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¿Qué hacemos con... Personajes de mi pueblo? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-08 00:20:11

¿Qué hacemos con... Personajes de mi pueblo?

Don Eduardo Nieto, de Girón, persona muy importante en el Barrancabermeja de mi niñez, se quejaba ante mi padre porque en un sacudón político “lo volaron del cargo” y agregaba: “Chepe, yo que no tengo enemigos”.
¿Qué hacemos con... Personajes de mi pueblo?

El Ronco Ariza, zapatoca “muy principal” y alcalde del Puerto Petrolero, le dijo: “Eduardo, por eso te echaron, el que no tiene enemigos no tiene amigos, cuando se me acaban, le armo bronca a cualquiera de la esquina para tenerlos”. La presión de godos y liberales de Zapatoca, todos a una, regresaron a don Eduardo a su cargo. Había sido hombre muy adinerado y se quebró para siempre en la crisis del treinta.

Don Ramón Quintero Durán, socorrano, alcalde de La Tora, cuasi contemporáneo de Bolívar, hablaba francés, griego y latín, era filósofo, matemático, contabilista, tinterillo y maestro eximio en el colegio del pueblo. Cargó la pobreza y la honradez a cuestas toda su vida y en medio de ellas murió.
El “Mocho Baena”, siempre en ágil y continuo movimiento, amanecía rico hoy, quebrado mañana y adinerado al día siguiente. Tenía un “Centro de Abasto”, montaba en bicicleta y en sus ratos libres, que eran pocos, enseñaba natación. Vivía en Medellín, en El Poblado, en casa de mostrar y en mi pueblo en cualquier tabla dormía plácidamente, ganaba y gastaba el dinero a manos llenas.

Don Ciro Lineros, oriundo de Barichara y alcalde barramejo, era el “Jefe Godo” indiscutible, a quien todos obedecían, no fumaba, no bebía, se acostaba con las gallinas y se levantaba con el sol, su compañía: la soledad. Don Alberto, su hermano, liberal, cascarrabias y “come curas”.

La señorita Alejandrina León, mi encantadora y muy ilustrada maestra, mujer en el sentido completo de la palabra, “paraba el tráfico”, no encontró ningún “diablo” que se la cargara, a juicio de la comunidad murió sin saber para qué creó Dios al hombre.

Los Jesuitas, “merecen un tirón de orejas”, aún se esperan colegio y universidad.

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