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Los bancos y el Valle del Cauca | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-27 05:00:00

Los bancos y el Valle del Cauca

La reciente crisis financiera mundial volvió a demostrar que cuando los deudores se quiebran y no pueden pagar sus deudas, no solo es por su propia culpa sino también por culpa de los bancos que prestaron de manera irresponsable sin tener una fuente de pago suficiente. Cuando el deudor es una entidad estatal, los bancos creen tener el consuelo de que el Estado no se quiebra y siempre acaba pagando, pero hay demasiados casos que prueban lo contrario y que le han generado millonarias pérdidas a la banca.
Los bancos y el Valle del Cauca

Esas consideraciones las deben tener muy presentes los bancos que están pensando financiar los 650.000 millones de pesos que valen los proyectos de las Vigencias Futuras en el Valle del Cauca que, a pesar de todas las objeciones, está ejecutando el restituido gobernador Abadía.

La verdad es que los bancos no le están prestando plata directamente al Departamento porque éste no tiene capacidad de endeudamiento para estas cuantías. Entonces lo que se inventó el gobernador fue un esquema en el que son los contratistas de las obras los que tienen que financiarlas y el Departamento las paga, junto con los intereses correspondientes, con Vigencias Futuras de su presupuesto de los próximos diez años. Por supuesto los contratistas tienen que conseguir préstamos bancarios o de otras fuentes para lograr el cierre financiero.

La mayoría de los bancos se han negado a prestarle a los contratistas con el soporte de los pagos del Departamento, y solo estarían dispuestos a hacerlo si el contratista tiene el respaldo propio suficiente para un crédito de este monto y plazo. Es el mínimo de prudencia que debe tener un banco, pero hay puntos adicionales que deberían tener en cuenta antes de embarcarse en un crédito para estos proyectos.

El Ministerio de Hacienda se opuso a este esquema pues en su concepto “la figura utilizada por la administración departamental constituye una operación de crédito público” y no se están siguiendo los procedimientos establecidos para la contratación de un crédito. Es un concepto irrefutable porque el Departamento está contratando obras para pagarlas a plazos y con intereses, y solo está buscando un esguince a las normas que le limitan la contratación de créditos.

Desde el punto de vista financiero la Contraloría Departamental ha señalado que las proyecciones en las que el Departamento sustenta su capacidad de pago con las Vigencias Futuras incluyen ingresos sobrevalorados y no están actualizadas con los ajustes presupuestales de los últimos años, lo que “conlleva a indicadores financieros no acordes con la realidad y muestra un comportamiento financiero sobredimensionado del Departamento”. Esto significa que es muy probable que los contratistas no recibirán los pagos en los plazos prometidos, debilitando su propia situación de liquidez.

Más grave todavía es el concepto legal de la misma Contraloría según el cual “las facultades concedidas al Gobierno Departamental para asumir compromisos de vigencias futuras excepcionales no tienen disposición legal que las ampare”, y el valor de los contratos de concesión “no reflejan la confrontación objetiva y necesaria de factores tales como la consulta de precios o condiciones del mercado,”

Por todas estas razones la Contraloría le formuló al gobernador un severo control de advertencia sobre “las consecuencias de una posible declaratoria de nulidad de los actos administrativos (Ordenanzas de facultades y autorizaciones) al comprometer indebidamente importantes recursos para la inversión social que pueden acarrear, de paso, la nulidad absoluta de los contratos celebrados”.

Este riesgo es lo suficientemente importante para que cualquier entidad financiera lo tome muy en cuenta antes de desembolsar dineros para financiar estos proyectos, así sea en la forma de créditos a contratistas solventes. Si lo hacen y después no les pagan, que vayan a quejarse al mono de la pila y no esperen que sean los vallecaucanos los que les paguen por su irresponsabilidad.

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