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Aprenda a detectar el maltrato infantil | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-06 05:00:00

Aprenda a detectar el maltrato infantil

Amarrado a una desvencijada silla con correas, de esas que se usan para arrear a las bestias, vivía un niño de un popular sector de la Comuna Sur de Bucaramanga.
Aprenda a detectar el maltrato infantil

Allí se la pasaba arrumado en una deteriorada vivienda, pasando hambre y en medio de un abandono absoluto.
La madrastra del chiquillo, una recicladora que recorría las calles levantando cartones y botellas, lo enjauló porque, según explicó, “ese pela’o molestaba mucho y no me dejaba salir tranquila a buscar la platica del día”.

Los retorcidos y angustiosos llantos del menor, quien cuenta con escasos 6 años, conmovieron tanto a una de las vecinas del lugar, que ella misma se armó de valor y se fue a una Comisaría de Familia a denunciar esta penosa situación.

La anterior historia ocurrió hace apenas dos meses y hace parte de los 171 reportes de maltrato infantil denunciados, en lo que va de este año, en los zonales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Tal estadística se queda corta si se tiene en cuenta que mucha gente no denuncia. Incluso se sabe que cada 14 minutos se abusa sexualmente de un niño en Colombia; y lo peor es que en el 93% de los casos el abusador es un pariente de la víctima.

De acuerdo con  los resultados presentados en  el Congreso Iberoamericano Contra el Maltrato Infantil y el Abuso Sexual, que concluyó ayer en el Colegio San Pedro Claver, los niños golpeados y, en general, los datos de menores duramente castigados por sus propios padres, docentes y abusadores, se han triplicado.

Vanguardia Liberal, a través del ‘chat’, de los correos electrónicos y de otras terminales virtuales recepcionó durante los últimos días las inquietudes de nuestros lectores y contactó a una profesional en el tema para resolver tales dudas.

Se trata de Luz Helena Saavedra Durán, directora de la fundación Humanizando, una organización sin ánimo lucro creada hace 14 años, la cual  tiene personería jurídica en Argentina, Uruguay, Chile y, por supuesto, Colombia.

Saavedra Durán se dedica a la sensibilización de la sociedad civil frente a los casos del maltrato infantil y del abuso sexual.

Preguntas & respuestas

Eulises Mario Chacón: Se esgrime que los parientes cercanos de los niños resultan ser quienes más los maltratan. ¿Cómo hacer para denunciar a estos ‘sujetos’, sin alterar la tranquilidad del hogar o vulnerar el futuro de esas familias?
Respuesta: La idea es asumir la responsabilidad del denuncio, desde la lectura de la víctima; nunca se puede pensar en el victimario. Hay que admitir que al principio se romperá la relativa ‘tranquilidad’ que existe al interior de un hogar de esos; pero debe primar el derecho del niño. Es necesario que los propios parientes desenmascaren a todo aquel que levante la mano contra un menor; porque el largo silencio se convierte en el cómplice del maltrato.

(*) Laurentino: No sé si a veces se me va la mano cuando reprendo a mis hijos; los regaño mucho porque no me hacen caso. ¿Quisiera saber si uno les puede llamar la atención a sus pequeños, sin que esa actitud sea tipificada como una especie de maltrato infantil?
Respuesta: Antes de cualquier grito o violencia, debe estar el diálogo. El camino más acertado para llamarle la atención a un hijo es mediante la conversación; a las malas nadie entiende. Además, con el bueno ejemplo que usted les dé, ellos terminan entendiendo sus mensajes.

(*) Leandro: Debo confesar que les pego a mis niños cuando me desobedecen. En el fondo reconozco que eso es malo; pero es que mis hijos cada vez son más tercos. ¿Qué hago?
Respuesta: “El rejo, ni pa’las bestias”, decían nuestros abuelos. Por más que los padres se enfrenten a actitudes o a conductas necias por parte de sus hijos, jamás pueden responder con violencia. Los golpes sólo atraen más rebeldía. ¿Qué hacer? la negociación puntual. Un ejemplo: suprímales algunos gustos como la televisión o el computador. Eso es más efectivo que la correa o la palmada. La vía más acertada para llamarle la atención a un hijo es la del diálogo. Es mejor fórmula la comprensión, que el golpe.

(*) Willie: Tengo 16 años y noto que mi padrastro les pega duro a mis hermanitos. Yo peleo mucho por eso; pero mi mamá me regaña por meterme. Ella dice que no quiere  perder la protección económica que ese ‘tipo’ nos da y no me deja denunciarlo. No estoy dispuesto a que esto siga sucediendo, pero tengo miedo de lo que pueda pasar con mi madre y mis hermanitos.
Respuesta: Este testimonio es una prueba fehaciente de que las aterradoras cuentas del maltrato infantil se quedan cortas, pues existen grandes reticencias para denunciar este tipo de abusos que avergüenzan a las propias familias. Yo invito a este joven y a quienes estén padeciendo casos similares a reportarlos a la línea No. 6477269, donde inciaremos el debido proceso de acompañamiento, de la mano del Icbf.

(*) Julio: Soy un padre que les he dado todo a mis hijos y aún así ellos no me responden; todo lo contrario, son más rebeldes. Están descarrilados y la única opción que he tenido para controlarlos es la de de tratarlos de una manera fuerte. Siento miedo de que mi actitud, antes que formarlos, termine haciéndoles daño. ¿Qué puedo hacer para no sentirme así? Me siento impotente...
Respuesta: Los padres nunca debemos esperar nada de nuestros hijos; salvo cumplir con las responsabilidades que nos atañen como jefes de hogar y enseñarles a ellos un espíritu sencillo y de apoyo, para que siempre contemplen a la familia como parte fundamental de sus vidas. Antes que dar cosas materiales, debemos brindar afecto. Vale más un abrazo o un beso, que docenas de billetes o cuentas bancarias para pagar los más absurdos gustos y caprichos.

Leonidas Monsalve: Me enseñaron que debía cumplir las órdenes; me crié en un hogar donde se hacía lo que papá ordenaba; si no yo ‘llevaba del bulto’. Así me me volví un hombre responsable. Hoy es distinto, siento que la disciplina que se le debe inculcar a los niños es una utopía.
Respuesta: Hay que desterrar eso de que ‘la letra con sangre entra’. Sin embargo, el ‘querer’ no significa dejar hacer al niño lo que quiera. Ponerle límites y enseñarle normas, también son muestras de cariño. Esto le ayuda a entender qué está bien y qué está mal. El respeto se gana, no se impone.

(*) Hernando: Dios no me dio hijos, pero sí me regaló sobrinos. No obstante, veo que mis hermanos y mis cuñadas maltratan a sus hijos, los golpean y no los educan bien. ¿Por qué será que ellos fallan en la formación de mis sobrinos? Es más, siento que los maltratan físicamente.
Respuesta: Ellos han fallado, porque el maltrato es el reflejo de lo que se ha vivido dentro de nuestros hogares. La primera reacción de un padre de familia, frente a una situación complicada de su hijo, es la de la agresión. Se hace necesario desaprender tales hábitos de crianza y apostarle a una metodología que involucre el amor, la tolerancia y la sana comprensión.

(*) Aníbal: Dicen que el maltrato no es sólo físico, sino emocional. Confieso que a mí me cuesta trabajo decirles a mis hijos que los quiero. A veces les digo groserías. ¿Por qué será que me resulta difícil demostrarles mi afecto a ellos, si yo los amo con todo mi corazón?
Respuesta: Hay algo de la cultura machista que heredamos. De pronto hay miedos que nos quedan de nuestras propias experiencias y también de lo que hemos visto desde pequeños en nuestro seno familiar. De manera desafortunada al niño se le enseña que, por ser hombre no debe llorar; y a la niña se le predestina a ayudar con los oficios domésticos y a encargarse de la mamá cuando ya sea mayor. Todas esas ideas absurdas del pasado deben ser desterradas. Decirle a alguien que se le ama, es una bella melodía para ese ser que se quiere. Este consejo no es sólo para aplicarlo con los niños; los adultos también debemos expresar nuestros sentimientos, sin barrera alguna.

Armando Núñez: ¿Qué pasa cuando los niños son maltratados y nadie hace algo por sacarlos de este flagelo?
Respuesta: Estos menores quedan con un futuro de oscuridad que también debería darnos miedo a los adultos, o más bien, hacernos reflexionar y tomar decisiones acerca de nuestras propias conductas violentas. Los niños maltratados adquieren el miedo a la soledad y a los padres que los castigan. Muchas niñas le temen en un futuro a los hombres; y otras sienten pánico ante objetos. A todo niño golpeado le quedan huellas imborrables que, difícilmente, se pueden superar con una sola terapia. Tal vez por eso es que muchos jóvenes de hoy son deprimidos. Incluso este lamentable estado se manifiesta en agresividad en las relaciones interpersonales y el bajo rendimiento académico. Algunos hasta intentan suicidarse.

Marina Luna Ditta: ¿Cómo puedo detectar que mi hijo ha sido maltratado?
Respuesta: Hay varios rasgos físicos y emocionales. Veamos algunos ejemplos: el niño muestra repentinos cambios en el comportamiento o en su rendimiento habitual; evidencia problemas de aprendizaje que no pueden atribuirse a causas físicas o neurológicas; siempre está “tenso”, como preparado para que algo malo le ocurra.

Hortensia Mantilla: ¿Dónde puedo denunciar los casos de maltrato infantil y cuáles son los reportes que realmente atiende el Estado?
Respuesta: Todo abuso, por mínimo que parezca, debe denunciarse. Hoy día  se toleran muchísimos hechos de violencia cotidiana que pasan inadvertidos. Una agresión verbal, un manoseo, un golpe y el hacinamiento de los niños son tipos de maltrato que no se pueden tapar. Si usted conoce algún caso, puede reportarlo al Icbf. Allí se solicitan los datos exactos y una radiografía de los hechos que, a juicio del denunciante, son reveladores del maltrato. Los funcionarios de los Juzgados son los encargados de atender las quejas y de remitir el personal profesional de asistencia a los menores.

Fermín Garnica: En las escuelas se ven ‘profesores’ que ofenden a nuestros hijos. ¿Qué hacer para que esa clase de ‘personas’ sean desterradas de los planteles?
Respuesta: Un docente no debe ser un enemigo, ni debe asustar a nadie. Las escuelas, de manera infortunada, se convirtieron en campos de concentración de algunos maestros perversos. Además, en los planteles confluye la sumatoria de todas las violencias intrafamiliares: las de los niños que están en las aulas, además las de los docentes y las de los directores y rectores. Esto no puede seguir ocurriendo. Los padres de familia, además de los sicólogos y de las autoridades locales, deben tomar cartas en el asunto.

Martha Isbelia Pereira: ¿Por qué será que en este país no avanzan las leyes que defienden los derechos de los niños y que condenan a quienes los maltratan?
Respuesta: Necesitamos un Estado más comprometido con la defensa de la niñez. Se requieren funcionarios que no hagan lo que pueda, sino lo que se deba hacer en el momento adecuado. Falta una inversión profunda en lo social. El proceso de educación es pertinencia de tres actores: colegio, familia y gobierno. Además  se debe entender, de una vez por todas, que la niñez no es un tema del café o de las onces del alcalde de turno; sino un tema en donde toda la sociedad civil esté totalmente comprometida.

(*) Nombres alterados por petición de las
personas que formularon tales preguntas.

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