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No estamos tan abandonados | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-08 00:17:46

No estamos tan abandonados

Si no fuera por la DIAN, el abandono estatal sería absoluto. Esta institución no nos abandona; en cambio, las otras sí. Veamos:
No estamos tan abandonados

Llevaron a un niño de nueve años a urgencias a Comfenalco, y resulta que el muchachito está por fuera del servicio, dizque porque el Estado colombiano libera de toda responsabilidad a las empresas “prestadoras de salud” (¿cómo se prestará esa vaina con dos mejorales, que es lo único que dan?) por los hijos mayores de siete años que no estén debidamente documentados en la institución, hecho que vuelve cada día más desnaturalizado y sinvergüenza el servicio de salud en Colombia. En mi caso particular, prefiero a Comfenalco, porque la gente allí –cuando menos– es amable, pero el problema de la salud en nuestro país no tiene que ver con un nombre en especial: se trata del abandono más desvergonzado y canalla de parte del Estado colombiano.

Entraron los ladrones a la casa de un músico, dizque a buscarle billetes entre los calzoncillos, ¡a un músico!, como si no anduviera colando y bebiendo; y le buscaron joyas, como si los músicos no mantuvieran su argollita de matrimonio en casa de empeño. Y como el robo fue infructuoso, pues hasta un par de libros se llevaron, quién sabe por qué, si para todo el mundo es claro que en Colombia poco se lee. Pues se quedaron viendo un chispero porque no encontraron más que sus herramientas de trabajo y una que otra chuchería; pero eso se llevaron, y lo dejaron varado.

Se puso el denuncio y vinieron los patrulleros, muy juiciositos, pero ni la Sijin o cualquiera de estos grupos investigadores apareció a tomar huellas y a verificar si en verdad hubo o no complicidad en el mismo edificio. Hasta ahí llegó la cosa porque, primero, buscaron evadir el asunto con el argumento de que era un delito menor, y que ese tipo de crímenes en Colombia no amerita el esfuerzo de los investigadores; después, se excusaron con el argumento de que habían pasado varios días y, aunque la vivienda se mantuvo cerrada, las huellas ya no servían (quién sabe, seguramente se habrán fermentado, piensa uno).

Pero si se trata de cobrar impuestos, como chupando sangre, la DIAN es cosa seria; ahí sí encuentran los ladrones donde estén, aunque se escondan debajo de la cama, o aunque la cuantía sea menor. Ahí llegan los del Estado a demostrar por esta única razón que no se les puede tildar de mediocres; lo que pasa es que ellos andan en lo suyo.

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