Para las mujeres la educación no ‘paga’ tanto como para los hombres | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-30 05:00:00

Para las mujeres la educación no ‘paga’ tanto como para los hombres

Basta con dar un vistazo por las universidades de la ciudad, para observar que el número de mujeres que adelantan sus estudios superiores en estos planteles ha incrementado en los últimos años.
Para las mujeres la educación no ‘paga’ tanto como para los hombres

Según el censo del Dane, entre 2001 y 2004 la población universitaria de Colombia estuvo compuesta por 56% de mujeres y 44% de hombres.

Para Ana Nury Gutiérrez, directora del Estudio de Brechas de Género en Santander, es probable que esta tendencia nacional se mantenga en la región, e incluso puede que sea mayor.

El estudio de Brechas de Género es una investigación realizada por la Gobernación de Santander y la Fundación Mujer y Futuro, con el objetivo de revelar las inequidades entre hombres y mujeres en 5 ejes temáticos, uno de ellos empleo, ingresos y pobreza.

Esta investigación demuestra que, a pesar de que en el departamento las mujeres estudian más, los índices de desempleo, subempleo y pobreza, recaen en su mayoría en el género femenino.

“Parafraseando a la ministra de educación, ella afirmó que la educación  sí paga… pues pareciera que paga más para los hombres que para las mujeres”, señaló Gutiérrez.

Según el Diagnóstico de Brechas, en promedio, en Santander, las  mujeres estudian 8,2 años mientras los hombres cursan 7,4.

Con casi un año de diferencia, se esperaría que la participación femenina en las tasas de ocupación fuera mayor, sin embargo, para las mujeres, este índice es 56,2%, mientras que para los hombres es  70,1%.

Las razones que explican este fenómeno son diversas y van desde los patrones culturales, que implican una obligación de las mujeres, hasta una división sexual del trabajo en la cuál a las mujeres se les atribuye las labores domésticas y las relacionadas con el cuidado y a los hombres lo meramente productivo.

Ana Nury Gu-tiérrez explica: “los hombres pueden trabajar hasta las 10 de la noche, pero la mujer tiene que salir a las 6 de la tarde a ver a sus hijos, a ver a los adultos mayores que tiene a su cargo, el rol del trabajo del cuidado, impone  horarios que limitan la capacidad de las mujeres”.

Más mujeres con menos ingresos

En Bucaramanga y el área Metropolitana hay 49.914 mujeres que reciben ingresos laborales por debajo de los $240 mil, es decir, por debajo de la línea de pobreza.

Pero entre quienes ganan más de 4 salarios mínimos mensuales o más, hay 13.788 mujeres frente a 28.079 hombres, casi el doble
“A medida que aumentan los ingresos aumenta el número de hombres que tiene estos ingresos y tiende a disminuir el número de mujeres, esto no es una opinión, son los datos del Dane” explica Gutiérrez.

Línea de la vida laboral

El estudio diagnóstico de Brechas de Género en Santander también muestra cómo evolucionan las actividades laborales, académicas y domésticas de mujeres y hombres a lo largo de sus vidas.

Entre los 25 y los 34 años, el rango de edad en que las personas de occidente son económicamente más productivas, 81% de los hombres trabajan frente a 27% de mujeres que se desempeñan en este campo. En esta época de la vida la gran mayoría de las mujeres, 64%, están dedicadas a oficios del hogar.

Y la diferencia sigue creciendo cuando aumentan los años.  Entre 35 y 49 años el 81% de los hombres trabajan y el 25% de las mujeres lo hacen, mientras que el 67% de ellas se dedican a lo doméstico.

Después de los 50 años se reduce el porcentaje de hombres que trabajan a 57%, lo mismo sucede con las mujeres, 11% de ellas laboran a esta edad, y 69% se dedican a la casa.

Para Ana Nury Gutiérrez, uno de los grandes efectos de la desvinculación laboral de las mujeres del campo laboral es que cuando llegan a la vejez están desprotegidas, no tienen ni pensión, ni seguridad social y viven de los hijos, de los esposos o de la caridad.

Gutiérrez ve con preocupación que las mujeres adultas mayores dependan económicamente lo que afecta notablemente su calidad de vida.

“Esa es la brecha más grave por que es una brecha a lo largo de la vida que implica que las mujeres estudian más pero se quedan confinadas en el ámbito doméstico, dedicadas al cuidado de sus familias, pequeños, maridos, mayores, como vocación, ese sí es un hecho cultural, que hay que mejorar”.

Mujeres rurales

Y si la situación de ingresos para mujeres en el sector urbano es mala, en el ámbito rural no es mejor.

En el estudio de brechas de Género quedó en evidencia que mientras en lo urbano las mujeres tienen doble jornada, una doméstica no remunerada, y otra laboral remunerada de manera precaria, la mayoría de veces, en lo rural las mujeres tienen hasta cuatro jornadas.

Una de ellas es en el hogar, no remunerada, la segunda es en el campo: “ahí desarrollan un trabajo como de un peón en una jornada de medio tiempo, por ejemplo, y no reciben remuneración”, explica Ana Nury Gutiérrez.

La mayoría de las mujeres, hacen trabajos adicionales para recibir algunos ingresos, como tener sus propias gallinas, lavar ropa, planchar, y trabajan, además, en el ámbito comunitario.

BRECHA SALARIAL EN COLOMBIA

A nivel nacional, el estudio de las condiciones laborales de los graduados de la educación superior, realizado por el Ministerio de Educación, indica que la diferencia entre lo que gana un profesional hombre y una profesional mujer es cercana a los $200 mil.

Si tienen especialización, la diferencia aumenta a $500 mil, si la formación profesional alcanza el nivel de maestría la diferencia alcanza los $490 mil pesos, y si se comparan los salarios de mujeres y hombres con doctorado, resulta que ellos ganan $756 mil más que ellas.

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