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Un futuro echado a la suerte | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-30 16:02:48

Un futuro echado a la suerte

‘Póker de aces’, ‘Full house’, ‘28 negro’, ‘7 rojo’ o ‘Black Jack’ pueden significar las palabras de un conjuro capaz de abrir las puertas del infierno de muchos jóvenes colombianos, que convirtieron las luces de los casinos, el sonido de las monedas cayendo sobre el frío metal de las máquinas y el dulce arrullo del dinero fácil en su forma de vida.
Un futuro echado a la suerte

Y es que la ludopatía o adicción al juego dejó de ser un problema referente a los adultos únicamente; adolescentes cada vez más jóvenes de todos los estratos sociales del país caen en esta enfermedad.

 

Según el psiquiatra Luis Fernando Fajardo, especialista en jugadores patológicos, “niños desde los 10 años con problemas de ludopatía han llegado a mi consultorio. En esa edad se hacen psicodependientes de videojuegos a los que en incontables ocasiones tienen acceso sin control”.

Ese, según un estudio reciente de la Asociación de Jugadores de Azar en Rehabilitación de Zaragoza, España, es el primer paso para que los jóvenes tengan problemas de ludopatía.

Los resultados dieron a conocer que el 90% de los jóvenes ludópatas entre 16 y 24 años tienen antecedentes de adicción obsesiva a los videojuegos y consolas que les compran sus propios padres.

Sin embargo, Fajardo afirma que, “es muy difícil saber si un adolescente es ludópata, ya que ese es un trastorno que ni los jóvenes ni los mayores suelen aceptar por iniciativa propia. Así que es de gran importancia que los padres y allegados estén alertas ante señales como si gastan más dinero de lo normal, si comienzan a hacer falta pequeñas cantidades de dinero en el hogar, si el joven empieza a faltar en el colegio o la falta de interés por sus amigos y familia”.

“Robé a mi papá para jugar en un casino”

Simón* tiene 24 años, asegura que ahora es un jugador consciente en los casinos y que ya no es capaz de apostar fuertes sumas de dinero en ellos, pero en su adolescencia decidió jugar a la suerte de la ruleta su dinero, su estabilidad laboral y su vida emocional.

“Tenía 17 años cuando empecé a ir a los casinos, primero jugué póker y lo máximo que apostaba eran 20 mil pesos, pero cuando conocí la ruleta me envicié, ya no quería salir con mis amigos, ni pasar tiempo con mi familia. Mi vida era jugar”.

Dice que tuvo noches en las que perdió hasta el último peso que tenía, y que su afición por jugar era tanta que llegó a robar a su papá.

“Una vez le saqué a mi papá 7 millones de pesos, él los tenía guardados en la casa y yo sacaba de a poco. Cuando se enteró me echó de la casa”.

Dice que salió del “infierno” en el que se metió, porque alguien que tenía un familiar con el mismo problema lo ayudó, le dio una oportunidad y le dejó recuperar su vida.

“Si no hubiera sido por esa persona, jamás habría salido de ahí, era algo que no podía controlar, que me tenía preso”.

A los 20 años, Simón llegó a perder más de 30 millones de pesos en diferentes casinos de la ciudad, su familia dejó de confiar en él y casi pierde su moto en una de las tantas veces que la empeñó para jugar.

Buscando una salida

Así como Simón, hay cientos de jóvenes en el país, y aunque en Colombia no existen cifras exactas ni estudios recientes acerca de la cantidad de ludópatas jóvenes que hay, la Directora de la Fundación Colombiana de Juego Patológico (Fjcp), Pilar Jaimes, estima que el 2,5% de la población mundial es adicta a los juegos, lo que, al aplicarla al país daría un estimado de casi un millón de personas enfermas.

La Fundación argumenta que en Colombia no existen estudios recientes porque el Gobierno no invierte recursos para realizarlos, situación que es preocupante, ya que no se tiene certeza sobre la magnitud del problema en el país.

No obstante, el 18 de junio de 2009 el Congreso de la República aprobó la Ley 165 de 2008, por la cual se decretó la atención integral relativa a la promoción, prevención, detección temprana, tratamiento y rehabilitación de la población adicta al juego patológico o ludopatía.

Y  que, entre otras cosas, regula que haya control en el servicio de bebidas alcohólicas en las áreas de juegos de azar, que no haya casinos cerca de colegios y que los cajeros electrónicos estén alejados de estos sitios.

El tratamiento

El tratamiento adecuado para superar este problema debe incluir medidas psicoterapéuticas, farmacológicas, terapia de pareja, terapia de familia, terapias individuales, grupos de autoayuda y asesoría financiera y judicial.

Según Jaimes, “el programa dura de dos meses y medio a tres meses, y la familia debe acompañar al ludópata durante todo su proceso de recuperación que incluirá terapias individuales y grupales con todos los especialistas”.

Es de resaltar que se debe distinguir entre las etapas que atraviesan los jugadores, que son: ‘Jugador ocasional’, ‘Jugador frecuente’, ‘Jugador problema’ y ‘Jugador patológico’.

“Una no necesariamente lleva a la otra, pero se debe estar alerta cuando los juegos y los casinos se vuelven la prioridad de los jóvenes”, concluyó Jaimes.

recomendaciones para los jóvenes

• Los videojuegos en televisión y computadores son mecanismos para entretenimiento, no como una manera de aliviar los problemas.

• Cree normas y reglas claras del tiempo de juego. Cuando se juega, se debe realizar pausas cada hora con varios amigos.

• Juegue cuando haya acabado de realizar sus obligaciones y deberes escolares y de casa.

• No jugar más de 45 minutos día.

• Cree otras maneras de entretenimiento como deportes, diálogo, viajes etc.

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