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El mal no está en las sábanas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-15 05:00:00

El mal no está en las sábanas

El mal no está en las sábanas

Mi tesis es que en la interminable secuencia de violencias que desde siempre hemos padecido, hay un componente del que estamos en mora de reconocer su existencia, para poderlo afrontar: la cultura de la violencia. Ante el grado de violencias en el que nos encontramos inmersos, es claro que el uso de la fuerza es indispensable pero también lo es el diálogo, la salida política de la que hablan muchos, que incluye el acuerdo humanitario, y la resocialización de victimarios y también de víctimas; ahora bien, el diálogo tiene como requisito indispensable la transparencia de parte y parte y saber que negociar implica ceder de lado y lado.

Post desmovilización del M-19 oí decir a uno de sus jefes que ellos habían descuidado las bases ocasionando que muchos de quienes las componían habían regresado a distintas modalidades de las violencias en que habían vivido. Por la misma época, en una conferencia un General de la República decía que al igual que se buscaba resocializar integrantes de grupos subversivos, era necesario hacerlo con integrantes de las Fuerzas Armadas que habían pasado la mayor parte de su vida en medio del conflicto armado.

Sí, tenemos que comprometernos a construir la paz, porque es indispensable y para evitar que aparezcan otras sanguijuelas que demanden al Estado, a la nación toda, por la violación del artículo 22 de la Constitución: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.” O que demanden a Jesús por incumplimiento de lo consignado en el Evangelio de Juan: “La paz os dejo, mi paz os doy” (14,27), como una concreción de los múltiples mensajes en que Jesús invita a construir la paz.

Ahora bien debemos entender que al decir la Constitución que la paz es además de un derecho también un deber, nos corresponde a todos participar en su construcción, desde el seno del hogar hasta la última de nuestras acciones en familia y en la sociedad. Recordando, entre muchas otras, la enseñanza de Jesús en Getsemaní cuando Pedro cortó la oreja a uno de los criados del sumo sacerdote: “Guarda tu espada en su lugar. Porque todos los que pelean con la espada, también a espada morirán” (Mt. 26, 52). Lo que llevado al argot popular traduce por: “el que a hierro mata a hierro muere”.

 

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