Metrolínea tiene una mujer al volante | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-15 05:00:00

Metrolínea tiene una mujer al volante

Diana María Díaz Rodríguez tiene 26 años, es madre cabeza de hogar, tiene a su cargo a dos pequeños, uno de 3 y otro de 5, y vive en Girón.
Metrolínea tiene una mujer al volante

Es, como ella dice, una persona común y corriente, con capacidades y habilidades para desempeñarse en cualquier actividad, con las mismas necesidades de millones de colombianos que madrugan todos los días para buscar lo del sustento de la casa.

Tal vez por eso, ser la primera mujer en manejar un bus de Metrolínea no es para ella “nada del otro mundo”.

“Mi sueño siempre fue conducir un vehículo pesado. Yo trabajé como auxiliar y despachadora durante año y medio en Cootragas y ahí me enteré de la convocatoria, le comenté a mi jefe que quería participar y de inmediato recibí la colaboración de todos mis compañeros”, cuenta Diana.

Desde entonces, esta mujer se puso la meta de montarse en uno de los buses verdes y a punta de tesón, y luego de un largo proceso que inició en diciembre pasado con las capacitaciones en el Sena y las pruebas de manejo en el patio taller, se convirtió en la única mujer en el grupo de 285 profesionales del volante que tiene Metrolínea.

“Estoy muy contenta porque aquí en Movilizamos S.A. (operador para el que trabaja) me han tratado muy bien. Todo el mundo es muy colaborador y me ha dado la mano. Me tratan como a cualquier otro compañero”.

A pesar de los tropiezos y uno que otro rayonazo en el proceso, Luis Riveros, director de operaciones de Movilizamos S.A., no dudó en asegurar que Diana es una de las mejores profesionales de la empresa y agregó que “ella escucha atentamente las recomendaciones de sus superiores y las aplica a cabalidad, razón por la cual, jamás se han presentado inconvenientes con ella en las vías”.

Lo más difícil: el machismo

Diana aún recuerda ese día de junio cuando le tocó hacer su primer recorrido. Los nervios, dice, no fueron tanto por manejar el vehículo, como por las reacciones de los usuarios cuando la veían montada en el volante.

“La gente se subía y lo miraba a uno raro. Lo más difícil de mi trabajo ha sido enfrentar el machismo que predomina en esta ciudad”, señaló Díaz Rodríguez, quien cuenta que una ocasión un hombre se subió al bus y al verla, dio media vuelta y se bajó desconfiado. “Ese día no sabía si reír o fruncir el ceño en señal de descontento”, comentó.

Por si fuera poco, su ex esposo y padre de sus hijos, tampoco está de acuerdo con la decisión de Diana de manejar un bus de Metrolínea y le dijo en su momento que siguiera en su trabajo como despachadora, “que allí estaba bien”.

No obstante, a pesar de desaires como estos, han sido más las satisfacciones, pues no le han faltado las personas que la felicitan y la animan a salir adelante. Incluso, uno de esos ‘desconfiados’, al bajarse del vehículo, se le acercó y le dijo con una sonrisa “excelente, maneja usted muy bien, siga así”.

“La gente cree que porque uno es mujer, entonces no sé manejar, pero eso es sólo una creencia que hay. Nosotras somos muy capaces y estoy empeñada en demostrarlo”, asegura Diana quien, además, hace su aporte contra el mito de que no se puede ser madre y trabajar al mismo tiempo.

De allí que esta joven mujer esté que no se cambia por nadie, pues ahora tiene un mejor sueldo, seguridad social y un horario flexible para poder estar con sus hijos, quienes son su razón de ser para levantarse todos los días para el trabajo.

Diana, sin embargo, no quiere quedarse ahí y ya sueña con manejar un bus articulado en un futuro. Sabe que, por ahora, es un privilegio de unos pocos, pero eso no hace sino motivarla más.

Por lo pronto, su jefe, Luis Riveros, afirma que no hay ningún problema para que esto se dé un día. “Ella es una excelente trabajadora y está, como todos, capacitada para conducir cualquier vehículo”.

Aún hay desigualdad

Aunque Diana asegura que el suyo es un trabajo como cualquier otro, su experiencia contrasta con la realidad del país, donde aún persiste la brecha de género y las desigualdades en ocupación, remuneración económica y oportunidades de ascenso.

Sólo por poner un ejemplo, en Colombia, según un estudio realizado por la Fundación Mujer y Futuro sobre brechas de género, la proporción de hombres entre los 25 y 49 años que están empleados es “más del doble comparado con las mujeres de las mismas edades que trabajan”.

A esto se suma otro sencillo pero lamentable detalle: de acuerdo con datos del Ministerio de Educación, en promedio, el sueldo de una mujer es inferior entre un 10% y un 20% al de un hombre que tiene el mismo nivel educativo, e incluso a medida que hay más preparación académica, la brecha aumenta.

Según la Fundación Mujer y futuro, parte del problema es que “en los empleadores juegan los prejuicios de contratación tales como los estereotipos según los cuales se subvalora el aporte económico de las mujeres en sus hogares, los costos aparentes o reales de la maternidad y las limitaciones de las mujeres para extender las jornadas debido a la necesidad de realizar el cuidado de los menores”.

 

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