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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-04 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Esta absurda decisión  representa un despropósito institucional y administrativo pues, como ya se ha demostrado, la mayor representación  de Bogotá está en el cerro y la Iglesia de Monserrate y en el terminal de transporte aéreo.

Mejor dicho, esta obra ha sido el símbolo tradicional bogotano ante el mundo durante más de 50 años y cambiarle su nombre es  un embeleco el que muchos esperamos que nunca se lleve a cabo.

Como bien se ha aseverado en forma insistente, con la ridícula decisión se sacrificaría  un nombre acreditado internacionalmente, de fácil recordación en cualquier idioma, se suprimiría una de las pocas menciones monumentales al pasado indígena nacional y  además se quebrantaría  la importancia de conservar referencias históricas estables.

El Congreso debe legislar sobre otros temas de vital  interés para la comunidad colombiana como lo son los problemas sociales que se registran en todo el territorio patrio; por ejemplo,  el creciente desempleo y la inseguridad; además, el conflicto de los desarraigados que cada día que pasa ingresan por miles a las principales ciudades.

Jorge Giraldo Acevedo

Éxodo palestino

En los albores del siglo XX, los sionistas (doctrina y movimiento que tuvo por objeto el establecimiento de judíos en una comunidad nacional autónoma o independiente en Palestina), promueven la compra de tierras en Palestina (emigración judía a la llamada  “Tierra prometida”). Inglaterra se opone. Los sionistas responden con terrorismo, liderado por los que más tarde serían primeros ministros: Begin, Rabín y Sharon (enfrentamiento brutal árabe-judío). La Resolución 181 de 1947 de la ONU, aprueba la separación en dos partes de Palestina (una árabe y otra judía). Jerusalén quedó bajo administración internacional, hoy en poder de Israel.

David Ben Gurión, líder sionista, el 14 de mayo de 1948 al proclamar el Estado de Israel, emocionado dejó para la historia estas palabras: “Estoy feliz, pues el mundo al fin sabe que somos una nación y un Estado, pero estoy triste porque perdimos la mitad de Palestina. Tenemos dentro cuatrocientos mil árabes”.  Y finalmente advirtió: “Expulsaremos a los árabes y ocuparemos su lugar”. La guerra deja un éxodo que requiere la solidaridad del mundo, dejar oír las voces de protesta para detener la masacre, la expulsión, la deportación y la huida obligada.

Finalmente, el ex-presidente Carter deja esta reflexión: “...Israel nunca logrará la paz hasta que se retire de las tierras palestinas y deje a los palestinos ejercer sus derechos humanos básicos y sus derechos políticos”.

Uriel Bautista Gamboa

¿“Triunfo” o derrota moral?

¡Dolor de patria!  Es el sentimiento que los ciudadanos de bien, que creemos en una Colombia justa, equitativa, solidaria, resultado del ejercicio digno de la política, experimentamos ante el “triunfo” de las prácticas tradicionales que se apoyan en el voto coaccionado, voto comprado, voto por el de siempre, voto intimidado, etc.

Mi conclusión es que “realmente todos perdimos, y todos podemos perder”, pues “ganar”  a excepción de quien haya votado conscientemente por Santos, “ganar” de esa forma no es ganar, es un una derrota moral, que nos dice en qué estado se encuentra el país. “No me duele la maldad de la gente mala, sino la indiferencia de la gente buena”, (Martin Luther King). Es el otro sentimiento que me embarga, que más del 50% de la población que no vota con su silencio e indiferencia favorezca que las “grandes minorías”, no porque sean grandes, sino que siendo minorías matemáticamente hablando, lleguen al poder y busquen perpetuarse de cualquier forma en él.

César Augusto Roa

Gloria, mendigo y cenicienta

Reiteradamente en esta columna he leído la expresión “se me arrugó el corazón”,  de socorranos que de vuelta a su terruño los estremece la semblanza del pueblito de sus cuitas. Y no es para menos.

Su parque es una vergüenza, viste traje de mendigo, frentes de casas sin pintar, calles sucias, excremento de caninos en andenes, residencias del ayer demolidas o en abandono, algunos edificios con frentes de tercera, el parque del convento atropellado con un mini deportivo, casas con caras de fósforos en su entorno, edificio universitario que no guardó respeto alguno con la tradición arquitectónica, siguiendo el mal ejemplo dado cuando levantaron las edificaciones de la alcaldía,  fachadas nuevas de casas que aúllan, la grata plaza de mercado invadida de casetas.

La sensación es  que allí cada quien hace lo que quiere.

De muchos de sus administradores en el tiempo, qué falta de visión, de cultura, de cariño por lo nuestro, de entendimiento de la importancia del socorro como cuna de la libertad, no solo de la patria chica y grande sino también de América.

Grave es vivir solo del recuerdo de la valerosa mujer Manuela Beltrán- que rompió el edicto de impuestos, hecho iniciatorio de la rebelión Comunera.

El Socorro no merece esta suerte; el traje de cenicienta que luce. Que no duerman en los laureles de la heroína.

Gobernador, por favor dele una mano.

Pedro Ribero Ferreira

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