Chino Luis: El Maradona bumangués | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mar Ene 23 2018
22ºC
Actualizado 07:58 pm

Chino Luis: El Maradona bumangués | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-19 06:29:39

Chino Luis: El Maradona bumangués

En la pre-historia del f√ļtbol bumangu√©s, la gran figura era Chino Luis, un zapatero remend√≥n que durante la semana se dedicaba a poner tacones, suelas y dem√°s reparaciones del calzado de la gente de su barrio. Y luego en el fin de semana, se iba a jugar f√ļtbol. Hac√≠a desde luego, lunes de zapatero, pues ese d√≠a era sagrado, as√≠¬† como para el resto de la feligres√≠a de su barrio lo era la misa.
Chino Luis: El Maradona bumangués

Durante ese lunes, se suspend√≠a el trabajo y el letrero que estaba en la entrada era arriado como una bandera, para que nadie lo molestara en su d√≠a sab√°tico. Se levantaba tarde y apenas lo hac√≠a, destapaba la cerveza que helada en el estanque del patio y la mezclaba con chicha fuerte, de aquella que pasaba¬† la prueba del abejorro y empezaba la libaci√≥n en compa√Ī√≠a de un par de colegas que se reun√≠an con √©l para hablar de f√ļtbol; sobre la calidad de los cueros y sobre las nuevas tecnolog√≠as de zapater√≠a.

Ese precioso menjurje que resultaba de la mezcla, lo serv√≠a luego en totumas para que sus amigos apreciaran el bouquet. Por eso se relam√≠an los labios cuando tomaban el primer sorbo. Y ten√≠a tanto √©xito Chino Luis con su menjurje, que alcanz√≥ a recibir ofertas para tratar de comercializar el producto,¬† pero a √©l lo que le interesaba era la zapater√≠a y el f√ļtbol. Para la zapater√≠a, ten√≠a una lezna que cortaba como un cincel en manos de un¬† Miguel √Āngel labrando el m√°rmol. Corr√≠a ese filo por el cuero reci√©n curtido y ol√≠a a cuero y ol√≠a a quemado, como cuando un cuerpo recibe la combusti√≥n y se congestiona y se inflama. Esa lezna se deslizaba¬† sobre el cuero y le sacaba chispas. Y si de algo ten√≠a chino Luis cuidado, era de¬† su lezna, a la cual le sacrificaba todo el tiempo que fuera suficiente para mantenerla al d√≠a, en brillo y en filo. Era una lezna, que en donde ve√≠a cuero, embest√≠a. Casi que ten√≠a poderes m√°gicos, pues espejeaba en las manos de chino Luis, as√≠ no hiciera sol y no entrara¬† rayos de luz sobre su taller de zapatero remend√≥n. Y brillaba como ella sola. Era la ni√Īa consentida de chino Luis, envidiada por todos los colegas, quienes cada vez que pod√≠an¬† le propon√≠an negocio. Pero √©l se manten√≠a en lo suyo: la lezna seguir√≠a con √©l hasta el fin de sus d√≠as. Una vez que la utilizaba con el cuero, la guardaba en un estuche que hizo expresamente para ella y la dejaba en su c√≥moda como para resguardarla de todo mal y peligro.¬† Al llegar el domingo, la sacaba del estuche y la colocaba en su mesa de noche, mientras se pon√≠a los protectores genitales, la pantaloneta., una¬† rodillera , la camiseta y los guayos qu√© el mismo fabricaba con tacos que parec√≠an buld√≥zeres¬† alemanes y que se constitu√≠an en arma tanto cortante, como contundente. (Contin√ļa en raulpachecoblanco.blogspot.com).

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad