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Por contrapeso | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-18 08:44:30

Por contrapeso

Por contrapeso

Mockus, vencido, no se unirá al proyecto ganador. Ya ha marcado diferencias no solo programáticas sino incluso éticas con el contrincante. Con una bolsa electoral solvente y limpia, tendrá eco entre las fuerzas vivas de opinión (prensa, academia, organismos internacionales, agremiaciones, etc.) para ejercer veeduría, así sea ciudadana, pues visto está que la otra (la veeduría institucional que le corresponde a los organismos de control) estará, como se volvió costumbre, en manos del mismo grupo del gobernante, con lo que el equilibrio político y democrático queda en entredicho –en las actuales condiciones de unanimismo-. “Vigilancia administrativa”, “control político” o simple “veeduría pública” no habrá, o al menos no confiable y neutra, pues aunque quisiéramos ver virtudes casi angelicales en las personas que cumplen esos roles (Procuraduría, Contraloría, Defensoría, etc.), en ello, como en el régimen de inhabilidades por ejemplo, no basta ser  bueno. ¿Qué tal? Entonces, “aunque soy primo del que adjudica el contrato, como él es tan honesto, yo de todos modos participo en la licitación”. No es así.

No, es que ni aunque la mismísima María Virgen fuera elegida Presidente, se entendería que San José fuere a hacerle control político o administrativo; él, que dócilmente le cree todo y la María de este cuento que ya ha caído gravemente en mentiras, en tentaciones y hasta en picardías que el demonio le inspira. Quedan los jueces (sin la Fiscalía, porque proponen dejarla bajo el ejecutivo), atrincherados para resistir con dignidad los embates de ese partido que reduce la democracia al “Estado de  Opinión”, voluble a cada momento. Como si con cada arranque histérico de la voluntad popular se pudiera gobernar; si fuera por eso, esta semana el presidente sería Kaká o Messi. Quedaría también la prensa libre, pero de esa solo hay un pedacito.

Por eso, aunque la anticipación de los resultados dé un seguro ganador, la democracia exige que el votante no aliene su derecho a decidir con el efecto adherente del “tren de la victoria”.  Votar conscientemente es lo responsable y digno.

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