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Las comidas callejeras | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-25 05:00:00

Las comidas callejeras

La noticia se conoció antes de ayer, miércoles 23 de junio y si bien no era algo que no se presumiera, inquietó a la  comunidad bumanguesa.
Las comidas callejeras

Los análisis de laboratorio que  autoridades sanitarias municipales hicieron a la comida que vendedores ambulantes ofrecen en el centro de la ciudad, arrojaron resultados espeluznantes: alto contenido de coliformes fecales y estafilococo coagulasa, es decir, excremento y moco abunda en los productos que apretujados comen nuestros conciudadanos en aceras y esquinas en las calles 34, 36 y 37, entre carreras 15 y 18.

Si bien para darse cuenta que productos tales como quesos, empanadas, arepas, avenas, jugos, etc., que se ofrecen entre los gases de los vehículos que circulan por las vías, la contaminación de las alcantarillas, el desaseo de los puntos de venta ubicados en el centro, la violación de las más mínimas reglas de salubridad en su proceso de elaboración y manipulación de las materias primas y de los productos terminados, tienen que arrojar como resultado el riesgo que para la salud es consumir tal comida, no por ello deja de asombrar el contenido de la noticia de prensa.

Nadie pone en duda las necesidades de trabajo que para subvencionar lo  necesario para el sustento de su núcleo familiar, tienen quienes elaboran y venden tales alimentos, pero esa disculpa no los autoriza a  producir comida contaminada y venderla sin importarles el alto riesgo que ello implica para la salubridad pública.

Las autoridades municipales tienen la obligación de meter en cintura a tal tipo de ventas ambulantes, exigirles cumplir con mínimas normas de aseo y salubridad, pero lo que no pueden hacer es generar gran escándalo  y, a poco andar, bajar la guardia en tales controles.

Es decir, tienen la obligación de hacer en forma constante exámenes clínicos y no ceder ante las irregularidades que encuentren.

Es necesario que las autoridades sean enérgicas y no transijan ante las presiones de los vendedores y de los políticos lo-cales que en aras de tener una clientela electoral, los protegen y encubren. Lo que está de por medio es la salubridad pública y ante ella cualquier medida de protección es poca.

Lo inexplicable es porqué tales campañas las adelantan las autoridades de salud pública en forma intermitente y no con la continuidad que las circunstan-cias recomiendan.

Ante la dimensión de lo comentado, excusas tales como que no toda la comida que se vende está contaminada o que por unos  irresponsables muchos sufrirán al tener encima el ojo de las autoridades, no pueden ser de recibo pues lo que está en juego es la salud de cientos de miles de personas.

Los bumangueses tenemos la obligación de vigilar que se controle permanentemente ese tipo de comidas.

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