Publicidad
Publicidad
Mié Dic 7 2016
18ºC
Actualizado 09:34 pm

Grímpolas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-02 05:00:00

Grímpolas

Los Santos lo son en sabiduría, perspicacia y pulcritud. Desde los primeros abuelos de hace siglos que solo estudiaron al borde de la campiña allá en Coromoro, cuando en la hacienda de “El Hatillo” se proponía conversar de la insurrección, en el mismo sitio donde hace pocos años, la dirigencia local nos insistió en financiar oficialmente la moderna escuela de los vecinos niños.
Grímpolas

Los Santos como los Caballero de Suaita trajinaban las provincias comuneras, las conectadas por medio de estrechos caminos de piedra y lajas, sacadas de los ríos con la ayuda de los bueyes que al regreso cargaban el tabaco y la panela y en ocasiones la quina que posteriormente dividió los programas de Wilches y del Gobierno Central. Aquí en Santander podemos decir que la revuelta a conmemorarse en pocos días, la estimuló el gravamen a la hoja y el llamado Impuesto de Barlovento que un succionador oficial del virreynato decretó y que Antonia Santos destruyó.

Al hablar de los Santos del pasado siglo se nombra, desde luego, al presidente del 38 al 42 propietario de “El Tiempo” y a CALIBAN escritor de “Danza de las Horas”, ambos próceres de la libertad.

El doctor Eduardo Santos esperaba cauteloso. En 1913 asumió “El Tiempo” en pleno mandato conservador, haciéndole eco al empeño de la reconquista que en 45 años no se pudo. Y Santos se esperó sin proponer su nombre que brillaba en la cabeza de “El Tiempo”. Y fue Enrique Olaya Herrera, el guatecano, quien con la ayuda del ex-presidente conservador Carlos E. Restrepo, hizo el convenio de la unión para dar paso a Santos, que seguía en “El Tiempo”, sino a López Pumarejo que triunfante en el período 34-38 hizo la pacífica “revolución liberal”. Solo en 1938 el doctor Eduardo Santos fue elegido mandatario para honrar a la Nación. Antes leía erguido el siguiente párrafo al tomar posesión de la Gobernación de Santander:

“La voz de mi padre, que en este suelo nació, que aquí quiso morir, y cuyas cenizas guarda piadosamente la tierra santandereana, que él amó siempre con amor ferviente y tenaz. El hijo viene a pagar la deuda del padre a su tierra nativa”.

***

Los compadres se alegraron al regresar a “María Paula” en “Barro Blanco”. Las plantas, las frutas, los peces y el paisaje, reavivaron el milagro de la vida que prevalece a Dios Gracias.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad