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El crimen de lesa humanidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-09 05:00:00

El crimen de lesa humanidad

El crimen de lesa humanidad

Si algún proceso penal es la radiografía de lo que ha ocurrido en el país durante el último cuarto de siglo y de lo difícil que ha sido el impartir Justicia, es el que se adelanta para descubrir y sancionar a los autores intelectuales y materiales, a los partícipes y encubridores del homicidio de Guillermo Cano.

En ese proceso abundan los cabos sueltos, unos deficiente y superficialmente investigados, otros jamás escudriñados, asesinatos impunes tanto de los testigos del crimen, como de los jueces y magistrados que lo conocieron, incluyendo el homicidio del abogado de la familia Cano. Todo cerebral y metódicamente planeado y ejecutado para que cundiera el pánico en el aparato judicial y el asesinato quedara en la impunidad.

Medio siglo lleva la desinteresada batalla dada por un puñado de Quijotes para que el homicidio de Guillermo Cano no quede impune. Han  luchado a brazo partido contra los siniestros tentáculos del crimen organizado que han hecho de todo para que reine la impunidad, mientras el Estado no ha protegido en debida forma a fiscales, jueces, magistrados y juristas que han tratado de que haya Justicia.

Ahora, mientras la opinión pública descansa al saber que la Rama Judicial podrá seguir escudriñando lo ocurrido, los estudiosos contienen la respiración para que no vaya a tener tropiezos la decisión judicial comentada pues se preguntan: ¿Acaso la figura jurídica del crimen de lesa humanidad se puede aplicar cabalmente para un caso como éste? ¿No habría sido más inteligente hacer uso de otros institutos jurídicos para impedir que se pudiera aplicar la prescripción, con base en el número de años que tiene la pena máxima a imponer a quiénes cometen tales delitos?

Ese es el gran dilema. En algún momento las instancias judiciales competentes se pronunciarán al respecto y se corre el riesgo que la tranquilidad que hoy se respira torne en frustración y quede un amargo sabor en la boca si algún funcionario competente interpreta que no cabía la figura del crimen de lesa humanidad.

En tanto, queda el hacer fuerza para que no haya desidia, para que la investigación realmente siga y fluyan diligencias judiciales de diverso tipo para establecer quienes intervinieron en el crimen, así unos estén ya muertos y otros hayan mudado de piel convirtiéndose en seres cercanos a  altos sanedrines del poder.

 

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