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La seguridad democrática | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-24 05:00:00

La seguridad democrática

El éxito del Presidente Uribe Vélez fue indudablemente la reconocida y tan mencionada Seguridad Democrática (por lo menos en su primer gobierno). Volvió la tranquilidad a muchos colombianos que habían abandonado el campo y sus actividades agrícolas y ganaderas debido a las Farc y a los paramilitares que asolaban el campo y a sus habitantes (que se sumaban al desplazamiento masivo que ahora se ve en la ciudades, desplazados por intereses de algunos que querían quedarse con sus tierras como al fin se quedaron).
La seguridad democrática

Esa guerra, no de ahora, sino de siempre, ha generado desplazamiento y miseria por cuenta de esos “guerreros” que tienen intereses en sus “negocios”: tierras, armas y droga. Son en cierta forma ejércitos particulares cuyos ideales (si los tuvieron, como en el caso de las Farc, fueron olvidados), los demás no tienen sino el dios del dinero y la codicia. Esos señores llenaron de ignominia a Colombia y con el cuento de la Seguridad Democrática y de sus “resultados” se contaminó también, el Ejército (algunos dicen que ya estaba contaminado), con los “falsos positivos”: masacre de enfermos mentales y ciudadanos comunes y corrientes fusilados por capricho y por “premios y ascensos”.

Todo vale para decir que se trabaja y que se estaba acabando la guerrilla. Ésta, si está arrinconada, pero ya no es solo militarmente que esto funciona y se resuelve. Tiene que entrar la política a resolver un problema que no es solo militar. Las guerras se terminan según la historia, cuando entra la política a solucionar y a aportar a la sociedad.

No es solo mano dura, sino mano inteligente la que salva a un país y esa mano inteligente debe aportar educación, disminución de la inequidad, el respeto a la Ley, honestidad, responsabilidad y cambiar el modelo ético (del que todo se puede o todo se vale para el reconocimiento social). Si no es así, una nueva generación realmente no nos ayudará a salvar la dignidad del país.

Deberían modificarse todas las estructuras con la que se sostiene la nación: los congresistas no deberían recibir sueldo, sino sólo honores. Los concejales deberían retornar al trabajo ético y no remunerado por su ciudad (la que dicen amar tanto), los cargos del estado deberían ser todos por capacidad (como generalmente sucede en la empresa privada), reconocimiento al más capaz.  Los ascensos militares deben darse por soluciones no sólo militares, sino también sociales (un Ejército pensante), para construir un país para todos y no para unos pocos. Aporte creativo de tanto militar sólo adiestrado para disparar, a la manera del ejército de Alejandro Magno.

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