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Mi primera echada del trabajo: El caos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-01 05:00:00

Mi primera echada del trabajo: El caos

Esta es una de las historias que vivió una joven desempleada en la capital colombiana. Después de pertenecer dos años a una multinacional reconocida, fue despedida sin causa justa. La situación se tornó más complicada, al entrar en un estado de crisis personal y profesional. Afectó que  su despido fue para la época de navidad, cuando las personas suelen hacer un balance de sus logros y proyectos para el siguiente año.
Mi primera echada del trabajo: El caos

Conozca el diario de esta mujer que permaneció durante ocho meses sin empleo y se vio enfrentada a una situación que nunca había experimentado a su corta edad: el primer despido laboral.

 

Vanguardia Liberal habló con los expertos sobre este tipo de casos y la forma como se debe enfrentar una situación así.

Noviembre 22 de 2008

“Los últimos días han estado bastante tensos en la empresa. Se rumora del cambio de gerente general. Dicen que el nuevo, que viene de Suiza, quiere gente con especialización y que hable idiomas. Pienso que no hay problema, pues del área yo soy de las pocas que cumplo con esos requisitos”.

Diciembre 3 de 2008

“Hoy estuvimos en la empresa hablando de la fiesta de fin de año. Como todos los fines de año, empiezo a hacer el balance de mi vida y a escribir sobre los proyectos con los que arrancaré el 2009. Creo que he tomado la decisión de presentarme hoy ante mi jefe y solicitar la vacante que hay en recursos humanos. Llevo dos años en la empresa y pienso que mi desempeño habla mejor por mí sobre el trabajo realizado a la fecha”.

Diciembre 4 de 2008

“Nunca me imaginé regresar del trabajo totalmente destrozada. Cuando desperté vi que el día no era el más resplandeciente. Al contrario, iba cargado de nubes oscuras y hacia medio día de una lluvia pasajera. Pero a las 5:00 de la tarde sentí que en mi vida se soltaba la tormenta más fuerte del mundo. “Hasta hoy hace parte de nuestra compañía”. Esas fueron las palabras de la jefe de recursos humanos. Pero ¿por qué?

Diciembre 5 de 2008

“Aún no salgo de mi estado de shock. Ayer fue el peor día de mi vida. Recuerdo que me citaron en la oficina para decirme que ya no hacía parte de la empresa. Cuando pedí un argumento me dijeron que no había razones, por lo que me indemnizarían. De inmediato enviaron al personal de sistemas para realizar el ‘back up’ de mi computador y esperaron a que yo saliera. Por supuesto no lloré delante de ellos por orgullo, pero tomé el taxi y me descompuse totalmente en el vehículo. Me quería morir”.

Diciembre 10 de 2008

“Miro el árbol de navidad y me deprimo aún más. Nunca pensé pasar esta fecha sin trabajo y sin un peso, me persigue la duda de si conseguiré empleo rápido. Lo más probable es que este año no, espero que los primeros días de enero ya esté vinculada laboralmente”.

Diciembre 13 de 2008

“Todo el mundo me dice que yo soy una buena trabajadora, que me va a ir bien, pero eso de qué me sirve. Pienso que no sirve de nada tener posgrado y hablar otro idioma.  Siento que estoy entrando en una crisis personal y profesional. No hago nada en el día, no tengo ganas de bañarme, me quitaron mi estabilidad, siento que me quedé en la mitad de la nada. Mi novio trabajaba en la misma empresa y fue despedido, no sé qué hacer”.

Diciembre 24 de 2008:

Hace rato no escribía. Estoy sin trabajo y mi novio también. Será horrible esta navidad. No quiero comer, ya muchas personas me dicen que estoy demasiado delgada, pero eso es lo que menos me importa. Le pedí a toda mi familia que no me diera regalos sino dinero, no sé por cuanto tiempo estaré sin trabajo. Estoy soñando bastantes cosas feas”.

Enero 10 de 2009:

“He pasado varias hojas de vida pero nada. El dinero se está acabando. Tengo angustia de que me corten los servicios, pronto apareceré en data crédito por el carro. Estoy tomando pastillas antidepresivas, pero nadie me las formuló, no tengo EPS”.

Mayo 10 de 2009:

“Han pasado cinco meses y no consigo nada. He enviado tres mil hojas de vida. Me siento abatida, pienso que cometí un grave error al elegir mi carrera. Me siento culpable de muchas cosas, no soy la persona brillante que alguna vez pensé. No soy llamativa para ninguna vacante, eso me afecta el ego, mi autoestima, porque alguna vez llegué a creerme indispensable”.

Agosto 15 de 2009:

“Hasta hace pocos días seguía pensando que se me había dañado mi futuro, pero no, pienso que debo empezar de cero, no puedo seguir esperando recibir el mercado que me trae mi hermana y algunas ayudas de mis padres”.

Agosto 20 de 2009:

“Hoy siento que será un nuevo día. Empezaré por darme un baño relajante, cocinar para mi novio, pasear mis mascotas y ante todo, perdonar. Hay grandes empresas que requieren mis conocimientos. Si es necesario, buscaré opciones fuera del país, así sea de niñera en Inglaterra o Estados Unidos”.

Agosto 30 de 2009:

“No tengo dinero para solicitar ayuda profesional, puedo hacerlo sola. Hago cuentas del tiempo que ha pasado y ya son ochos meses sin trabajo, pero ya no más. Es hora de levantarme del piso y mirar opciones. Si encuentro un trabajo como secretaria lo ejerceré. Debo empezar a sacar todos esos malos momentos y a aprender que nadie tiene una estabilidad laboral comprada”.

Septiembre 15 de 2009:

“Hoy recibí una llamada de una empresa multinacional. Estoy feliz de la dicha. Pienso que no cometeré errores como no ahorrar o gastarme el dinero tan rápido. Aprendí que la familia es indispensable y a veces la olvidamos. Esa primera despedida fue horrible pero sé que aprendí demasiado y pude salir adelante. Después de la primera experiencia todo es más fácil”.

 

LA VOZ DEL EXPERTO

Camilo Umaña

Psiquiatra

Sobre el caso

En la vida hay que aprender a ganar y perder, sumar y restar, enamorarse y desenamorarse de un trabajo. En el caso de un despido sin causa justa, éste se convierte en un estresor tan fuerte que si la persona no tiene resislencia (resistencia ante los embates de la vida) y tiene herencia de depresión, tiene alta posibilidad de entrar en un cuadro depresivo.

En el caso de la protagonista, la depresión mayor es la forma más intensa de depresión y requiere para su manejo el uso de antidepresivos y psicoterapia, en la cual resuelva las causas que se llevaron al proceso depresivo.

Eso incluye el entender que conseguir un trabajo implica el mismo mecanismo que mantenerlo en un país con limitados espacios laborales. Por ello muchas personas buscan la emigración cuando se cierran las puertas.

Como en este caso, cuando la desgracia del acoso económico cae en las dos partes de la pareja, el ingreso queda convertido en cero y es allí cuando hay un mayor estresante que implica movilizar la dinámica de las familias, buscar ayudas para la manutención mientras se logra reubicar laboralmente a la persona, si no se cuenta con el apoyo familiar y los amigos.

Solo aquel que logra ser constante llega a la meta deseada, no importa cuánto se luche, lo importante es lograr avanzar”.

preguntas y respuestas

Irina Villagra

Psicóloga argentina

Por lo general un joven que es despedido de su trabajo, sin causa justa, entra en una cantidad de cuestionamientos. ¿Cómo abordar esa situación?

La importancia del trabajo en la vida de las personas es trascendental pues ninguna acción nos une tan firmemente a la realidad como el trabajo. Mediante él nos insertamos en la sociedad estableciendo y regulando vínculos, produciendo y obteniendo por ello ingresos económicos que dan cobertura a las necesidades.

De esa forma hacemos tangible la posibilidad de valernos a nosotros mismos mediante el ejercicio de nuestras capacidades.

Ese freno en el trabajo sin causa justificada genera perplejidad, miedo y desorientación. Así también es probable que despierte en la persona sentimientos de ira, impotencia y frustración. Ante una situación así conviene tratar de conservar la calma y la entereza para no dejarse llevar por las emociones del momento.

El tiempo y el espacio adecuados para dejar fluir las emociones vendrán después.

Es conveniente buscar asesoramiento para atender los aspectos legales y administrativos  que conlleva un despido y estar al tanto de los derechos que nos asisten ante una situación semejante.

¿Cómo hacer correctamente ese duelo para que no se caiga en un estado depresivo?

Es importante no reprimir las emociones y sentimientos que se experimentan, desahogarse permite una especie de liberación  de las  sensaciones negativas. Tratar de hacerlo desde un plano constructivo y no autocompasivo permite salir adelante con mayor rapidez.

Desamarrarse del despido lleva a la búsqueda de alternativas y nuevos horizontes. A mayor tiempo de desempleo, mayores son los riesgos de aumentar la apatía, desesperanza y cuadros depresivos.

Recurrir a los afectos familiares y al grupo de amigos en una situación así resulta contenedor, motivador y permite renovar energías. El aislamiento priva a la persona de esa posibilidad y prolonga peligrosamente la fase de duelo impidiendo su resolución.

 

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