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El agua que no llega | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-06 05:00:00

El agua que no llega

Según advirtió el Ideam, a mediados de junio empezará nuevamente el verano en el país. Sin embargo, en el municipio de Los Santos y sus alrededores no ha llovido en 18 meses. Así sobreviven sus pobladores y mueren sus animales y cultivos.
El agua que no llega

A sólo 20 minutos de la turística Mesa de Los Santos y a 20 más de la estación del teleférico que lleva al Parque Nacional del Chicamocha, se encuentra, en medio del agreste cañón, el municipio de Los Santos que afronta, como le sucede a Barichara, uno de los veranos más fuertes de los últimos 50 años.

Los santeros ya completan 18 meses sin que la lluvia se apiade de sus tierras y de sus animales. Ni siquiera el aguacero que por más de 12 horas cayó sobre Bucaramanga y el área metropolitana el pasado 27 de mayo, alcanzó para remojar estas tierras resecas donde el agua se vio por escasos 30 minutos. Todo un milagro para sus pobladores que desde noviembre de 2009 han tenido que esperar con infinita paciencia a que el líquido llegue a sus casas con la ayuda de carro tanques. Muchos otros no han tenido otra salida que consumir el agua de los charcos.

Mientras en la Mesa de Los Santos (parte alta del municipio), dueños de granjas avícolas y otros empresarios buscan cómo abastecerse con la poquísima agua que sale de afluentes como el que nutría al Salto de El Duende –hoy seco-, a pocos kilómetros, en la parte baja, santeros como Manuel Niño, que vive hace más de 50 años en la vereda El Diamante, afrontan una lucha a muerte contra la escasez del agua.

“Este verano es el más bravo porque es la primera vez que se siente tanto el calor en el terreno”, dice mientras señala la tierra pelada y agrietada. A falta de un acueducto, Manuel solía recoger el agua de lluvia en pilas para el consumo de su familia, y en charcos, para los animales. Pero unos y otros están vacíos desde hace seis meses y las consecuencias son dramáticas. “Se nos murieron tres animales”, dice este campesino de 58 años mientras señala el lugar donde enterraron al último. “No tienen agua qué tomar ni tampoco qué comer porque todo está pelado”. Ahora le quedan dos animales con la piel pegada a los huesos, que son su único patrimonio.

Y aunque desde que se decretó la emergencia sanitaria en Los Santos, Manuel recibe el líquido que reparte el Municipio en carro tanques, dice que no alcanza para todo. “Hay días que no tenemos sino media regaderadita y a los animales les toca hasta tres días sin beber. El Alcalde no da abasto con todos. También se me murieron cinco cabras. Se fueron a buscar agua y de tanto escarbar terminaron perdidas”, cuenta.

Agua casa por casa

La situación de Flor de María Santos no es menos dramática. Ella también vive en la vereda El Diamante ubicada en la parte más baja del municipio, y como Manuel, nació y creció en el mismo pedazo de tierra. Para ella lo peor del intenso verano ha sido la pérdida de su cosecha de tabaco. Además se le murieron tres vacas, 10 ovejas y 10 cabras. “Lo único que nos  ha ayudado es el agua que manda el Municipio para nuestro consumo, cada 22 días”, dice.

Manuel Salazar, jefe de los bomberos voluntarios de Los Santos, explica que hacen hasta ocho viajes diarios para cubrir 22 de las 28 veredas donde habita cerca del 80 por ciento de los santeros. En jornadas de 7 de la mañana a 10 de la noche, reparten el agua casa por casa que traen del río Manco en Piedecuesta, de un nacimiento llamado El Tabacal en la Mesa de Los Santos y de dos lagos.

Este bombero reconoce el sentir de los santeros en los peores momentos de la sequía. “Si tenían agua para bañarse no tenían para tomar. Los que no poseen canecas para recoger el agua, echan el agua directo a los charcos o reservorios, donde comúnmente la almacenan para los animales. Ya se acostumbraron a tomarla así”, dice.

Hasta ahora, la única solución para la escasez de agua en las veredas ha sido la distribución del líquido con carro tanques, como sucede en Barichara. En el casco urbano, que se nutre de la represa La Cañada ubicada en la parte alta del municipio, los racionamientos también han sido exhaustivos. En febrero, el mes más duro de la emergencia, el pueblo sólo recibió agua dos horas cada dos días. Hoy, la situación ha mejorado un poco y la reciben cada 20 horas.

Orlando Suárez, alcalde de Los Santos, explicó que a la sequía se sumó un daño en la represa La Cañada a principios de 2009, justo cuando habían caído muy buenos aguaceros. Se rompió y a los dos meses quedó vacía. El Municipio tuvo que invertirle $68 millones y ahora que está lista, los santeros sólo esperan a que llueva para que llegue agua nuevamente a las veredas.

Pero la espera ha sido demasiado larga. “El colapso empeoró porque no teníamos recursos ni agua. La Gobernación aportó $50 millones y mandó un carro tanque para ayudarnos con la emergencia”, dijo Suárez. El Gobierno Nacional también ayudó con $45 millones y el Parque Nacional del Chicamocha lo hizo con $10 millones. “Ellos mismos trajeron el agua del río Manco, en Piedecuesta, a unos 45 kilómetros de Los Santos”, agregó el Mandatario.

¿Qué hacer?

A la muerte de los animales y al daño en las cosechas, se suma la crisis en las escuelas, colegios, guarderías y hogares del Instituto de Bienestar Familiar, donde los profesores han estado a punto de cancelar las clases por falta de agua para niños y jóvenes.

Hoy, también, sobretodo en la parte baja del municipio, se ven muy pocos animales porque los santeros, obligados por la sequía y ante la falta de sustento, han tenido que venderlos. “En Los Santos, el 70 por ciento de la población vive de sembrar tabaco y la pobreza que hay en las veredas es mucha por la falta de agua”, agregó el Alcalde.

Según Suárez, la Gobernación de Santander apoyó, como una posible solución a corto plazo, la construcción de un pozo perforado a 95 metros de profundidad, una estrategia que ya ha dado buenos resultados en Los Santos. El Municipio tiene tres de estos pozos con una antigüedad de 12 años, que dan 2,8 litros por segundo diarios. Sin embargo, sólo el casco urbano necesita 7 litros por segundo.

La solución definitiva, en opinión del alcalde del Municipio, sería bombear el agua desde el Cañón del Chicamocha, una obra que tendría un costo cercano a los $3 mil millones. Pero hay una iniciativa más ambiciosa que este próximo martes presentará Carlos Fernando Sánchez, Director Ejecutivo del Parque Nacional del Chicamocha a la Gobernación de Santander. Bajo la premisa “Sin agua no hay turismo”, buscan gestionar lo que han llamado Acueducto Regional del Chicamocha que cobijaría a Los Santos, Mesa de Los Santos, Mesa de Jéridas, Barichara, Villanueva, Guane, Aratoca, Jordán y el Parque Nacional del Chicamocha.

Según Sánchez, con este proyecto se beneficiaría a más de 60.000 habitantes de siete municipios y tendría sostenibilidad de las cuencas y afluentes del río Onzaga. Se calcula que el valor total de la obra asciende a los $32.500 millones.

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