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Clamo ante Dios y ante los hombres | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-15 05:00:00

Clamo ante Dios y ante los hombres

Oiga, me dijo el vigilante, su carro (al que reci√©n le hab√≠a instalado los espejos robados) fue golpeado por el campero parqueado al lado¬Ö gracias por avisarme, le dije, mientras sal√≠a del s√≥tano en b√ļsqueda de una se√Īal apropiada para mi tel√©fono, y llamar entonces¬† al asesor de seguros. Oprim√≠ el teclado y un fuerte ruido me hizo dirigir la mirada hacia la esquina: un carro movi√©ndose en reversa destrozaba el lado de otro estacionado en la calle, y cuando la angustiada conductora se baj√≥ del veh√≠culo para reclamarle al agresor, √©ste huy√≥ del sitio del accidente.
Clamo ante Dios y ante los hombres

Con palabras de consuelo le habl√©¬†a la descorazonada v√≠ctima y me dirig√≠, bajo la lluvia, hacia mi sitio de trabajo, en recorrido paralelo al¬† vac√≠o carril¬† del Metrol√≠nea, en tanto, dos motocicletas y un taxi me acosaban por derecha y por izquierda, cuando de pronto el amarillo vir√≥ bruscamente, dej√°ndome en frente de un ciclista sin se√Īal alguna, ataviado con impermeable negro, al que por milagro no atropell√©. Cien metros adelante un fuerte ruido me sac√≥ del temor por las colisiones: la suspensi√≥n derecha de mi veh√≠culo acusaba el severo trauma al caer en el abismal desperfecto del asfalto¬† sobre la paralela de la llamada (por chiste?) autopista a Floridablanca.

Al acercarme a mi destino observ√©¬†que decenas de fieles obstru√≠an la v√≠a¬† aparcando mal sus carros mientras tranquilizaban sus conciencias en acercamiento a Dios, en tanto, transe√ļntes y conductores aument√°bamos los riesgos por cuenta de los devotos.

Al fin alcancé mi destino, pero de regreso a casa pasé al lado de una moto acostada sobre el pavimento y cuyo conductor posiblemente viajaba en  estridente ambulancia y los carros con paso lento recreaban la morbosa curiosidad de sus conductores.

Bueno, ya vas llegando al dulce hogar, me dije, y¬† a escasos doscientos metros de la meta me top√©¬†con una calle estrech√≠sima contigua a un CAI y a una Iglesia (recientemente construida, sin permiso de planeaci√≥n me imagino), donde nuevamente fieles cristian√≠simos, sin caridad por el pr√≥jimo, aparcaron sus privilegios, con la negligencia de la autoridad y¬† con el perd√≥n tal vez del cura, que no del Se√Īor.

No bien abr√≠¬† la puerta, me hinqu√©¬†de rodillas y clam√©¬†a la divinidad para que alguien nos ense√Īe a conducir, a convivir, a respetar y a orar.

PS: Cualquier parecido con la coincidencia, es pura realidad.

 

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