Esto es inmoral | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-13 05:00:00

Esto es inmoral

“El día de hoy nos encontramos ante un complicado escenario del Sector lácteo en Colombia, donde se presenta un bajo consumo, altos inventarios y sobreproducción de leche cruda, por lo que nos vemos en la penosa necesidad de informarle que los días: viernes 28 y domingo 30 de mayo de 2010, no recepcionaremos leche en nuestra planta y acopios, ni recogeremos en las fincas”.  “Como es de su conocimiento, nos encontramos en una crisis del sector lechero y lácteo, por tal situación nos dirigimos a ustedes para comunicarles que el litro de leche se le bajará de precio aproximado $100 a partir de mayo”.
Esto es inmoral

Muchas cartas del tenor de las anteriores, han empezado a llegar a Fedegán, que además de denunciar los abusos que se están cometiendo contra el ganadero colombiano, evidencian protuberantes fallas en la formación de precios del sector lácteo colombiano.

Es una baja de precio inmoral. No hay explicación alguna para que ello ocurra cuando el argumento tiene origen en los impactos de unos Acuerdos comerciales que aún distan de entrar en vigencia, como el TLC firmado con la Unión Europea. El problema sigue siendo el mismo: la Seguridad Democrática que acrecentó la producción total de leche fresca en más de 26% en 8 años y, en consecuencia, con las primeras aguas de primavera crece la producción, haciendo que los intermediarios y la industria procesadora dispongan de una oferta excedentaria para atender sus cómodos mercados.

¿Cuáles son esas fallas en la formación de precios? En primer lugar tenemos que señalar que el mundo de la producción y el de la transformación junto con el de la comercialización, son muy disímiles no sólo por su naturaleza sino por su modo de operar e interactuar. Juegan más como estancos que como cadena, cuya regla fundamental es la voracidad.

Es un mercado donde concurren más de 400.000 productores de leche, en su mayoría pequeños ganaderos, que deben enfrentar a un segmento procesador con amplio poder de negociación y pequeño en número –sólo 5 empresas acopian cerca del 70% de la producción formal–, y a un segmento comercializador de leches crudas que a instancias de una débil institucionalidad, mantiene una actividad que aprovecha sin restricciones las oportunidades del mercado.

En cualquiera de los dos eventos ganadero-industria o ganadero-crudero, se configura un oligopsonio (pocos compradores frente a muchos vendedores). El resultado no puede ser otro que una creciente inequidad en contra del ganadero.

Pero el problema no lo constituye sólo la asimetría del mercado, sino en el bajo nivel de procesamiento. Colombia tiene una gran oferta de leche al año (6.500 millones de litros) pero la industria solo transforma 2.800 millones.

Bajo estos escenarios es en donde se está moviendo la ganadería de leche, próxima a recibir una apertura comercial y con promesas de apoyo para su reconversión por parte del Estado –que aún son un albur–, como contraparte de una mala negociación con la UE. La apertura, bajo esas condiciones, es inmoral. De ahí el cuestionamiento de Fedegán.

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