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Adicción al juego: La casa siempre gana | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-07 16:07:44

Adicción al juego: La casa siempre gana

A Mateo* la suerte le jug√≥ una mala pasada, dur√≥ dos a√Īos de su vida apostando al azar de la ruleta su dinero y su futuro. Ahora tiene 24 a√Īos y, seg√ļn sus cuentas, alcanz√≥ a perder 90 millones de pesos en las casas de apuestas. Era adicto al juego o lud√≥pata y qued√≥ en la quiebra cuando lo fue.
Adicción al juego: La casa siempre gana

Como de costumbre, esa noche abri√≥ las puertas del lugar que se hab√≠a convertido en su segundo hogar durante m√°s de dos a√Īos, el casino, y camin√≥ de frente hacia el √ļnico juego capaz de quitarle el sue√Īo.

Esta vez pas√≥ por alto las luces de colores que brillaban incansables sobre las fr√≠as m√°quinas tragamonedas, ignor√≥ los gritos de j√ļbilo de aquellos que se proclamaban ganadores y se olvid√≥ de observar las lindas piernas de las mujeres que lo hab√≠an embelezado mientras jugaba su dinero.

Cada paso que daba acrecentaba el sentimiento de desasosiego que lo inundaba desde hace tiempo, quería detenerse pero no era capaz, sabía que quería cobrar venganza y salir victorioso.

Quer√≠a recuperar su vida, pero antes quer√≠a demostrarle al azar que √©l no era un perdedor y que esa noche iba a recobrar los m√°s de $90 millones que hab√≠a dejado all√≠ en esos m√°s de dos a√Īos.

Su respiración empezaba a agitarse -tengo que ganar- se repetía una y otra vez, mientras escogía el asiento que le iba a dar una salida victoriosa del hoyo en que se había metido.

- C√°rgueme $200 mil en cr√©ditos, le dijo a la croupier (jefe de mesa) mientras descompletaba los 6 millones de pesos que tra√≠a consigo. - Voy con el 8 ¬Ė concluy√≥.

La esfera de color marfil de dos cent√≠metros de di√°metro, que durante los √ļltimos a√Īos hab√≠a decidido su futuro, volvi√≥ a tener el control de su vida.

Hab√≠an iniciado los 40 segundos que la esfera demoraba en caer sobre alg√ļn n√ļmero y en los que el destino, Dios o el azar iban a augurar una noche de glorias o de desdichas.

Prendi√≥ un cigarrillo y pos√≥ su mirada sobre los n√ļmeros que giraban. Ten√≠a miedo y sin embargo no fue capaz de alzar al cielo ninguna plegaria, quer√≠a salir solo de esto.

38… 37… 36… los segundos eran lentos, el tiempo no avanzaba, estaba detenido, inmóvil.
35… su mente recordó.

Sumas y restas

Mateo* conoci√≥ los juegos de apuestas cuando ten√≠a 17 a√Īos, en ese entonces estudiaba Ingenier√≠a de Telecomunicaciones en las Unidades Tecnol√≥gicas de Santander, UTS, y fue a jugar a San Andresito con un amigo que lo invit√≥.

Jug√≥ p√≥ker y le pareci√≥ entretenido, s√≥lo apostaba $2.000 y si se iba largo $5.000, era una forma entretenida de pasar el tiempo, siempre iba acompa√Īado.

- ¬ŅQu√© me puede pasar?- pens√≥ cada vez que iba ¬Ė Es puro ¬Ďmillo¬í el que apuesto.

Cuando cumpli√≥ los 18 a√Īos, decidi√≥ ir a un casino, le llamaba la atenci√≥n saber c√≥mo eran las grandes ligas.

Le habían recomendado uno en específico, en el que le daban comida cuando quería, trago sin reservas y cigarrillos ilimitados. Era tentadora la idea, no lo podía negar.

-Como, bebo, fumo, gano dinero y me divierto. ¬†¬† ¬†¬ďEl para√≠so materializado en la tierra y con forma de casino¬Ē, siempre lo divirti√≥ esa idea.

Con el tiempo fueron $20.000 y $50.000 los que jugaba en la m√°quina, ya no era lo mismo apostar sumas peque√Īas.
-Si quería ganar más, tenía que apostar más.

Su vida personal seguía igual, pero ahora tenía más ganancias. Su novia no sabía que se la pasaba tanto tiempo en el casino y sus papás ignoraban lo que hacía con su dinero.

Desde los 14 a√Īos hab√≠a trabajado y desde los 18 ten√≠a un negocio de computadores en sociedad con un amigo.

Problemas económicos no tenía y el negocio era definitivamente próspero a mediados de 2004.

Despu√©s de ganar algunas veces y perder otras tantas haciendo dobletes de ¬Ďpares¬í, ¬Ďtr√≠os¬í, ¬Ďescaleras¬í, ¬Ďcolores¬í y ¬Ďroyals¬í, decidi√≥ que eso ya no era para √©l, que ten√≠a que remplazarlo. Deb√≠a haber algo mucho mejor.
- ¡Y claro que lo hay! Pensó en varias ocasiones para si mismo: La ruleta.

Pero hab√≠a algo que no lo dejaba apostar en ella. En ese entonces pens√≥ que era miedo, ahora dice que fue la conciencia. Pero la idea de multiplicar su dinero 36 veces si la esfera ca√≠a en el n√ļmero al que se apostaba lo convenci√≥ de dar el paso.

Así empezó el camino que lo llevó hasta la encrucijada en la que se encontraba mientras la ruleta giraba aquella noche
26…25…24… en verdad el tiempo pasaba lento. Una parte de su mente estaba concentrada en la esfera que giraba en sentido contrario a la ruleta, la otra simplemente traía a su memoria recuerdos.

Al igual que en el póker, el monto de las apuestas aumentó, primero fueron tiros de $5 mil, luego de $10, $20 y $50 mil, a los pocos meses fueron de $100 mil y $200 mil.

Sus favoritos eran el 8 y el 14, no sabía por qué, simplemente le gustaban.

Su rutina cambió, ya no era del negocio a la casa y de la casa a visitar a su novia, ahora era del negocio al casino y del casino al negocio.

Ganar dinero era ahora su prioridad n√ļmero uno, y sin embargo, una noche lleg√≥ a perder $9 millones.

De ahí en adelante todo se convirtió en un ir y venir de sumas y restas.

- Después de perder los nueve millones, gané tres… sólo me faltaban seis. No volví a ir al casino para ganar dinero, lo hice para recuperar el perdido.

¬ďEl que juega por necesidad, pierde por obligaci√≥n¬Ē

Y eso mismo se repetía esa noche mientras el tiempo continuaba su inexorable marcha.

13… 12… 11… la ruleta no paraba de girar y su mirada seguía fija en ella.

Tenía fe de no seguir repitiendo la historia, de que esta vez sí iba a ganar y que recuperaría de un solo jalón de la suerte todo lo que hasta el momento había perdido.

Recordaba que un a√Īo antes, cuando ten√≠a 19,¬† hab√≠a sacado un cr√©dito de 3 millones que perdi√≥ en dos d√≠as, sus tarjetas de cr√©dito ya no ten√≠an cupo, y para el nivel de apuestas que ten√≠a, el dinero que le daba diariamente su negocio no alcanzaba para nada.

- Mi familia empezó a notar que ya no era el mismo, y mi novia, que ya se había dado cuenta que estaba obsesionado por el juego, dijo que eligiera entre ella o el casino. Obviamente le dije que ella, pero sólo para que no me molestara.

Con sus amigos jam√°s se volvi√≥ a encontrar, estaba empe√Īado en recuperar los $30 millones que en ese momento sumaban sus constantes rachas de mala suerte.
-¬ŅPero con qu√© dinero? Fue la duda que lo empez√≥ a carcomer. Sab√≠a que si no apostaba alto, jam√°s iba a recuperar la suma que hab√≠a perdido.
Una idea cruz√≥ por su cabeza ¬Ė ¬°La plata que mi pap√° tiene guardada en su mesa de noche! ¬Ė Lo dud√≥ por un instante, pero el deseo de apostar le gan√≥ a su conciencia.

En total le sacó $7 millones que perdió en una semana, y se juró que apenas los recuperara los iba a devolver.
Semanas despu√©s su novia, que por esos d√≠as ten√≠a 15 a√Īos, le dijo que estaba embarazada.

- Ni siquiera esa noticia me conmovió, estaba cegado, no me podía resistir a la tentación de jugar. Mi meta era recuperarme.

El desespero lo hizo su presa, las ganas de apostar lo superaron y la impotencia que sent√≠a cada ma√Īana cuando se daba cuenta de lo que se hab√≠a convertido su vida, lo llev√≥ a nuevos extremos.

En esos momentos no paraba de recordar la frase que alguna vez uno de los apostadores le dijo: ¬ďEl que juega por necesidad, pierde por obligaci√≥n¬Ē.
Mateo sacó $3 millones de la caja fuerte del negocio y como los perdió, le dijo a su socio que el local había sido robado.
Sinti√≥ que ya no ten√≠a opciones, se sent√≠a mal consigo mismo, con su pap√° y con su amigo;¬† su novia estaba a punto de dar a luz y √©l no sab√≠a ni qui√©n era, o peor a√ļn, en qu√© se hab√≠a convertido.

Al poco tiempo decidió venderle su porcentaje de la sociedad a su amigo. Sabía que con ese dinero podía apostar en grande y ganar en grande.

Una parte del dinero de la venta la recibi√≥ por cuotas, lo que le sirvi√≥ para sobrevivir unos meses con su pareja y comprarle las cosas b√°sicas a su hija, que naci√≥ cuando ten√≠a 20 a√Īos.
La otra parte del dinero la recibió en efectivo. Eran los $6 millones que estaba apostando en ese momento.

La √ļltima apuesta
3… 2… 1…   la ruleta terminó de girar, sus ojos siguieron la ruta de la esfera que cayó con firmeza en el 12. Había perdido una vez más.

- Pero s√≥lo son $200 mil ¬Ė pens√≥ - tengo $5 millones 800 mil m√°s para apostar.

Perdi√≥ nuevamente el control y se olvid√≥ de la venganza que hab√≠a venido a cobrar. Esos $6 millones pasaron a la historia y se sumaron a lo que, seg√ļn sus cuentas eran ya $90 millones perdidos en el casino.

Esa fue la √ļltima noche de grandes apuestas que tuvo. No se retir√≥ porque estuviera convencido de que hac√≠a lo correcto sino porque ese dinero era lo √ļltimo que ten√≠a. Oficialmente estaba en la quiebra.

Su papá se enteró de los siete millones de pesos porque los necesitó para viajar, y fue hasta ese momento que su familia se enteró de que tenía un problema.

Trataron de ayudarlo y le prestaron dinero para pagar sus deudas.

Como no tenía trabajo, para sobrevivir vendía pases de parqueadero para los apostadores del mismo casino en que había quedado arruinado y vivía con su novia con $3.200 diarios.

Una tarde se encontr√≥ con una mujer que lo conoci√≥ cuando ten√≠a el negocio y le cont√≥ su historia, como el esposo de la se√Īora tambi√©n hab√≠a sufrido de ludopat√≠a, le dio una mano y le ofreci√≥ trabajo.

Actualmente, tiene 24 a√Īos, lleva 3 a√Īos y medio trabajando en el local de la mujer que lo ayud√≥; ya no vive con la mam√° de su hija y todav√≠a debe $12 millones y medio. Ahora que mira en retrospectiva, piensa que su vida hubiera sido radicalmente diferente.

- Tendr√≠a una casa, un carro, habr√≠a terminado de estudiar. Ser√≠a otra persona. Esos dos a√Īos cambiaron mi vida. Lo que s√© con certeza es que uno en el casino siempre pierde y que la casa siempre gana.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

La ludopatía se puede combatir con ayuda profesional

El tratamiento adecuado para superar la Ludopatía debe incluir medidas psicoterapéuticas, farmacológicas, terapia de pareja, terapia de familia, terapias individuales, grupos de autoayuda y asesoría financiera y judicial.

La Directora de la Fundaci√≥n Colombiana de Juego Patol√≥gico (Fcjp), Pilar Jaimes, explica que ¬ďel programa dura de dos meses y medio a tres meses, y que la familia debe acompa√Īar al lud√≥pata durante todo su proceso de recuperaci√≥n¬Ē.

Seg√ļn la Fcjp, Las etapas que atraviesan los jugadores son: ¬ĎJugador ocasional¬í, ¬ĎJugador frecuente¬í, ¬ĎJugador problema¬í y ¬ĎJugador patol√≥gico¬í.

¬ďUna no necesariamente lleva a la otra, pero se debe estar alerta cuando los juegos y los casinos se vuelven prioridad¬Ē, explica Jaimes.

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