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“Frente a la violencia quiero encontrar oportunidades de diálogo y aspiraciones” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-15 05:00:00

“Frente a la violencia quiero encontrar oportunidades de diálogo y aspiraciones”

Con tres profesiones a cuestas y luego de ocupar cargos tan importantes como miembro del Consejo Episcopal de Paz y Obispo de Tibú, Monseñor Camilo Fernando Castrellón llegó a la Diócesis de Barrancabermeja el pasado 5 de marzo.
“Frente a la violencia quiero encontrar oportunidades de diálogo y aspiraciones”

Al cumplir 100 días de episcopado, Monseñor Castrellón habló con Vanguardia Liberal sobre sus expectativas al llegar al Puerto Petrolero, su relación con la Alcaldía y lo que piensa de la ciudad después de más de tres meses de estadía.

Por medio de un discurso claro y contundente, el Obispo relató cómo su trabajo, si bien está dedicado a servir a toda la comunidad, se enfoca en los niños y jóvenes, quienes son para él, los llamados a cambiar el futuro.

preguntas y respuestas

Vanguardia Liberal: ¿Cuáles eran sus expectativas al llegar al Puerto Petrolero?

Monseñor Camilo Fernando Castrellón: Al saber que me enviarían a Barrancabermeja sentí una gran alegría porque tengo una imagen muy linda de esta ciudad, recuerdo que, tanto en el colegio de Zapatoca como en el colegio Salesiano de Bucaramanga, en la década del 60, la colonia de Barrancabermeja era la mejor. Allí fue donde escuché que Barrancabermeja es una ciudad con un profundo contenido social y con un sentido comunitario muy fuerte.

V.L: Frente a la imagen violenta que el resto del país tiene de Barrancabermeja ¿Cómo se sintió al tener el reto de asumir el episcopado en esta ciudad?

MCFC: Cuando hay niveles muy altos de violencia yo pienso que hay que buscar las oportunidades, en vez de centrarnos en lo que significa la violencia como tal. Hay que mirar cuál es el trasfondo y encontrar alternativas, de tal forma que el problema se nos vuelva una oportunidad.

Frente a la violencia quiero encontrar oportunidades de diálogo, quiero encontrar aspiraciones. Me gustaría ver la violencia como el deseo de un pueblo que quiere la igualdad, la dignidad y el progreso.

V.L.: ¿Cómo contribuye su episcopado a disminuir esa cultura violenta en el Puerto Petrolero?

MCFC: Mi propósito es entrar en el dinamismo positivo de la región, en lo más profundo de la cultura de su gente y desde ahí comenzar a crear patrones nuevos de comportamiento.

Si comenzamos a generar hechos de paz, cultura de vida, de respeto de amabilidad, de progreso vamos a pensar de acuerdo a lo que estamos haciendo.

Los niños están acostumbrados a responder con violencia, pero creo que es posible lograr que empecemos a responder desde la cultura de la vida, y es el mensaje central que yo traigo, porque es también el mensaje de jesús, el autor de la vida y de la paz.

V.L: ¿Es por esto que usted tiene un enfoque especial en el trabajo con niños y jóvenes?

MCFC: Claro, sin descuidar a las demás, personas, creo que ahí está la vida y el futuro. Los adultos tenemos muchos hábitos difíciles de cambiar y los jóvenes y niños son el porvenir.

V.L: ¿Cómo son los jóvenes de Barrancabermeja comparados con otras partes de Colombia donde ha estado?

MCFC: Los jóvenes aquí tienen las características propias de los jóvenes en cualquier otra parte, con ese deseo de superación, con algo muy interesante que es la solidaridad entre ellos pero con algo muy doloroso que es la exclusión de la sociedad y la familia.

Los jóvenes, con mucha frecuencia, son vistos más como problema que como posibilidad y eso es lo que hace que se organicen en pandillas.

V.L: Algunas poblaciones rurales no cuentan con un padre permanente en su parroquia, como es el caso del corregimiento El Llanito, ¿De qué forma la Diócesis apoyará a esta comunidad que requiere la presencia de la iglesia?

MCFC: Es un problema delicado, pues la Diócesis es muy grande y deberíamos tener al menos 15 parroquias más por las grandes distancias y porque hoy se invita a la formación de pequeñas comunidades.

Frente a la exigencia de nuevos sacerdotes yo me oriento más por la calidad y no por la cantidad pues quiero que cada uno de los sacerdotes sea ejemplar, basados en tres características fundamentales: santos, sabios y pastores.

V.L: ¿Cómo calificaría su episcopado durante estos 100 días?

MCFC: Han sido de acercamiento y de conocimiento. Conozco un 60% de la Diócesis y me he acercado cada vez más a la gente. Tengo una impresión muy positiva y tengo una habilidad especial para reconocer muy rápidamente los problemas.

Sin embargo, mi opción de vida es no centrarme en lo negativo sino tratar que los problemas se conviertan en oportunidades. Pero cuando tengo que denunciar algo lo hago, como lo hice hace unos días frente a las amenazas a organizaciones sociales.

V.L: ¿Cómo ve su episcopado en un futuro?

MCFC: Veo muy importante el diálogo con aquellos que están en puestos de decisión en los ámbitos de la cultura, la ciencia, el arte, la política, siempre respetando las diferencias pero ahondando nuestras posibilidades. Aspiro que haya unas redes sociales muy fuertes.

Como Obispo la centralidad para mí es el señor Jesús y mi deseo es que la comunidad cristiana se familiarice cada vez más con la palabra de Dios. Es cuestionarnos sobre qué dice Jesús, qué le cuento a Jesús, qué escucho de Jesús y comprometerme con él.

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