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Mockus: ¿Y ahora qué? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-06 05:00:00

Mockus: ¿Y ahora qué?

Se la llama “aversión a la pérdida”, y es uno de los hallazgos más notables de la psicología experimental: perder un millón de pesos duele más de lo que alegra ganarse esa misma suma. Esta falta de simetría entre pérdidas y ganancias da lugar a muchas decisiones irracionales del jugador de póquer, el inversionista o el soldado en combate, como han probado numerosas investigaciones.
Mockus: ¿Y ahora qué?

Mockus y sus votantes están sufriendo el síndrome de aversión a la pérdida: en vez de celebrar el triunfo espectacular del Partido Verde, lamentan su derrota abrumadora respecto de… las encuestas. Y eso es irracional: ¿O cómo creer que en cosa de dos semanas los colombianos habían cambiado tanto que votarían por el bien común y no ya por sus miedos ni por sus intereses inmediatos? ¿Cómo creer que un candidato cívico podía derrotar a Uribe, al uribismo y a todas las maquinarias combinadas? Sin duda, Mockus podría haber tenido más votos; pero no los suficientes para ser Presidente de Colombia. 

Por un voto o por millones de votos, el resultado en la segunda vuelta será el mismo. ¿Y para qué entonces la segunda vuelta? Muy sencillo: la segunda vuelta se inventó para que el gobierno tenga el apoyo de la mayoría, pero también se inventó para que las minorías puedan agruparse en torno al candidato de oposición.

Las minorías en primera vuelta votamos por, pero en segunda vuelta votamos contra: si a usted no le gusta Santos, si tiene alguna duda sobre él, o si le gusta pero cree que un gobierno suyo necesita contrapesos, lo racional sería votar por Mockus. Y por supuesto quienes creemos que Mockus es mejor tenemos el deber de ir a las urnas y de ayudar a una movilización ciudadana que ojalá contrapese la previsible pereza de las maquinarias para gastar recursos y energías en llevar unos votos que para Santos ya no son urgentes.

Una prensa responsable tendría que enfocarse sobre la persona que nos va a gobernar durante los próximos cuatro u ocho años, examinar a fondo su trayectoria, sus asociaciones, sus méritos y sus sombras, la seriedad y viabilidad de sus ofertas electorales. Y la campaña Mockus debería extenderse a todos quienes crean que no todo se vale y que para la seguridad o la equidad se necesita la legalidad: Mockus tiene el desafío de unificar la oposición y de hacer su campaña desde la oposición al uribismo y a quien lo encarnará desde el 7 de agosto.

El Partido Conservador y los liberales se fueron con Santos, y es natural porque necesitan puestos para sobrevivir. Cambio Radical hará lo mismo y por la misma razón. Quedan los verdes, el Polo, las otras minorías, los independientes y sobre todo quedan el voto joven y el voto de opinión; ellos suman alrededor del 35% y no son suficientes para gobernar pero sí para ejercer una oposición que Colombia va a necesitar como el oxígeno.

Una oposición desde donde es posible ejercer la oposición. Oposición consciente en todo caso de que la Colombia de Uribe y de Santos no es la misma Colombia que todos anhelamos.

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