¬°Consulte a Dios! | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-27 05:00:00

¬°Consulte a Dios!

¬ŅNo le ha ocurrido que a pesar de que hace todo lo posible para lograr un trabajo, un negocio o una determinada posici√≥n, al final, no consigue esa meta que tanto anhela? A lo mejor se ha olvidado de algo importante.
¬°Consulte a Dios!

¬ŅSabe qu√© es?

Puede ser que se olvidó de consultarle sus cosas a Dios.

Quiz√°s no haya contado con su opini√≥n: es m√°s, ni siquiera sabe si eso que tanto busca es lo que realmente √Čl quiere para su mundo. Incluso, usted no analiza si lo que a√Īora tener, en realidad le conviene.

Con relativa frecuencia la gente hace sus propios planes, organiza su mundo de acuerdo con una estrategia previa y cree hacer lo correcto.

Sin embargo, no siempre eso que se considera ¬ďacertado¬Ē, es lo que est√° en los planes del Creador.

Haga el siguiente ejercicio:

Mire el pasado y recuerde alguna cosa que haya planeado y  que, por más esfuerzos que hizo, nunca se le dio.

Ahora analice de manera detenida cómo está hoy sin dicha meta cumplida. Es probable que, sin haber logrado eso que tanto quiso, en el fondo hoy se encuentre bien. Tal vez, a falta de aquello, hoy tiene algo mejor.

Nada ocurre antes ni despu√©s y, como nos dicen los abuelos, ¬ďsi es para uno, le guardan¬Ē.

Dios siempre piensa en algo bueno para usted, algo m√°s grande para su vida. Lo que pasa es que muchas veces la gente se empecina en algo que no vale el esfuerzo.

Consultarle a Dios por sus cosas es una estrategia que nunca falla.

Preguntar es de sabios; sólo quien es necio o ignorante cree que se las sabe todas, y por eso fracasa. Las grandes empresas suelen consultar con expertos sobre los pasos a seguir en sus inversiones.

Usted debería hacer lo mismo: consultar la voz de Dios.

¬°Bueno! a estas alturas del texto, se preguntar√°: c√≥mo saber qu√© es lo que √Čl quiere si, en √ļltimas, ni siquiera se puede escuchar su opini√≥n de viva voz.

La verdad es que con el diario acontecer y hasta con los espejos que √Čl le pone, usted va descifrando el camino a seguir.

A Dios no hay que pedirle pruebas de su poder, tampoco hay que solicitarle cosas obvias. Lo que se debe hacer es, de manera literal, estar atento a las se√Īales que manda.

¬ŅCu√°les se√Īales?

Ellas pueden estar en un buen consejo que le d√© un amigo de verdad, en alg√ļn acontecimiento que le ocurre de buenas a primeras y hasta en aquel problema que se le present√≥ y que, al principio, usted no supo sortear.

¬ŅLo dej√≥ el avi√≥n? ¬ŅNo consigui√≥ ese trabajo que quer√≠a? ¬ŅAcaso perdi√≥ alguna materia en la universidad?

¬°No importa! Por algo le ocurrieron esas cosas.

En cualquier parte est√° la Se√Īal Divina. Le corresponde pedir capacidad de discernimiento para interpretar lo que le pasa a su alrededor y distinguir qu√© de lo que ve es lo que en realidad quiere Dios para usted.


EJERCICIO pr√°ctico

En una hoja sencilla escriba sus planes a corto, mediano y largo plazo. En cada uno de ellos anote los ¬Ďpro¬í y los ¬Ďcontra¬í.

De manera adicional, anote los nombres de las personas que le podrían aconsejar qué hacer y le ayudarían a tomar determinada decisión.

Luego, entréguele tales planes y esas personas a Dios; pídale que le muestre el camino a seguir con el diario acontecer.

Pasos para ser feliz

Lo que m√°s deseamos en la vida es la felicidad. Pero, en ciertas ocasiones, arruinamos nuestros esfuerzos para alcanzarla. Ella no es un destino a donde se llega, sino es la manera de caminar por la vida.

De manera extra√Īa, en el trayecto podemos tropezar con dos problemas graves: algunos seres humanos tienen miedo de ser felices y muy pocos saben exactamente qu√© desean.

Si quiere vencer estos obst√°culos,

sugerimos seguir cuatro pasos.

Primero: ¬°Desmantele su armadura!

Con frecuencia tememos ser felices y saboteamos nuestras ilusiones, porque pensamos que no la merecemos y nos da miedo tratar de alcanzarla.

La forma m√°s sencilla y frecuente de protegernos y mantenernos a salvo consiste en construir una armadura de acero, en la que encerramos nuestros sue√Īos y deseos para que nadie pueda alcanzarlos ni destruirlos. Y, por supuesto, el resultado es que jam√°s damos un solo paso para hacerlos realidad.

Acepte que al reprimir sus sue√Īos no los protege, sino que impide que se realicen. Haga esfuerzos para convertirlos en realidad. Esta decisi√≥n lo puede llevar a correr algunas desilusiones y desenga√Īos; pero tambi√©n le llevar√° a √©xitos que de otra manera no lograr√≠a jam√°s.

Segundo: ¡Conéctese con

los deseos de su corazón!

Haga una ¬Ďcita¬í con usted mismo para explorar cu√°les son los sue√Īos y los deseos que duermen en el fondo de su coraz√≥n. Consid√©rela y tr√°tela como la reuni√≥n m√°s importante de su vida. Si lo cree conveniente, asista a ella con libreta y lapicero en mano.

Tercero: ¬°Reconozca su propio poder!

Todos somos capaces de hacer lo que nos proponemos; los límites los ponen nuestro miedo y nuestra imaginación.

Y todos merecemos el éxito, como merecemos el amor y la felicidad.

De manera desafortunada, para muchos es m√°s f√°cil decir ¬Ďno puedo¬í; y todos solemos creer en nuestras propias palabras.

As√≠ que para conquistar la felicidad, empiece a fomentar la confianza en usted mismo y a decir ¬Ďs√≠ puedo¬í, a todos los retos que le vaya planteando la vida. Descubrir√° que puede hacer cosas de las que antes se sent√≠a incapaz.

Cuarto: ¬°No tome a las precauciones como pretextos para no hacer nada!

Ser precavido y cauteloso es una virtud cuando se conduce un autom√≥vil, se tienen hijos peque√Īos y se desea evitar cualquier tipo de accidente. Pero cuando el miedo le impide lanzarse en busca de sus sue√Īos, ha llegado el momento de deshacerse de esas precauciones.

En las decisiones importantes de la vida los temores y pretextos deben dejarse a un lado y debe imponerse el valor para correr ciertos riesgos, porque se necesita determinación para perseguir y alcanzar los grandes anhelos. Para ser feliz hace falta honradez para seguir el camino correcto y para no estropearla con la mentira o el egoísmo.

 

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