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El elogio oportuno es una buena terapia para su hijo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-12 05:00:00

El elogio oportuno es una buena terapia para su hijo

¿A quién no le gusta que hablen de sus logros, que sus aciertos sean reconocidos, sobre todo si se hace en público? El que diga que no lo afecta, está  fuera de foco, pues el ser humano por su misma naturaleza requiere del reconocimiento.
El elogio oportuno es una buena terapia para su hijo

Que se mencionen siempre los errores no deja de ser incómodo, desmotivante, baja el ánimo y hasta frena el impulso para hacer un nuevo intento.

El padre de familia es dado a pensar que es deber de los hijos comportarse y cumplir lo acordado; cuando se cambia de rumbo, invierten su papel educador y pasan al reproche, el reclamo y hasta al castigo por lo que llaman “mal comportamiento”.

Independiente de los resultados, es importante resaltar el esfuerzo y empeño que se ha puesto en lograr los objetivos y es allí donde la objetividad de los padres juega un papel fundamental en el proceso motivador, ya sea con actitudes, gestos, miradas, palabras o dedicando un espacio.

Para la psicóloga Gladys Rocío Campo, “Siempre necesitaremos la retroalimentación del entorno para saber cómo actuamos, cómo funcionamos, si lo hacemos bien y si debemos mejorar”.

El poder del elogio

Cuando se recibe un elogio oportunamente y el comportamiento valorado es bueno, por iniciativa el niño tiende a repetirlo al sentirse valorado y como afirman los especialistas, “un niño que tiene sentimientos de autoestima, que se quiere a sí mismo, es un niño feliz”.

VOZ DEL EXPERTO

JUAN GABRIEL SÁNCHEZ

Psicólogo, Especialista en Juventud

1. ¿Qué condiciones deben cumplir los elogios para que sean realmente motivadores?

Ante todo deben ser sinceros, claros y concisos. Cuando un niño hace algo bien generalmente espera aprobación, “¿lo hice bien?” Es mas común que los adultos nos fijemos en lo que hace mal, que en lo que hace bien y dejamos pasar lo que está bien, no lo elogiamos, pero cuando le damos las proporciones necesarias, es mucho mejor que cualquier castigo, educa y deja una marca indeleble en la memoria del infante.

2. ¿Qué elogiar, la conducta o la persona?

Lo que se debe elogiar es la conducta, no la persona, de lo contrario seria adulación o falso elogio, el mensaje debe ser claro, no decir “eres muy bueno” en realidad todos somos buenos, lo que pasa es que hacemos cosas adecuadas o inadecuadas.

Elogiar en el momento justo y con la medida justa, puede estar acompañado de un abrazo, una caricia o un beso, según sea el nivel de afinidad con la persona. Nuestra vida y nuestra personalidad se fortalece con esos elogios y con la aprobación de las personas que queremos y nos quieren.


preguntas y respuestas

GLADYS ROCÍO CAMPO

Coordinadora Instituto de Familia y Vida, UPB, seccional Bucaramanga

1.¿Qué debo elogiar en los niños?

Los seres humanos necesitamos reconocimiento. Sin embargo este varía según la edad.

Los niños pequeños permanentemente buscan la aprobación del adulto para sus conductas y comportamientos, a medida que crece depende menos de esa retroalimentación externa y más de la interna, que se deriva y organiza a partir de lo que los demás digan de si mismos.

La aprobación a sus actos hace que inicien el proceso de estructuración de la confianza como sentimiento general de su relación con el mundo, así desarrollan la confianza en si mismos, en los demás y en el entorno en general.

Al avanzar en su proceso de desarrollo tiene la posibilidad clara de definir y autocriticar sus actos y comportamientos. Aquí es clave revisar la cultura de la inquisición, donde se critica y señala sólo lo negativo.

Como padres es bueno no estigmatizar a los hijos con frases y palabras que limiten sus opciones de desarrollo, “no eres capaz”, “no puedes”; “no lo vas a conseguir”.

2. ¿Cuándo debe ser merecedor de estos aplausos?

Es fundamental elogiar el proceso y no sólo el resultado. Cuando el hijo se ha esforzado por conseguir una meta (obtener una buena calificación, preparar el desayuno, mantener el cuarto en orden) y no lo logra, debe resaltarse la voluntad con que lo realizó. Si se va a corregir hay que hacerlo sobre la conducta o el  comportamiento y no a la persona.

Es importante conocer las expectativas de los hijos frente a la meta que se proponen, suele pasar que las expectativas de ellos no coinciden con las de los padres o adultos, de tal manera que el resultado puede satisfacer al hijo pero no al padre o viceversa. Es un proceso de equilibrio en el cual los padres motivan a sus hijos, y los orientan hacia el logro de sus metas, que se sientan satisfechos consigo mismo, más allá de buscar el afán de la perfección, pero igual los padres son quienes valoran los procesos del hijo para animarlo a mejorar y conseguir nuevos y más altos logros.


LISTA

Para tener en cuenta:

1. Busque la ocasión perfecta para enaltecer su trabajo.

2. Si los resultados no eran los esperados, reconozca el acercamiento a la meta.

3. Ofrézcale una nueva oportunidad y ayúdele a mejorar los resultados.

4. No califique al niño como malo o bueno por sus actuaciones, diferéncielo de su comportamiento.

5. Anime con frecuencia sus acciones.

Contraproducente

La profesora de psicología de la Universidad de Pensilvania en E.U, Gloria Park, advierte que un elogio mal formulado puede llegar a ser contraproducente para quien lo recibe. Los elogios deben cumplir ciertas condiciones para ser realmente motivadores: deben estar centrados en el esfuerzo en vez de en la habilidad, ser sinceros y específicos y pone como ejemplo “Se nota que le has dedicado mucho tiempo y atención. Por eso te ha quedado muy bien”.


LISTA

Propósitos

1.El elogio permite que la conducta que se aplaudió se repita.

2.Desarrolla la autoestima de los niños.

3.Permite un mayor acercamiento en la relación de padres e hijos.

4.Que queden dentro de los recuerdos y en el corazón el reconocimiento del que fueron objeto.

 

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