Durante el pasado puente festivo murieron cuatro hombres en distintos sectores de Bucaramanga y el área metropolitana.
Publicado por: REDACCIÓN JUDICIAL
Predominan las riñas y las cuentas pendientes entre las víctimas y los victimarios, así como el uso de armas blancas, que de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, después de las armas de fuego, son las más utilizadas en los actos de sangre.
Las autoridades lograron la captura de todos los agresores del fin de semana.
En lo que va corrido del año, se registra la muerte de 69 personas en la capital santandereana.
En Floridablanca
El asesinato de Sergio Andrés Pinto Acevedo, de 22 años, enluta a una familia del barrio La Trinidad del municipio de Floridablanca.
Los hechos que aún son materia de investigación, se presentaron el domingo a las 4:40 de la tarde en la carrera 19 con calle 61, a pocas calles de su casa.
Pinto Acevedo recibió un disparo en el omoplato izquierdo. El impacto de inmediato, lo dejó tendido sobre la vía.
Algunos vecinos del sector lograron auxiliarlo y trasladarlo al Hospital Universitario de Santander, HUS; sin embargo, pocos minutos después de haber ingresado al centro asistencial, el joven falleció.
Las autoridades, quienes trabajan en esclarecer lo ocurrido, aún no han logrado identificar las causas de esta muerte. Además, el hombre que lo atacó, huyó del lugar sin dejar rastro.
Los familiares del joven, embargados de dolor y tristeza, no pronunciaron palabra sobre lo ocurrido. Simplemente lo trasladaron desde el Instituto Nacional de Medicina a la funeraria La Colina. Hoy en horas de la tarde se realizará el sepelio.
homicida capturado
Gloria Adolio, esposa del difunto Luis Eduardo Benítez, junto a familiares y amigos, llegaron hasta el Cementerio Central de Bucaramanga para despedirlo el lunes en la tarde.
Las autoridades policiales de la zona norte de la ciudad, quienes lograron capturar al homicida, aseguraron que se trata de un hombre llamado Víctor Manuel Díaz Navas, de 38 años.
Díaz Navas se desempeñaba como vendedor ambulante. Además, tenía en su contra una captura por lesiones personales y violencia intrafamiliar.
Luis Eduardo Benítez trabajaba en Centroabastos. El sábado en la tarde mientras se dirigía hacia su vivienda ubicada en el sector de Corrales del barrio Café Madrid, al parecer un hombre que los testigos identifican como alias El Paraco, le propinó una puñalada en el tórax que lo dejó sin vida en el lugar.
Última hora
En la carrera 14 con calle 28 52, a las 5:12 de la tarde de ayer, murió un habitante de calle al recibir una puñalada en la región precordial.
De acuerdo con la información de los vecinos, la víctima era conocida en el sector como El Pecoso.
Al parecer, una disputa por un cigarrillo de basuco llevó a un hombre de 35 años, oriundo del municipio de Turbaco, Bolívar, a enfrentarse con la víctima.
Las autoridades lograron capturar al homicida en el lugar de los hechos.
Descansó en paz
En la iglesia El Carmen, del barrio Girardot, se realizó el sepelio de José Eduardo Rivera Anaya, un hombre de 32 años, quien falleció el sábado en la noche minutos después de ser atacado por un grupo de siete hombres, todos vecinos.
Una multitudinaria movilización de amigos, conocidas y familiares de la víctima se acercaron al lugar para decirle adiós a José Eduardo, más conocido como Chejo, con canciones rancheras. Casi en coro, pedían justicia y que el crimen de este hombre no quedara impune.
Del grupo de hombres que le quitaron la vida a Rivera Anaya, las autoridades logran detener y dictar medida de aseguramiento preventivo a Edinson Celis, Óscar Fabián Quintero, Néstor Iván Quintero y John Edinson Sánchez Quintero.
Los cuatro sujetos fueron trasladados al la Cárcel Modelo de Bucaramanga. Además, los miembros de la policía de la estación norte, lograron detener un vehículo Corsa de color rojo en el que los homicidas se movilizaron durante el hecho.
La falta de tolerancia entre vecinos desde hacía varios años, llevó a que estas familias vivieran enfrentadas.
De acuerdo con el padre del fallecido, Jorge Rivera, todo se generó porque sus vecinos formaban continuos escándalos los fines de semana. 'No se les podía decir nada, ni que le bajaran el volumen a la música. Todo era un problema. Desde el día que mi hijo los enfrentó, ahí quedó marcado y las peleas se incrementaron', aseguró el padre del difunto.
Para solucionar la situación, la familia Rivera decidió vender su vivienda y salir del sector. Sin embargo, el sábado, mientras José Eduardo Rivera Anaya finiquitaba el negocio de la venta de la vivienda, fue atacado. Seis heridas con arma blanca y un disparo en el pecho le quitaron la vida. .














