan a darles cuantos lujos pueden, y  aunque eso no está mal es necesario que también les digan que no, así ellos aprenderán a darle valor a las cosas que realmente importan y a disfrutar mesuradamente de lo pasajero”.

 

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