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Pesos simbólicos y pesos vitales | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-15 05:00:00

Pesos simbólicos y pesos vitales

Pesos simbólicos y pesos vitales

Hay pesos vitales, reunidos uno a uno, con esfuerzo, duros de ganar, cuyo gasto medido y limitado genera angustia e inseguridad.

En abril de este año sucedió un hecho cotidiano y trágico en Bogotá, recordado luego por Héctor Abad en su columna del diario El Espectador: un colegial de 13 años murió arrollado por un bus del Transmilenio. El chico cayó tratando de ahorrar 1600 pesitos vitales, duramente ganados por su padre quien, agobiado por el dolor, se quitó la vida unos días después. El joven no era ladrón, no quiso evadir el pago de la tarifa porque sí; sólo pretendía ahorrar unos pesitos a su padre. Cada lector sabe cuánto pesan los gastos de transportes en la canasta familiar.

Y uno se pregunta en donde quedan el “sagrado derecho” a la educación. Cuando no hay plata para llegar a los colegios que imparten educación gratuita. Cuando no hay plata para comprar los uniformes que condicionan el ingreso al plantel para recibir educación gratuita. Cuando no hay plata para comprar las fotocopias o los útiles necesarios para hacer el trabajo o la tarea que permite la entrada al salón para recibir educación gratuita.

Así mismo, hay otros derechos, como el derecho a la salud, que no se cumplen por las mismas razones. ¿Cobertura total? con la sisbenización, los subsidios, la “salud gratuita” para todos los infantes menores de dos años y la atención a mujeres embarazadas o recién paridas. Linda falacia parecida al cuento de la seguridad democrática: el problema es salir de casa. Muchas personas no acuden a una cita médica porque no tienen “ni pa’el bus”. Muchos alumnos no llegan al colegio o no traen la tarea porque no tienen para el transporte o para los materiales o las fotocopias requeridas.

Y nos ponemos a soñar en una ciudad sin fuentes ostentosas o teleféricos que no calman el hambre, pero con el derecho a la educación garantizado por un sistema de transporte subsidiado por el gobierno para los estudiantes matriculados en cualquier institución pública; una ciudad en la que “estar matriculado debería equivaler a tener el transporte público pagado.”

 

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