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De ayer a hoy | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-22 05:00:00

De ayer a hoy

Cuando se camina desprevenidamente por los antiguos barrios de Bucaramanga, aquellos que representan el progreso de la ciudad en los a√Īos 30 y vemos caer pesadamente sus muros para dar paso a la construcci√≥n de modernos edificios y apartamentos, se nos vienen a la memoria sin querer, recuerdos sobre las costumbres y la vida cotidiana cuando las familias eran numerosas y el transcurrir del tiempo era m√°s lento.
De ayer a hoy

Estas casas, amplias, ventiladas y frescas como las definiera el cronista de Bucaramanga, Jos√© Joaqu√≠n Garc√≠a, eran de alguna manera un culto al sentimiento de la hermandad y el compartir. Con la ca√≠da definitiva de estas casonas construidas a la usanza espa√Īola, con teja de barro, amplios corredores y alcobas grandes, se supera casi definitivamente el concepto de vida compartida por el de vida privada e individualizada que caracteriza lo moderno. Mientras en una alcoba grande dorm√≠an todos los hombres y en otra todas las mujeres, ahora la tendencia es que cada hijo tenga su alcoba y su respectivo ba√Īo. Mirando un poco m√°s hacia atr√°s, podemos recordar que la vida escolar era tambi√©n compartida, en cada banca estudiaban hasta ocho alumnos, mientras ahora cada alumno tiene su pupitre y una educaci√≥n personalizada para que sea de buena calidad.

El viejo reloj de p√©ndulo y campana que med√≠a y controlaba el transcurrir de las familias, desapareci√≥ de las salas porque ahora cada qui√©n tiene su reloj de pulsera, porque sus costos son m√≠nimos. De la misma manera, hab√≠a un tel√©fono para cada familia u oficina, hasta llegar a la individualizaci√≥n exagerada del tel√©fono celular, que nos acompa√Īa a todos los lugares las venticuatro horas del d√≠a.

Con este mismo criterio desaparecieron las m√°quinas de escribir para llegar al PC (personal computer) y en mayor medida al computador port√°til que tambi√©n nos acompa√Īa a todos los lugares, porque all√≠ est√° nuestro exclusivo correo electr√≥nico que es la expresi√≥n m√°xima de nuestra intimidad, porque solo se accede a √©l con una clave secreta.

Podrían ser muchos los ejemplos para ilustrar este cambio en nuestras costumbres que nos trajo la modernidad de la mano de la tecnología y las ciencias del mercadeo.

Ya muy pocas cosas tienen el sentido de lo familiar y lo comunitario porque todo se hace o se construye pensando en el individuo; se except√ļan algunas y eso porque hace tiempo no las cambian como las bancas del parque, las bancas de la iglesia y las poltronas de la sala.

Con esta permanente apolog√≠a de lo individual sobre lo colectivo y compartido, el sistema educativo debe propender para que los valores como la tolerancia, la estabilidad de los matrimonios y las compa√Ī√≠as puedan ser asimiladas por los j√≥venes a quienes corresponde dise√Īar el futuro de la humanidad.

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