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Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-25 05:00:00

Palabras Inútiles

Todos los candidatos tienen programas de gobierno que sólo los especialistas parecen conocer. El grueso  del electorado se contenta con frasecitas e imágenes para moldear su opinión.
Palabras Inútiles

Con las modas mediáticas actuales –que presuponen la desmemoria-, bajo el imperio de la manipulación, no puede ser de otra manera. Si una buena mayoría “olvida” la espiral de escándalos  sucedidos en los últimos ocho años  antes de contestar una encuesta ¿quién puede recordar algo de los cien puntos iniciales de los gobiernos del Señor Presidente? Conocer un programa de gobierno y formarse una opinión calificada antes de votar  requiere, al menos: tener memoria; capacidad crítica y el don de la duda y la reflexión; resistir la manipulación de la “democracia de los números”, impuesta por los industriales de las encuestas y por último, tener voluntad de votar por reflexión y no por encuestas, clientelas, miedo o terror.

Democracia no es idolatría cuantitativista sobre la cambiante opinión diaria y debemos resistir que nos impongan una mediática dictada por quienes detentan los hilos del poder en los grandes medios. No basta la “opinión”, sino la reflexión que lleva a una opinión. Claro, un país sacratísimo como el nuestro, de enormes masas de analfabetismo funcional, es difícil formar criterios de escogencia y de distinción políticas, pues  obliga a tener memoria, buena educación, conocimiento de la historia y gran oportunidad de fuentes informativas. La opinión llana es ignorancia, no es democracia, y sí que menos  voluntad general o del pueblo; es vulgar imposición mediática. Cuando se insiste en que la sociedad y el Estado deben ofrecer educación no solo en cobertura  sino de alta calidad, de manera sistemática y sostenida, estamos ante una propuesta revolucionaria, que cambiaría  para siempre el destino de nuestra historia , y da sentido a la legalidad y legitimidad democráticas.  Es la única manera de tener buenas opiniones y buenas opciones de vida decente y una democracia real de calidad; es lo único que nos puede garantizar que la democracia no sea un abuso de la estadística o la libertad de escoger amo, como bien han apuntado  por ahí. Y por supuesto, que haya seguridad de respeto por las opiniones; cosa difícil –pero no imposible-  en un país de rufianes, fraudes y  picaresca.

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